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Retinopatía del prematuro (ROP)

Por Arthur E. Kopelman, MD, The Brody School of Medicine at East Carolina University

La retinopatía del prematuro es un trastorno en el que los vasos sanguíneos de la parte posterior de los ojos (retina) se desarrollan de modo anómalo.

  • La retinopatía del prematuro se asocia fuertemente con el nacimiento prematuro, y ocurre en la mayoría de los casos en niños nacidos a las 26 semanas de gestación o antes.

  • En los casos más graves, el crecimiento rápido y anómalo de los vasos sanguíneos pequeños los hace sangrar, lo que conlleva la cicatrización de la retina y pérdida visual.

  • Dado que los recién nacidos afectados no presentan síntomas, el diagnóstico se basa en la exploración cuidadosa por parte de un oftalmólogo.

  • Este trastorno suele ser leve y se resuelve sin tratamiento, pero los ojos deben ser supervisados por un oftalmólogo hasta que los vasos sanguíneos hayan madurado.

  • Si el trastorno es grave, los recién nacidos precisarán tratamiento con láser para evitar la pérdida de visión.

En los recién nacidos muy prematuros, el crecimiento de los vasos sanguíneos que irrigan la retina puede interrumpirse durante un tiempo. Cuando se reanuda el crecimiento, tiene lugar de una forma desorganizada; durante el rápido crecimiento desorganizado, los pequeños vasos sanguíneos pueden sangrar y dar lugar a cicatrices. En los casos más graves, este proceso causa finalmente el desprendimiento de la retina y la pérdida de la visión.

Los recién nacidos que desarrollan retinopatía del prematuro no presentan síntomas, y el diagnóstico depende del examen cuidadoso del fondo del ojo por parte de un oftalmólogo. Por lo tanto, un oftalmólogo debe realizar exámenes rutinarios de los ojos de los recién nacidos prematuros que pesen menos de 1,5 kg al nacer, comenzando alrededor de 4 semanas después del parto. Las exploraciones de los ojos se repiten cada 1 o 2 semanas según las necesidades, hasta haberse completado el crecimiento de los vasos sanguíneos en la retina. Los recién nacidos con retinopatías graves deben someterse a un control ocular de por vida, al menos una vez al año. Si se detecta precozmente, el desprendimiento de retina se puede tratar para intentar evitar la pérdida de visión en el ojo afectado.

Prevención y tratamiento

En los recién nacidos prematuros que necesitan oxígeno, los niveles se vigilan cuidadosamente para así utilizar la mínima cantidad de oxígeno necesaria. Los niveles de oxígeno se pueden controlar indirectamente con un pulsioxímetro (un sensor externo que mide el nivel de oxígeno en sangre a través de un dedo de la mano o del pie).

La retinopatía suele ser leve y resolverse de forma espontánea.

En el caso de una retinopatía grave del prematuro, se lleva a cabo un tratamiento con láser en las porciones más externas de la retina. Este tratamiento detiene el crecimiento anómalo de los vasos sanguíneos y disminuye el riesgo de desprendimiento de la retina y de pérdida de visión.