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Septicemia en el recién nacido

Por Arthur E. Kopelman, MD, The Brody School of Medicine at East Carolina University

La septicemia es una infección bacteriana en la sangre.

  • Los recién nacidos con septicemia están apáticos, no se alimentan bien y a menudo tienen una baja temperatura corporal.

  • El diagnóstico se basa en los síntomas y en la presencia de bacterias en la sangre.

  • La mayoría de los recién nacidos que se recuperan de la septicemia no presentan problemas a largo plazo.

  • El tratamiento incluye la administración de antibióticos y de líquidos por vía intravenosa, y en algunas ocasiones el uso de un respirador como apoyo a la respiración y de medicación para mantener la presión arterial.

Los bebés prematuros presentan un riesgo mucho mayor de septicemia, tanto de inicio temprano como tardío, que los niños nacidos a término, ya que el sistema inmunitario de los primeros es inmaduro. Los recién nacidos prematuros carecen de ciertos anticuerpos contra bacterias específicas porque dichos anticuerpos no atraviesan la placenta de la madre hacia la sangre del feto hasta las últimas etapas del embarazo.

Otros factores de riesgo y causas de la septicemia, difieren dependiendo de si la septicemia se desarrolla durante los primeros días de vida (septicemia de inicio temprano) o pasados 7 días o más desde el nacimiento (septicemia de inicio tardío).

Septicemia de inicio temprano

Los factores de riesgo incluyen:

  • La ruptura prematura y prolongada de las membranas llenas de líquido que envuelven al feto

  • Infección en la madre

  • Presencia de estreptococos del grupo B (EGB, o GBS según sus siglas en inglés) en la madre

El riesgo de septicemia es mayor si las membranas llenas de líquido que rodean el feto se rompen (rotura de aguas) más de 18 horas antes del nacimiento, o si la madre tiene una infección (en particular, de las vías urinarias o del revestimiento del útero).

Los tipos más frecuentes de bacterias causantes de septicemia en el recién nacido en torno al nacimiento son Escherichia coli y los estreptococos del grupo B, que por lo general se adquieren durante el paso por el canal del parto. La septicemia causada por estreptococos de grupo B fue la causa principal de septicemia de inicio temprano hasta hace aproximadamente una década, cuando la realización de pruebas de cribado para estreptococos de grupo B a todas las mujeres embarazadas se convirtió en parte rutinaria de la atención prenatal. Si el cribado revela la presencia de estreptococos del grupo B, se administran antibióticos a la madre al iniciar el trabajo de parto. Al recién nacido, si nace por vía vaginal, se le suministra tratamiento antibiótico inmediato.

Septicemia de aparición tardía

Los factores de riesgo importantes incluyen los siguientes:

  • Uso prolongado de catéteres en arterias o en venas, o en ambas de forma simultánea

  • Uso de una sonda para respirar colocada en la nariz o en la boca (sonda endotraqueal) y conectada a un respirador para ayudar a mantener la respiración

  • Hospitalización prolongada

Es más probable que la septicemia de aparición tardía se adquiera mediante el contacto con unas manos que no estuvieran lavadas de modo adecuado o por contacto con el entorno, y puede ser causada por varios organismos.

Algunas infecciones de los recién nacidos

Infección

Transmisión

Síntomas

Tratamiento y Prevención

Conjuntivitis

La bacteria Chlamydia o Neisseria gonorrhoeae infecta al feto durante el parto.

Cuando es causada por Chlamydia: por lo general, la conjuntivitis comienza entre 5 y 14 días después del parto, pero a veces 6 semanas después.

Los recién nacidos tienen los párpados hinchados y secreción acuosa de los ojos que contiene pus en una cantidad cada vez mayor.

Cuando la causa es Neisseria gonorrhoeae: Por lo general, la conjuntivitis empieza entre 2 y 5 días después del parto.

Los recién nacidos tienen inflamación intensa de los párpados y secreción de pus en los ojos.

Sin tratamiento, puede producir ceguera.

Cuando es causada por Chlamydia: la eritromicina se administra en forma de pomada oftálmica como terapia preventiva y por vía oral como tratamiento. Neisseria gonorrhoeae:

Cuando la causa es Neisseria gonorrhoeae: Como prevención se utiliza una pomada oftálmica que contiene polimixina y bacitracina, eritromicina o tetraciclina, y como tratamiento, el antibiótico ceftriaxona administrado por vía intravenosa.

