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Displasia broncopulmonar

Por Arthur E. Kopelman, MD, The Brody School of Medicine at East Carolina University

La displasia broncopulmonar es un trastorno pulmonar crónico producido por lesiones repetidas del pulmón.

  • Este trastorno ocurre sobre todo en niños que han sido muy prematuros, con enfermedad pulmonar grave, que necesitan un respirador o que han desarrollado sacos de aire (alvéolos) pulmonares de forma inadecuada.

  • La respiración es rápida y trabajosa, y la piel está azulada.

  • El diagnóstico se basa en los síntomas, en los niveles de oxígeno en sangre y en la radiografía de tórax.

  • La mayoría de los lactantes con este trastorno sobreviven.

  • Una vez dados de alta del hospital, los bebés afectados no deben ser expuestos al humo del tabaco o a humos de calentadores o estufas de leña, y han de ser tratados con palivizumab durante los meses de otoño e invierno para protegerles del virus respiratorio sincitial (VRS), que produce una infección respiratoria común.

  • La administración de oxígeno suplementario, con un respirador si es necesario, y una buena nutrición son los pilares del tratamiento.

La displasia broncopulmonar es un trastorno pulmonar crónico que se da con mayor frecuencia en bebés muy prematuros y que nacieron con un trastorno pulmonar grave (como el de dificultad respiratoria o síndrome de distrés respiratorio), especialmente si requirieron tratamiento con respirador durante más de unas semanas después del nacimiento. El delicado tejido de los pulmones se lesiona cuando los sacos de aire (alvéolos) están sobredistendidos por el respirador o están expuestos a niveles elevados de oxígeno durante cierto tiempo. Como resultado, los pulmones se inflaman y se acumula en ellos líquido adicional; es posible que los bebés afectados no desarrollen la cantidad normal de sacos de aire (alvéolos). Los recién nacidos a término que tienen trastornos pulmonares (como neumonía) a veces desarrollan una displasia broncopulmonar. Los médicos se han dado cuenta ahora de que la displasia broncopulmonar también ocurre en niños que fueron muy prematuros pero que no tuvieron dificultad respiratoria (distrés respiratorio) que precisara respirador.

Síntomas y diagnóstico

Los recién nacidos afectados suelen respirar rápidamente y sufrir dificultad respiratoria (distrés respiratorio), con depresión en la parte inferior del pecho al inspirar y con niveles bajos de oxígeno en la sangre que producen una coloración azulada de la piel (cianosis). Algunos recién nacidos con afectación grave necesitan más tiempo del habitual para que todo el aire salga de los pulmones en la espiración, y este retraso produce un atrapamiento del aire que provoca que los pulmones se dilaten excesivamente.

Se diagnostica displasia broncopulmonar a niños nacidos prematuramente, que hayan precisado un respirador durante un tiempo prolongado (generalmente durante varias semanas o meses) y que tienen indicios de dificultad respiratoria (distrés respiratorio) y una necesidad prolongada de oxígeno suplementario. La medición de niveles bajos de oxígeno en la sangre y los resultados de la radiografía de tórax refuerzan el diagnóstico.

Pronóstico

Aunque unos pocos niños con displasia broncopulmonar muy grave mueren incluso después de meses de cuidados, la mayoría de los afectados sobreviven. Después de varios meses, la gravedad de la lesión pulmonar disminuye a medida que va creciendo tejido pulmonar sano. Sin embargo, posteriormente estos niños sufren mayor riesgo de desarrollar asma y neumonías víricas, como las causadas durante los meses invernales por la infección del virus respiratorio sincitial.

Prevención y tratamiento

Después del alta hospitalaria, los niños con displasia broncopulmonar grave no deben ser expuestos al humo de tabaco, de un calentador o de una estufa de leña. Deben ser protegidos tanto como sea posible de personas con infecciones de las vías respiratorias altas. Estos niños deben ser protegidos de la infección por virus respiratorio sinicial con palivizumab, un anticuerpo específico para ese virus; dicho anticuerpo debe administrarse mensualmente mediante inyección durante el otoño y el invierno, cuando las infecciones por virus respiratorio sincitial ocurren en la comunidad.

Los respiradores se usan solo si son absolutamente necesarios y a la menor potencia posible para evitar lesiones pulmonares. Hay que retirar los respiradores a los recién nacidos tan pronto como sea seguro hacerlo.

En niños con displasia broncopulmonar, se puede proporcionar oxígeno suplementario a través de un pequeño tubo colocado en los orificios nasales, como medida inicial para evitar la cianosis. Algunos niños con displasia broncopulmonar necesitan oxígeno suplementario durante varios meses o más.

Una buena nutrición es crucial para ayudar al crecimiento de los pulmones del bebé y para mantener sano el nuevo tejido pulmonar. De este modo, las áreas dañadas del pulmón van siendo cada vez menos importantes en relación al tamaño total de los pulmones del bebé.

Dado que el líquido tiende a acumularse en los pulmones inflamados, a veces debe restringirse el consumo diario de líquidos, y se pueden administrar diuréticos para incrementar el índice de excreción de líquido en la orina.