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Rubéola

(Rubéola; sarampión de 3 días)

Por Mary T. Caserta, MD, University of Rochester School of Medicine and Dentistry;Golisano Children’s Hospital at Strong, University of Rochester Medical Center

La rubéola (sarampión de 3 días) es una infección vírica contagiosa que produce síntomas leves, como dolor articular y erupción cutánea.

  • La rubéola tiene origen vírico y puede provocar defectos congénitos graves en los bebés de las mujeres infectadas durante el embarazo.

  • Los síntomas típicos consisten en inflamación de los ganglios linfáticos, manchas de color de rosa en el paladar y erupción cutánea característica.

  • El diagnóstico se basa en los síntomas.

  • La vacunación sistemática evita la rubéola.

  • El tratamiento de la rubéola se centra en el alivio de los síntomas.

La rubéola, pese a ser una infección leve entre las infecciones infantiles características, puede tener consecuencias devastadoras en los bebés infectados en el útero materno (Algunas infecciones de los recién nacidos). Una mujer infectada durante las primeras 16 semanas (en particular las primeras 8 o 10 semanas) de su embarazo tiene una alta probabilidad de contagiar la infección al feto. Esta infección fetal causa abortos espontáneos, muerte intrauterina o varias anomalías congénitas graves (lo que se conoce como síndrome congénito de la rubéola).

En el pasado la rubéola era frecuente durante la primavera, produciéndose cada 6 o 9 años grandes epidemias que infectaban a millones de personas. Hoy en día, gracias a la vacunación sistemática, es una enfermedad poco frecuente en los países desarrollados. Sin embargo, algunas mujeres adultas jóvenes nunca han tenido rubéola o no se han vacunado y están en situación de riesgo de tener niños con graves defectos congénitos si se infectan al comienzo de su embarazo. Desde el año 2004, en Estados Unidos todos los casos de rubéola han sido importados por viajeros o inmigrantes y rara vez se extendieron a otras personas.

La rubéola se contagia principalmente al respirar gotitas que contienen el virus y que son expelidas con la tos por una persona infectada. El contacto próximo con una persona infectada también es una vía de contagio. Las personas con rubéola son contagiosas desde 1 semana antes hasta 1 semana después de la aparición de la erupción, pero la mayor difusión se produce cuando la erupción está presente. Un lactante infectado en el útero materno es un transmisor potencial de la infección durante varios meses. Una persona que ha tenido rubéola desarrolla inmunidad y no puede contraerla de nuevo.

¿Sabías que...?

  • La vacunación sistemática evita muchas infecciones víricas.

Síntomas de la rubéola

Los síntomas de la rubéola varían según cuál sea la edad de la persona afectada.

Síndrome de rubéola congénita

Un feto con una infección por rubéola puede no estar afectado o morir en el útero, pero muchos sobreviven con defectos en muchos órganos (conocidos como síndrome de rubéola congénita). Los defectos más comunes incluyen crecimiento inadecuado antes de nacer (restricción del crecimiento), tamaño pequeño de la cabeza, desarrollo anómalo del encéfalo (que causa retraso mental y comportamiento anormal), cataratas, pérdida de la audición, defectos cardíacos y agrandamiento del hígado y el bazo. Algunos bebés sufren trastornos hormonales como la diabetes.

Niños y adultos

Los síntomas de la rubéola comienzan entre 14 y 21 días después de la infección. Los adultos y algunos niños se sienten levemente enfermos durante unos días, con fiebre leve y los ojos irritados. Pero en la mayoría de los niños, el primer signo es la erupción característica.

La erupción de la rubéola es similar a la erupción causada por el sarampión (pero no es tan extensa y no se fusiona para formar grandes áreas rojas). La erupción comienza en la cara y el cuello y rápidamente se extiende al tronco, los brazos y las piernas. Cuando aparece la erupción, se produce un leve enrojecimiento de la piel (rubor), sobre todo en la cara. Aparecen manchas indoloras en el paladar. Estas manchas más tarde se mezclan unas con otras conformando una extensa erupción de color rojo que se extiende hacia la parte posterior de la garganta. La erupción suele durar entre 3 y 5 días.

