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Síndrome de aspiración meconial

Por Arthur E. Kopelman, MD, The Brody School of Medicine at East Carolina University

El síndrome de aspiración meconial es una dificultad respiratoria (distrés respiratorio) del recién nacido que ha inhalado (aspirado) meconio hacia el interior de los pulmones antes del parto o en los momentos inmediatos al mismo.

  • En algunas ocasiones, los fetos vierten deposiciones (meconio) en el líquido amniótico en respuesta a factores estresantes como la falta de oxígeno.

  • También puede ocurrir que el estrés los haga jadear de manera refleja, permitiendo la entrada de meconio a sus pulmones por inhalación.

  • Los recién nacidos afectados tienen una coloración azulada, respiran rápidamente y hacen un sonido parecido a un resoplido al espirar.

  • El diagnóstico se basa en la existencia de meconio en el líquido amniótico al nacer, dificultad respiratoria y resultados anómalos de la radiografía de tórax.

  • Los niños afectados requieren oxígeno suplementario y, a veces, la ayuda de un respirador.

  • La mayoría de los afectados sobrevivirán, pero si el síndrome es grave es potencialmente mortal.

El meconio es la materia fecal estéril de color verde oscuro que se produce en el intestino antes del nacimiento. Normalmente, el meconio se elimina solo después del nacimiento cuando los recién nacidos empiezan a alimentarse. Sin embargo, en respuesta al estrés, causado por ejemplo por un nivel inadecuado de oxígeno en la sangre, el feto libera meconio al líquido amniótico. El estrés también puede obligar al feto a tomar bocanadas de aire, de manera que el meconio contenido en el líquido amniótico se inhala (aspira) hacia el interior de los pulmones. Después del parto, el meconio aspirado puede obstruir las vías respiratorias y producir colapso en algunas regiones de los pulmones. A veces los pulmones se bloquean solo parcialmente, permitiendo que el aire llegue a partes del pulmón más allá del bloqueo, pero impidiendo que este sea espirado. De esta forma, el pulmón afectado se expande en exceso. Un progresivo exceso de dilatación de una porción del pulmón puede acabar provocando la rotura y finalmente el colapso pulmonar. El aire se acumula entonces dentro de la cavidad torácica alrededor del pulmón (neumotórax).

El meconio aspirado en los pulmones también causa inflamación de estos órganos (neumonitis) y aumenta el riesgo de infección pulmonar.

El síndrome de aspiración meconial suele ser más grave en los recién nacidos postérmino, porque tienen menor volumen de líquido amniótico, con lo que la concentración de meconio en el líquido es mayor (ver Parto tardío). Los recién nacidos con síndrome de aspiración meconial también sufren mayor riesgo de hipertensión pulmonar persistente (ver más abajo).

Síntomas y diagnóstico

Los recién nacidos afectados sufren dificultad respiratoria, lo que se traduce en respiración rápida con retracción de la parte baja del tórax al inspirar y un sonido similar a un resoplido al espirar. La piel toma un tono azulado (cianótico) si los niveles de oxígeno en sangre son bajos, y pueden tener hipotensión arterial.

Los médicos basan el diagnóstico en la presencia de meconio en el líquido amniótico al nacer, dificultad respiratoria en el recién nacido y presencia de anomalías en la radiografía de tórax.

Tratamiento

Si al nacer el recién nacido aparece cubierto de meconio, está apático y no respira, los médicos aspiran de inmediato boca, nariz y garganta para eliminar cualquier resto de meconio. Después, colocan un tubo respiratorio en la tráquea para aspirar los restos que puedan haber quedado allí.

Estos recién nacidos reciben tratamiento antibiótico por el riesgo de infección, y se les administran oxígeno suplementario e incluso ventilación asistida si es necesario. A veces se les somete a aspiraciones repetidas para intentar eliminar más meconio. Los recién nacidos con ventilación asistida son vigilados de cerca por si surgen complicaciones graves, como neumotórax o hipertensión pulmonar persistente.

La mayoría de los recién nacidos con síndrome de aspiración meconial sobreviven. Sin embargo, si el trastorno es grave, especialmente si produce hipertensión pulmonar persistente, puede ser mortal.

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