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Cólico

Por Deborah M. Consolini, MD, Assistant Professor of Pediatrics;Staff Physician, Diagnostic Referral Division, Jefferson Medical College;Nemours/Alfred I. duPont Hospital for Children

El cólico se refiere a un patrón específico de llanto intenso excesivo (ver Llanto) e irritabilidad que ocurre sin ninguna razón aparente (por ejemplo, hambre, enfermedad, o lesión) en recién nacidos sanos. El cólico por lo general comienza en el primer mes de vida, es peor cuando el bebé tiene cerca de 6 semanas de edad y desaparece, a menudo de repente, hacia los 3 a 4 meses de edad.

Por lo general, los médicos consideran que el llanto intenso e inexplicado se debe a cólicos cuando dura más de 3 horas al día y más de 3 días a la semana, durante más de 3 semanas. Sin embargo, muchos médicos también consideran cólico al llanto repentino, intenso e inexplicable que dura menos de 3 horas al día durante casi todos los días de la semana.

El llanto asociado con cólico típicamente:

  • Es fuerte, penetrante y constante

  • No tiene ninguna causa identificable

  • Se suele repetir a la misma hora del día o de la noche

  • Continúa durante horas sin razón aparente

  • Existen intervalos de tiempo en los que el niño actúa normalmente

Causas

Aunque el término cólico sugiere calambres abdominales, no hay evidencia de que exista un trastorno intestinal o abdominal. Previamente se creía que el cólico estaba producido por un trastorno abdominal ya que los bebés a menudo tragan aire cuando lloran, dando lugar a la emisión de gases (flatulencia) y abdomen hinchado. Sin embargo, los médicos consideran que estos hallazgos son el resultado y no la causa del llanto. La mayoría de los bebés con cólico comen y suben de peso normalmente. Sin embargo, pueden succionar vigorosamente el chupete o los juguetes. El cólico no parece tener ninguna relación con el desarrollo de una personalidad impaciente e insistente.

Valoración

Signos de alarma: los padres deben sospechar que el llanto de su bebé se debe a enfermedad o dolor si el llanto está acompañado de:

  • Vómitos (especialmente si el vómito es de color verde o con sangre, o se produce más de 5 veces al día)

  • Cambios en las heces (estreñimiento o diarrea, especialmente con sangre o moco)

  • Temperatura anormal (una temperatura rectal menor de 36,1 °C o más de 38 °C)

  • Irritabilidad (llanto durante todo el día con escasos periodos de calma en medio)

  • Letargo (exceso de sueño, falta de sonrisas o de mirada interesada, o una succión débil)

  • Escasa ganancia de peso

  • Dificultad respiratoria

  • Hematomas u otros signos de posibles traumatismos

  • Movimientos anormales o contracciones de cualquier parte del cuerpo

Cuándo acudir al médico

Los niños que tienen algún signo de alarma deben ser evaluados por un médico de inmediato.

Si los niños sin signos de alarma parecen estar bien, los padres pueden intentar medidas típicas tales como alimentarlos, animarles a echar los gases, cambiar el pañal y abrazarlos. Si el llanto continúa después de estas medidas, los padres deben llamar a un médico. Este puede ayudar a los padres a determinar la rapidez con la que el niño necesita ser evaluado.

Actuación del médico

En primer lugar, el médico pregunta sobre el llanto para determinar si cumple con los criterios de cólico. También pregunta sobre la existencia de otros síntomas y antecedentes médicos del bebé y luego realiza una exploración física. Los antecedentes clínicos y la exploración física ayudan a distinguir el cólico de otros trastornos que puedan causar el llanto excesivo (ver Llanto).

Pruebas complementarias

No se necesita ninguna prueba a menos que el médico detecte alteraciones específicas durante la anamnesis y la exploración.

Tratamiento

Se debe tranquilizar a los padres, asegurándoles que el niño está sano, que la irritabilidad no es debido a una mala crianza de los hijos, y que los cólicos se resolverán por sí solos, sin efectos a largo plazo. Algunas medidas generales pueden ser útiles:

  • Abrazar al bebé, mecerle suavemente o darle unas palmaditas

  • Balanceo en un columpio para bebés

  • Escuchar ruido blanco, como el sonido de la lluvia o de los sonidos producidos por dispositivos eléctricos como un ventilador, una lavadora, una aspiradora o un secador de pelo

  • Escuchar música

  • Viajando en coche

  • Chupar un chupete

  • Eructar

  • Alimentándolo (aunque los padres deben evitar que su intento por detener el llanto ocasione una sobrealimentación del niño)

  • Envolverlo de forma apretada

Se puede cambiar la fórmula durante un corto periodo de tiempo para determinar si el niño tienen una intolerancia a esta, pero se deben evitar los cambios frecuentes de fórmula a menos que lo indique un médico. Las madres que amamantan pueden intentar eliminar la leche de vaca u otros alimentos de su dieta para ver si disminuye el llanto del bebé. Sin embargo, una intolerancia a la leche o a otros alimentos rara vez son una causa del cólico a menos que existan otros síntomas como vómitos, estreñimiento, diarrea, o escasa ganancia de peso.

Hacer frente al llanto excesivo puede ser difícil para los padres. Hablar con un médico puede ayudarles, ya que este puede proporcionar estrategias, tranquilidad y apoyo a los padres que experimentan el estrés del llanto excesivo.