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Problemas de alimentación

Por Elizabeth J. Palumbo, MD, Private Practice, The Pediatric Group, Fairfax, VA

  • Los problemas de alimentación incluyen el reflujo gastroesofágico, la gastroenteritis, el exceso de comida, muy poca comida o la pérdida de líquidos.

  • Algunos se resuelven sin tratamiento, pero otros requieren atención médica u hospitalización.

  • Algunos problemas de alimentación se pueden aliviar con una adecuada nutrición junto con una técnica de alimentación apropiada.

Los problemas de alimentación en bebés y en niños pequeños son, por lo general, leves pero a veces tienen graves consecuencias.

La regurgitación

Regurgitar es devolver sin esfuerzo, por la boca o la nariz, la leche materna o de fórmula ingerida. Casi todos los bebés regurgitan, dado que no pueden sentarse en posición erguida durante y después de la alimentación. También, la válvula (esfínter) que separa el esófago y el estómago es inmadura y no mantiene la totalidad del contenido del estómago en su sitio. La regurgitación empeora cuando el bebé come demasiado rápido o traga aire. Por lo general, desaparece entre los 7 y los 12 meses de edad.

La regurgitación se reduce alimentando a los bebés antes de que tengan mucha hambre, haciendo que expulsen gases cada 4 o 5 minutos, colocándolos en una posición erguida durante y después de la comida y comprobando que la tetina del biberón deje pasar solo unas gotas al presionarlo o al voltearlo hacia abajo. La regurgitación que parece causar malestar al bebé, que afecta a la alimentación y al crecimiento o que persiste en los primeros años de la infancia, se denomina reflujo gastroesofágico y puede necesitar atención médica (ver Reflujo gastroesofágico en niños). En especial si el material regurgitado es de color verde (indicador de la presencia de bilis) o sanguinolento, o si produce tos o ahogo.

Vómito

El vómito es el ascenso violento y forzoso del alimento ingerido. Nunca es normal. Para una explicación más completa, ver Vómitos en lactantes y niños.

El vómito en los lactantes es debido en la mayoría de los casos a una gastroenteritis vírica. También puede ser causado por infecciones en cualquier otra parte del organismo, como una otitis o una infección de las vías urinarias. Con menor frecuencia, el vómito ocurre debido a un grave trastorno médico. Los lactantes de edades comprendidas entre 2 semanas y 4 meses pueden en raras ocasiones presentar vómitos violentos (en escopetazo) después de las tomas, debido a una obstrucción de la salida del estómago (estenosis hipertrófica del píloro). El vómito también puede estar producido por trastornos potencialmente mortales, como la meningitis, la obstrucción intestinal y la apendicitis. Estas afecciones, por lo general, causan dolor intenso, sopor y vómitos continuos que no disminuyen con el tiempo.

La mayoría de los vómitos causados por una gastroenteritis cesan sin tratamiento. La deshidratación del niño se evita o trata mediante la administración de líquidos y electrólitos (como sodio y cloro) en soluciones disponibles en farmacias. Un niño que vomita con frecuencia suele tolerar mejor pequeñas cantidades de líquidos en tomas frecuentes, que grandes cantidades más distanciadas. A los niños de más edad se les pueden dar polos de helado o gelatina, aunque hay que tener en cuenta que estos alimentos si son rojos pueden confundirse con sangre si el niño vuelve a vomitar. Cualquier niño que tenga un intenso dolor abdominal, sea incapaz de beber y retener líquidos, tenga fiebre alta, esté aletargado o tenga apariencia de extrema enfermedad, vomite durante más de 12 horas, vomite sangre o sustancia verde (bilis), o no orine en 8 horas debe ser examinado por el médico. Estos síntomas pueden indicar deshidratación o una situación más grave.

Sobrealimentación

La sobrealimentación es el suministro de más alimento del que un niño necesita para un crecimiento sano. La sobrealimentación se da cuando los niños son alimentados automáticamente como respuesta al llanto, cuando se les da el biberón como distracción o actividad, o cuando se les permite tener el biberón con ellos a cualquier hora. La sobrealimentación también ocurre cuando los padres premian el buen comportamiento con comida o esperan a que el niño coma todo lo que se le sirve aunque no tenga hambre. A corto plazo, produce regurgitación y diarrea. A largo plazo, los niños sobrealimentados se vuelven obesos (ver Obesidad en los adolescentes).

Alimentación insuficiente

La hipoalimentación es la provisión de menos nutrición de la que un niño necesita para un crecimiento sano. Es una de las muchas causas de la falta de crecimiento (ver Fallo de medro) y puede estar relacionada con el niño o el cuidador. La hipoalimentación se produce cuando un bebé irritable o distraído no se sienta bien para comer o tiene dificultades en la succión o la deglución. La hipoalimentación también puede deberse a técnicas inapropiadas de alimentación y a errores en la preparación de la fórmula (ver Alimentación de recién nacidos y lactantes : Lactancia artificial). La pobreza y la falta de acceso a alimentos nutritivos son causas importantes de hipoalimentación. En ocasiones, progenitores maltratadores o que padecen trastornos mentales no dan de comer a sus hijos a propósito.

Los padres o los responsables del niño disponen de ayudas institucionales y programas especiales (www.fns.usda.gov/wic/, en Estados Unidos) para aprender las mejores técnicas para la alimentación del niño, y es conveniente que se asesoren para actuar responsablemente. Si el niño se encuentra tan lejos del peso deseado que necesita una alimentación supervisada, el médico puede ingresarlo en el hospital para su estudio. Si los padres son maltratadores o negligentes, se debe acudir a los servicios de protección del menor.