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Introducción a las infecciones bacterianas en la infancia

Por Geoffrey A. Weinberg, MD, Professor of Pediatrics;Director, Pediatric HIV Program, University of Rochester School of Medicine and Dentistry;Golisano Children’s Hospital, University of Rochester Medical Center

Las bacterias son organismos microscópicos unicelulares (ver Introducción a las bacterias). Solo algunas bacterias producen enfermedades en las personas. Las infecciones bacterianas más frecuentes en niños son las infecciones de la piel (incluido el impétigo), del oído y de la garganta (faringoamigdalitis estreptocócica). Estas enfermedades bacterianas y muchas otras menos frecuentes se tratan de manera similar en adultos y niños y se exponen en otras partes de esta obra. Otras infecciones aparecen en todas las edades, pero tienen consideraciones específicas en los niños. Varias infecciones bacterianas graves se pueden evitar mediante la vacunación sistemática en la infancia.

Algunos niños tienen más riesgo de sufrir infecciones bacterianas. Entre estos niños se incluyen los lactantes menores de 2 meses, los niños sin bazo o con un trastorno del sistema inmunitario y los niños que padecen anemia de células falciformes (anemia drepanocítica o drepanocitosis).

A veces el médico diagnostica las infecciones bacterianas por los síntomas típicos que causan. Sin embargo, por lo general, las bacterias deben ser identificadas en muestras de tejido o fluidos corporales, como sangre, orina, pus o líquido cefalorraquídeo. A veces las bacterias se identifican observando estas muestras al microscopio o mediante una prueba de detección rápida. Sin embargo, las bacterias suelen ser demasiado pequeñas para ser vistas o bien hay demasiado pocas bacterias, razón por la cual el médico debe intentar hacerlas crecer (cultivo) en el laboratorio. Un cultivo bacteriano suele requerir de 24 a 48 horas. Los cultivos se utilizan también para probar la susceptibilidad de una determinada bacteria frente a diversos antibióticos. Los resultados ayudan al médico a determinar qué fármaco hay que utilizar para tratar al niño infectado. El médico debe tratar con antibióticos ciertas infecciones potencialmente graves de la infancia antes de poder disponer de los resultados del cultivo. Una vez obtenido el resultado, se continúa con el tratamiento antibiótico o se sustituye según lo que convenga. Si no se detecta presencia de bacterias, debe interrumpirse el tratamiento antibiótico.

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