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Enterocolitis necrosante (ECN)

Por Arthur E. Kopelman, MD, The Brody School of Medicine at East Carolina University

La enterocolitis necrosante es una lesión en la superficie interna del intestino. Este trastorno ocurre más frecuentemente en los recién nacidos muy prematuros.

  • El abdomen está hinchado, puede aparecer sangre en las deposiciones y el recién nacido vomita un líquido verdoso, amarillo o de color óxido y parece muy enfermo y aletargado.

  • El diagnóstico se confirma mediante la radiografía abdominal.

  • Alrededor del 60 al 80% de los recién nacidos con este trastorno sobreviven.

  • El tratamiento incluye detener la alimentación, pasar una sonda de aspiración hasta el estómago para aliviar la presión, y administrar antibióticos y fluidos por vía intravenosa.

  • En casos graves, se colocan drenajes en la cavidad abdominal, o se elimina la parte del intestino que ha estado privada de riego sanguíneo y ya no es viable.

El 85% de los casos de enterocolitis necrosante (ECN) ocurren en recién nacidos prematuros. La causa no se conoce. La disminución del flujo sanguíneo hacia el intestino de un recién nacido prematuro enfermo produce lesiones en las capas internas del intestino, lo que permite a las bacterias que viven de forma habitual en el intestino invadir la pared intestinal dañada y pasar al flujo sanguíneo del recién nacido, produciendo así una infección (septicemia). Si la lesión progresa a través de la totalidad del grosor de la pared intestinal y esta se perfora, el contenido intestinal pasa a la cavidad abdominal y se produce inflamación y normalmente infección de la cavidad abdominal y su revestimiento (peritonitis).

Síntomas y diagnóstico

Los recién nacidos con enterocolitis necrosante presentan hinchazón abdominal. Vomitan líquido intestinal teñido de bilis y se observan vestigios de sangre en las heces. Estos recién nacidos pronto parecen muy enfermos y aletargados y tienen una temperatura corporal baja y pausas repetidas en la respiración (apnea). El diagnóstico de enterocolitis necrosante se confirma mediante la radiografía abdominal, que muestra el gas que se ha formado en la pared intestinal (neumatosis intestinal) o aire libre en la cavidad abdominal si la pared intestinal ha sido perforada. Se obtienen muestras de sangre para buscar bacterias y otros indicadores de septicemia.

Pronóstico

El tratamiento médico intensivo y la cirugía en caso necesario han mejorado el pronóstico de los recién nacidos con enterocolitis necrosante. Del 60 al 80% de ellos sobreviven.

Prevención y tratamiento

Alimentar a los recién nacidos prematuros con la leche materna en lugar de la de fórmula parece que proporciona alguna protección.

Si aparece enterocolitis necrosante, se interrumpen las tomas. Se introduce una sonda de succión en el estómago para eliminar la presión del aire tragado y de la leche, lo que descomprime el intestino. Se administran líquidos por vía intravenosa para mantener la hidratación y se inicia la toma de antibióticos inmediatamente.

Alrededor del 70% de los recién nacidos con enterocolitis necrosante no necesitan cirugía. Sin embargo, si hay perforación intestinal con peritonitis sí es necesaria. La cirugía también puede ser necesaria si el trastorno empeora progresivamente a pesar del tratamiento. La cirugía incluye la extirpación de la zona del intestino que no recibe irrigación sanguínea. Los extremos de intestino sano se hacen sobresalir hacia la superficie de la piel para crear una apertura temporal para la excreción de las heces (ostomía). Posteriormente, cuando el niño está sano, los extremos del intestino se vuelven a unir y se aloja de nuevo el intestino en la cavidad abdominal.

En los recién nacidos con peritonitis más pequeños y enfermos, que pueden no sobrevivir a una cirugía más extensa, se colocan drenajes peritoneales en la cavidad abdominal a cada lado del abdomen inferior. Los drenajes peritoneales permiten que los excrementos y el líquido peritoneal se evacúen de la cavidad abdominal y facilitan, junto con los antibióticos, la mejoría de los síntomas. El procedimiento ayuda a estabilizar a muchos recién nacidos para que se les pueda realizar una intervención quirúrgica más adelante, cuando estén en condiciones menos críticas. En algunos casos, los recién nacidos se recuperan por completo sin necesidad de una intervención quirúrgica.