Infección por citomegalovirus

Se cree que el virus atraviesa la placenta de la madre durante el embarazo o durante el parto.

Después del nacimiento, los recién nacidos pueden infectarse si la leche materna contiene el virus y si reciben una transfusión de sangre contaminada.

La mayoría de los recién nacidos son asintomáticos.

En torno al 10% de los recién nacidos infectados al nacer son prematuros y tienen poco peso, la cabeza pequeña, retraso del crecimiento, ictericia, pequeños cardenales o moratones, inflamación pulmonar u ocular u aumento del tamaño del hígado y del bazo.

Los recién nacidos infectados después del nacimiento pueden tener el hígado y el bazo aumentados de tamaño, un número bajo de plaquetas, un alto número de glóbulos blancos (leucocitos) o todos estos síntomas.

Pueden producirse pérdida auditiva, pérdida de visión y discapacidad intelectual.

La infección no se puede curar.

El ganciclovir ayuda a aliviar algunos síntomas.

Los recién nacidos deben someterse a evaluaciones auditivas periódicas durante el primer año.

Hepatitis B

La infección puede producirse durante el parto si la madre está infectada.

Enfermedad hepática crónica (como la hepatitis crónica o la cirrosis), pero por lo general no causa síntomas hasta la edad adulta.

Todos los recién nacidos reciben la vacuna del virus B antes del alta hospitalaria.

Al recién nacido de una madre infectada se le administra la vacuna contra el virus de la hepatitis B y la inmunoglobulina hepatitis B dentro de las 12 horas después del nacimiento.

Herpes

Generalmente, el virus (herpes simple) se transmite durante el parto a través del conducto genital infectado de la madre.

Suele aparecer una erupción de vesículas pequeñas llenas de líquido.

La infección puede ser generalizada, afectando a muchos órganos, como ojos, pulmones, hígado, cerebro y piel.

Otros síntomas incluyen indolencia, pérdida de tono muscular, dificultad respiratoria (distrés respiratorio), pausas respiratorias (apnea) y convulsiones.

El antivírico aciclovir se administra por vía intravenosa.

Las infecciones oculares se tratan con gotas de trifluridina y aciclovir por vía intravenosa.

Infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)

El virus se transmite de la madre al feto durante el embarazo o al recién nacido durante el parto o después a través de la lactancia.

Los síntomas varían desde ninguno hasta muy graves (SIDA).

Pueden inflamarse los ganglios linfáticos.

La infección puede afectar diversos órganos, como el hígado, el bazo, el corazón, los riñones, el cerebro y la médula espinal.

Los síntomas incluyen también diarrea recurrente, escasa ganancia de peso, infecciones bacterianas invasivas e infecciones víricas.

Se utilizan fármacos antirretrovíricos y se recomienda la consulta con un especialista y la participación en un ensayo clínico.

El hecho de diagnósticar y tratar las infecciones desde el primer momento puede ayudar.

Infección por el virus del papiloma humano

Por lo general, el recién nacido se infecta durante el parto.

Se forman verrugas en la tráquea que pueden alterar el llanto del recién nacido y a veces causar dificultad respiratoria o incluso la obstrucción de las vías respiratorias.

Puede producirse infección pulmonar.

Las verrugas se extirpan quirúrgicamente.

El interferón puede reducir el riesgo de infecciones recurrentes.

Las hembras de 9 a 26 años han de ser vacunadas.

Rubéola

El virus puede atravesar la placenta durante el embarazo. La infección es ahora poco frecuente debido a la vacunación sistemática.

La infección es más grave si el feto se infecta al comienzo de la gestación.

Los efectos en el feto van desde la muerte antes del nacimiento hasta anomalías congénitas o pérdida de audición sin otros síntomas.

Los recién nacidos pueden presentar bajo peso al nacer, inflamación cerebral, cataratas, lesión retinal, cardiopatías, un aumento de tamaño del hígado y del bazo; hematomas, manchas de color rojo azulado, engrosamiento de los ganglios linfáticos y neumonía.

