Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita en lenguaje cotidiano.

Control de esfínteres

Por Deborah M. Consolini, MD, Assistant Professor of Pediatrics;Staff Physician, Diagnostic Referral Division, Jefferson Medical College;Nemours/Alfred I. duPont Hospital for Children

A la mayoría de los niños se les puede enseñar a usar el baño cuando tienen entre 2 y 3 años de edad. Se suele conseguir primero el aprendizaje del uso del baño para ir a defecar. La mayoría de los niños pueden ser entrenados para controlar sus intestinos entre los 2 y los 3 años de edad y entre los 3 y los 4 años de edad para controlar la vejiga. A los 5 años, la mayoría de los niños son capaces de controlar su vejiga durante el día (llamada continencia urinaria diurna) y gestionar todos los aspectos relacionados con vestirse, desvestirse, orinar o defecar, limpieza, lavado y lavado de manos. Sin embargo, cerca del 30% de los niños sanos de 4 años de edad y del 10% de los niños de 7 años de edad todavía no han logrado controlar la vejiga durante la noche de forma regular (lo que se denomina incontinencia nocturna o enuresis, ver Incontinencia urinaria en niños). Para los niños que tienen problemas para controlar sus intestinos (lo que se denomina incontinencia de heces o encopresis, ver Incontinencia fecal en niños).

El reconocimiento de las señales que indican que el niño está preparado es clave para iniciar la enseñanza del control de los esfínteres. Estas señales se producen cuando el niño:

  • Tiene períodos secos que duran varias horas

  • Quiere ser cambiado cuando está mojado o sucio

  • Muestra interés por sentarse en un orinal o en el inodoro y muestra signos de estar preparado para orinar o defecar

  • Puede colocar las cosas donde deben estar y puede seguir órdenes simples

Por lo general, los niños pueden empezar a aprender entre las edades de 18 y 24 meses. A pesar de estar preparados físicamente para usar el baño, algunos niños pueden no estar preparados emocionalmente. Para evitar una larga lucha por ir al baño, lo mejor es esperar hasta que los niños muestren disposición emocional. Cuando los niños están listos, ellos mismos piden ayuda en el baño o van por su cuenta al orinal.

Método de sincronización

La rutina del entrenamiento para ir al baño debe ser coherente entre todos los cuidadores. Los cuidadores domésticos, los abuelos y el personal de los centros infantiles deben seguir la misma rutina y utilizar los mismos nombres para las partes del cuerpo y los actos del baño.

El método de sincronización es el método más comúnmente utilizado en la enseñanza del uso del baño. A los niños que parecen estar preparados se les enseña el orinal y se les pide poco a poco que se sienten durante periodos breves con la ropa puesta. A continuación se les anima a bajarse la ropa interior y a sentarse en el orinal durante un máximo de 5 a 10 minutos y luego volver a vestirse. Se dan explicaciones simples de forma repetida y se refuerzan mediante la colocación de pañales mojados o sucios en el orinal. También se anima a los niños a practicar el uso del orinal cuando sienten la necesidad de ir. Se les debe enseñar a tirar de la cadena y a lavarse las manos cada vez que orinan o defecan.

Se obtiene un elogio o una recompensa (por ejemplo a través de pegatinas) si se alcanza el objetivo. Se debe evitar el enfado o el castigo cuando se producen accidentes o no se tiene éxito para evitar que el proceso de enseñanza se convierta para el niño en algo negativo y excesivamente estresante. Los padres deben entender y aceptar que el control de esfínteres puede tardar mucho tiempo (por lo general de 3 a 6 meses) y que su hijo puede tener accidentes en el camino.

El método de sincronización funciona bien para los niños que siguen un patrón predecible de horarios de deposiciones y micciones y que se pueden poner en el orinal en su momento normal de eliminación. Puede ser mejor retrasar la enseñanza de niños con horarios impredecibles hasta que puedan anticipar la necesidad de visitar el orinal por su cuenta.

Un niño que se resiste a sentarse en el inodoro debe intentarlo de nuevo después de una comida. Si la resistencia se prolonga durante días, la mejor estrategia es el aplazamiento de la enseñanza durante varias semanas. Los niños que se niegan a usar el baño o el orinal puede que no estén listos para hacerlo. Es eficaz dar una alabanza o una recompensa cuando se sientan en el inodoro y cuando producen resultados. Una vez establecido el modelo, las recompensas se pueden dar para cualquier otro éxito y luego se pueden ir suprimiendo gradualmente.

Se deben evitar las luchas de poder, ya que suelen causar retrocesos en cualquier progreso que se haya hecho y pueden tensar la relación padre-hijo.

Los niños que ya están entrenados para ir al inodoro también pueden volver a una etapa anterior del desarrollo (llamada regresión) y tienen más accidentes cuando están enfermos, emocionalmente preocupados o cuando sienten la necesidad de una mayor atención, como cuando llega un nuevo hermano. En estas situaciones, los padres deben tratar de evitar presionar a sus hijos, pueden ofrecerles recompensas y, si es posible, pueden proporcionar a sus hijos más cuidados y atención en momentos no relacionados con la enseñanza del control de esfínteres.