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Incontinencia fecal en niños

(Encopresis)

Por Teodoro Ernesto Figueroa, MD, Professor of Urology and Pediatrics;Chief, Division of Pediatric Urology, Sidney Kimmel Medical College of Thomas Jefferson University;Nemours/A.I. duPont Nemours Hospital for Children

La incontinencia fecal (encopresis) es la defecación involuntaria que no es causada por ninguna enfermedad o anomalía física.

La incontinencia fecal (encopresis) ocurre en aproximadamente entre el 3 y el 4% de los niños de 4 años y es menos frecuente a medida que cumplen años. Ocurre más a menudo en coincidencia con el aprendizaje del control de esfínteres o el inicio de la escolarización.

Aunque parezca una contradicción, la incontinencia fecal suele tener su origen en el estreñimiento. Este trastorno puede tener muchas causas (ver Estreñimiento en los niños), particularmente las asociadas al comportamiento y a los hábitos alimentarios. Pero cualquiera que sea la causa, si las heces se quedan en el intestino, se absorbe agua, lo que, a su vez, endurece las heces. Como el tránsito de heces duras y de gran tamaño puede ser doloroso, el niño tiende a bloquear el impulso de defecar aún más, dando lugar a un círculo vicioso de empeoramiento del estreñimiento. Las heces blandas y húmedas procedentes de la parte superior del intestino grueso pueden fugarse alrededor del bulto endurecido de las heces, lo que deriva en incontinencia. Si el estreñimiento continúa, la pared del recto y el intestino grueso se dilata. Esta dilatación reduce la sensación de intestino lleno y perjudica el control muscular, aumentando aún más el riesgo de fugas de materia fecal.

¿Sabías que...?

  • La defecación accidental puede estar causada por estreñimiento.

Diagnóstico

  • Evaluación por un médico

Los médicos establecen el diagnóstico en función del historial del niño y el resultado del examen físico. A veces los médicos hacen otras pruebas, como por ejemplo radiografías abdominales, para descartar otras causas.

Tratamiento

  • Para el estreñimiento, laxantes

  • Plan de conducta

  • Mantenimiento

Si la causa es el estreñimiento, se prescribe un laxante para limpiar completamente el intestino, lo que constituye un punto de partida necesario. Una vez que el intestino está limpio (lo que algunas veces se confirma mediante radiografía abdominal), el niño comienza un programa regular con laxantes y un plan de comportamiento para garantizar evacuaciones intestinales regulares. Después de que se consigue un movimiento intestinal regular, los niños comienzan una fase de mantenimiento.

Plan de conducta

El plan de comportamiento consiste habitualmente en sesiones programadas de defecación, en las que el niño se sienta en el inodoro durante 5 a 10 minutos después de cada comida tenga o no ganas de defecar. Si el niño tiene escapes a ciertas horas del día, también debe sentarse en el inodoro inmediatamente antes de estos momentos. Darle al niño pequeñas recompensas suele ser eficaz. Por ejemplo, regalarle una pegatina para colocar en un calendario cada vez que se sienta en el inodoro (incluso si no hay defecación) puede aumentar su deseo de seguir el plan. A menudo, se utiliza un programa escalonado en el cual el niño recibe pequeñas recompensas (como pegatinas) por sentarse en el inodoro y recompensas más importantes por seguir el plan de forma continuada. Puede ser necesario cambiar las recompensas a lo largo del tiempo para mantener el interés del niño en el plan.

Mantenimiento

Una vez lograda la regularidad en las deposiciones, suele cesar la incontinencia. Puede ser necesario mantener las heces blandas durante varios meses hasta que la pared intestinal retorne a su tamaño normal y vuelva la sensación de llenado rectal. En la fase de mantenimiento aún se necesitan algunos laxantes y sentarse en el inodoro de forma programada para fomentar la defecación antes de que se sientan ganas de defecar.

Después de esta fase de mantenimiento, se disminuye lentamente la dosis de laxantes hasta su suspensión, a la vez que se reduce el número de sesiones de inodoro programadas. Este suele ser el momento en que se produce una recaída, por lo que los profesionales de la salud continúan supervisando al niño.

Si estas medidas no surten efecto, se realizan pruebas diagnósticas, tales como radiografías abdominales y, en raras ocasiones, una biopsia de la pared rectal, en la que se toma una muestra de tejido y se examina al microscopio. Si se encuentra una causa orgánica del estreñimiento, por lo general puede tratarse. En los casos más graves, es necesario contar con asesoramiento psicológico para aquellos niños cuya incontinencia fecal (encopresis) es resultado de problemas emocionales o de comportamiento.

Recursos en este artículo