No existe un tratamiento específico.

La vacunación de todas las mujeres en edad de concebir antes del embarazo ayuda a evitar la infección.

Si una mujer encinta que no ha sido inmunizada tiene contacto próximo o frecuente con una persona infectada en los primeros meses de embarazo, puede recibir una inyección de inmunoglobulina.

Sífilis

La bacteria (Treponema pallidum) atraviesa la placenta durante el embarazo si la madre adquiere la sífilis durante el embarazo o si ha sido tratada de forma inadecuada de sífilis previamente.

Puede resultar mortinato o prematuro.

El recién nacido puede no presentar síntomas.

Durante el primer mes de vida, pueden aparecer en la palma de las manos y la planta de los pies grandes ampollas o una erupción plana de color cobrizo. En torno a la nariz y en la zona del pañal pueden formarse vesículas prominentes. El crecimiento de los recién nacidos puede no ser correcto. Pueden aparecer grietas alrededor de la boca y descenso de moco, pus o sangre por la nariz.

Por lo general se observa un aumento de tamaño de los ganglios linfáticos, del hígado y del bazo.

Raramente, pueden producirse inflamación ocular o cerebral, convulsiones, meningitis o discapacidad intelectual, pero estos síntomas no aparecen hasta que el niño alcanza la edad de 2 años o más tarde.

Antes del nacimiento, se trata a la madre con penicilina.

Después del nacimiento, la madre, si aún está infectada, y el recién nacido reciben tratamiento con penicilina.

Toxoplasmosis

El parásito (Toxoplasma gondii) puede atravesar la placenta durante el embarazo.

La infección es más grave si el feto se infecta al comienzo de la gestación.

El feto puede crecer lentamente y nacer prematuramente.

Los recién nacidos pueden tener la cabeza pequeña, inflamación cerebral, ictericia, un aumento de tamaño del hígado y del bazo e inflamación cardíaca, pulmonar u ocular.

Pueden presentarse erupciones.

Se recomienda que las mujeres no manipulen la arena para gatos durante el embarazo.

La transmisión de la infección al feto puede prevenirse si la madre toma espiramicina.

En una etapa más avanzada del embarazo, puede tomar pirimetamina y sulfonamidas si el feto está infectado.

Los recién nacidos que presentan síntomas de esta enfermedad se tratan con pirimetamina, sulfadiazina y ácido folínico.

La inflamación cardíaca, pulmonar u ocular se trata con corticoesteroides.

Síntomas y diagnóstico

Los recién nacidos con septicemia suelen estar apáticos, no se alimentan bien y con frecuencia tienen una temperatura corporal baja. Otros síntomas incluyen pausas en la respiración (apnea), fiebre, color pálido y mala circulación en la piel, con extremidades frías, hinchazón abdominal, vómitos, diarrea, convulsiones, agitación e ictericia. El diagnóstico viene sugerido por los síntomas y el resultado de un hemograma completo. El diagnóstico definitivo solo puede realizarse si se identifican las bacterias en un cultivo de la sangre del recién nacido.

Una de las complicaciones más graves de la septicemia es la infección de las membranas que rodean el encéfalo (meningitis). Los recién nacidos con meningitis tienen letargia extrema, coma, convulsiones o protrusión del agujerito blando entre los huesos del cráneo (fontanela). Los médicos diagnostican la meningitis mediante punción lumbar, examinando el líquido cefalorraquídeo y cultivando una muestra del mismo.

Pronóstico y tratamiento

La septicemia es la principal causa de muerte, después de la primera semana, en recién nacidos prematuros. Los recién nacidos que se recuperan de una septicemia no deben tener problemas a largo plazo, excepto los afectados por meningitis, que podrían tener retraso del desarrollo, parálisis cerebral, convulsiones o pérdida auditiva.

Mientras se espera el resultado del cultivo de sangre, los médicos suministran antibióticos intravenosos a los recién nacidos con sospecha de septicemia. Cuando el microorganismo específico haya sido identificado, puede ajustarse el tipo de antibiótico. Además de la terapia con antibióticos, pueden ser necesarios otros tratamientos, como el uso de un respirador, líquidos intravenosos y medidas de soporte de la presión arterial y la circulación.

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