Las personas con rubéola no suelen sentirse muy enfermas, pero algunas sufren dolor en las articulaciones. Los adultos pueden desarrollar fiebre, dolor de cabeza e hinchazón y rigidez de las articulaciones (artritis). Los adultos y algunos niños pueden tener ganglios linfáticos inflamados en el cuello y la parte posterior de la cabeza. En casos poco frecuentes, las personas afectadas desarrollan una infección en el oído medio (otitis media) o un bajo recuento de plaquetas (trombocitopenia). La infección del encéfalo (encefalitis) es una complicación muy infrecuente, pero en algunos casos mortal.

Diagnóstico de la rubéola

  • Evaluación por un médico

  • Pruebas para medir los niveles de anticuerpos en personas de alto riesgo

Los médicos sospechan una infección por rubéola en personas con glándulas hinchadas en la parte posterior de la cabeza y con la erupción característica. El diagnóstico definitivo es necesario para las mujeres embarazadas, las personas con encefalitis y los recién nacidos. El diagnóstico se puede confirmar mediante la medición de los niveles de anticuerpos contra el virus de la rubéola en la sangre o mediante pruebas de muestras de la garganta, la nariz o la orina.

Antes del nacimiento, se puede realizar el diagnóstico fetal mediante el análisis del líquido amniótico o de la sangre del feto. A las mujeres embarazadas se les realizan análisis de sangre durante las primeras etapas del embarazo para confirmar que son inmunes a la rubéola.

Prevención de la rubéola

  • Vacuna contra la rubéola

La primera dosis de la vacuna contra la rubéola, una de las inmunizaciones sistemáticas de la infancia, se administra entre los 12 y los 15 meses de edad. La segunda dosis se administra entre los 4 y los 6 años de edad. Esta vacuna proporciona inmunidad durante 15 años o más en más de 95% de las personas. La vacuna que se utiliza es una vacuna combinada. La combinación contiene la vacuna para el sarampión, las paperas y la rubéola, y a veces también la vacuna para la varicela. No existe una vacuna separada solamente para la rubéola.

Si los médicos no están seguros de que algunos adolescentes y adultos hayan recibido las dos dosis de la vacuna, o bien les administran una única dosis de la vacuna o bien les realizan un análisis de sangre para detectar anticuerpos contra la rubéola (prueba de inmunidad). Los médicos deben asegurarse en los casos siguientes:

  • Mujeres embarazadas

  • Personas que podrían poner en peligro el feto de otra persona en caso de contraer una infección por rubéola

  • Personas que podrían transmitir la infección a otras muchas personas

Los ejemplos incluyen a todas las mujeres en edad fértil, los profesionales de la salud, los estudiantes universitarios y los reclutas militares. Si el análisis de sangre no muestra prueba de inmunidad, a estas personas se les administra una sola dosis de vacuna a menos que estén embarazadas. Las mujeres embarazadas no deben recibir la vacuna contra la rubéola, porque contiene virus vivo (pero debilitado) que puede infectar al feto. Aunque el virus debilitado no parece causar el síndrome de rubéola congénita, en algunos casos muy poco frecuentes puede causar daño al feto. En cambio, las mujeres embarazadas que no son inmunes deben evitar a cualquier persona que tenga la enfermedad y deben recibir la vacuna inmediatamente después de dar a luz para que puedan ser inmunes durante futuros embarazos. Debido al riesgo de infectar al feto, todas las mujeres que reciben la vacuna contra la rubéola deben asegurarse de que no quedan embarazadas durante al menos 28 días después de la vacunación.

Tratamiento de la rubéola

  • Paracetamol (acetaminofeno) o ibuprofeno para el tratamiento de la fiebre y el dolor.

No existe un tratamiento específico para la infección por rubéola. La mayoría de las personas se recuperan totalmente sin tratamiento. El paracetamol (acetaminofeno) o los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), tales como el ibuprofeno, se administran para la fiebre y los dolores. No existe tratamiento para la encefalitis, que debe seguir su curso con medidas de tratamiento de soporte.

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