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Neuroblastomas

Por David N. Korones, MD, University of Rochester Medical Center

El neuroblastoma es un cáncer frecuente en la infancia que crece en regiones del sistema nervioso.

  • La causa del neuroblastoma es desconocida.

  • Los síntomas dependen de dónde se desarrolle el neuroblastoma, por ejemplo en el abdomen, el tórax, el hueso, la piel o la médula espinal.

  • El diagnóstico suele contemplar la realización de una prueba de imagen.

  • El tratamiento consiste en cirugía (para los tumores que no se han diseminado), quimioterapia y, a veces, radioterapia.

El neuroblastoma se desarrolla en una clase particular de tejido nervioso localizada en muchos lugares del cuerpo. Habitualmente se origina en los nervios del abdomen o del tórax, con mayor frecuencia en las glándulas suprarrenales (situadas sobre cada riñón). Es muy poco frecuente que el neuroblastoma se origine en el encéfalo. En más de la midad de los niños, el cáncer ya se ha diseminado a otras partes del organismo en el momento en que se consulta al médico.

El neuroblastoma es el cáncer que se presenta con mayor frecuencia en los lactantes y uno de los más frecuentes entre los niños de cualquier edad. Aproximadamente el 90% de los neuroblastomas aparecen en niños menores de 5 años. La causa es desconocida. En casos poco frecuentes, el neuroblastoma tiene un componente hereditario.

Síntomas

Los síntomas dependen del lugar de origen del neuroblastoma, de si se ha diseminado y, en caso afirmativo, hacia dónde lo ha hecho:

  • Origen abdominal: los primeros síntomas incluyen aumento del tamaño del abdomen, sensación de saciedad y dolor abdominal.

  • Origen torácico: el niño tose o tiene dificultad respiratoria.

  • Diseminación ósea: el niño presenta dolor óseo. Si el cáncer llega a la médula ósea, disminuye el número de varios tipos de células sanguíneas. Un número bajo de glóbulos rojos (anemia) causa sensación de debilidad y cansancio, un número bajo de plaquetas causa fácilmente hematomas y pequeños puntos morados en la piel. Un número bajo de glóbulos blancos (leucocitos) reduce la resistencia a la infección.

  • Diseminación a la piel: aparecen bultos.

  • Diseminación a la médula espinal: ocasiona debilidad en los brazos y en las piernas.

Aproximadamente entre el 90 y el 95% de los neuroblastomas produce hormonas, como la adrenalina, que a veces aumentan la frecuencia cardíaca y causan ansiedad.

Diagnóstico

No es fácil el diagnóstico precoz del neuroblastoma. Si el cáncer ha crecido lo suficiente, el médico palpa un bulto en el abdomen. Si se sospecha la presencia de neuroblastoma se realiza una ecografía, una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética nuclear (RMN) del tórax y del abdomen. Se analiza la orina para detectar la producción excesiva de hormonas similares a la adrenalina.

Para verificar si el cáncer se ha diseminado, se realiza una gammagrafía ósea, una exploración radiológica de los huesos o se analizan muestras de tejido del hígado, los pulmones, la piel, la médula ósea o el hueso.

Pronóstico y tratamiento

En los niños menores de 1 año de edad y en los niños con tumores de pequeño tamaño el pronóstico es muy bueno. En niños mayores de 1 año, la tasa de curación es baja si el cáncer se ha diseminado.

Si el cáncer no se ha diseminado, habitualmente puede extirparse mediante cirugía. A la mayoría de los niños se les administran fármacos antineoplásicos (quimioterápicos) como la vincristina, la ciclofosfamida, la doxorubicina, el etopósido y el cisplatino. También puede usarse radioterapia junto con la cirugía, cuando la quimioterapia no es efectiva o cuando los tumores no son operables.