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Fomentar una salud y desarrollo óptimos de los niños

Por Deborah M. Consolini, MD, Assistant Professor of Pediatrics;Staff Physician, Diagnostic Referral Division, Jefferson Medical College;Nemours/Alfred I. duPont Hospital for Children

Los padres pueden ayudar a sus hijos a conseguir la mejor salud posible. Las bases para un cuerpo y una mente sanos se encuentran en la primera infancia. Los primeros años de vida son cruciales para la salud y el desarrollo físico, mental y social/emocional. Si las necesidades físicas de los bebés son satisfechas regular y constantemente, estos aprenden rápidamente que la persona que se ocupa de ellos es una fuente de satisfacción, lo que crea lazos firmes de confianza y de apego. Los bebés sanos se conviertan en niños y adolescentes sanos.

Salud

Las visitas de atención preventiva de la salud (también llamadas visitas de niño sano) son importantes para la promoción y el mantenimiento de una buena salud en los lactantes (ver Revisiones médicas preventivas en lactantes), niños (ver Revisiones médicas preventivas en los niños) y adolescentes (ver Revisiones médicas preventivas en adolescentes). Estas visitas ayudan a prevenir la enfermedad mediante la vacunación y educación sistemáticas, dan a los médicos la oportunidad de examinar físicamente al niño para detectar trastornos y tratarlos temprano, y guían a los padres para ayudar a su hijo a crecer física, emocional y mentalmente. Durante las visitas de atención preventiva de la salud, los médicos pueden observar cómo interactúan los padres con sus hijos y les pueden proporcionar asesoramiento y respuesta a sus preguntas.

Inicio

Los bebés necesitan afecto y estimulación para poder desarrollarse emocional e intelectualmente. Algunos padres proporcionan a su bebé un entorno altamente organizado y estructurado usando un surtido de juguetes y de artilugios. Sin embargo, el contenido particular del entorno es menos importante que la existencia de una interacción agradable y positiva en la que disfruten tanto los padres como el bebé. Los padres que muestran su cara sonriente, le hablan amigablemente, le dan contacto físico y amor, aunque no compren una gran variedad de juguetes y artilugios, no están afectando negativamente al desarrollo de su bebé.

Fomentar el desarrollo óptimo funciona mejor en un niño si se enfoca con flexibilidad, pensando en la edad del niño, su temperamento, su fase de desarrollo y el estilo de aprendizaje utilizado. Un enfoque coordinado que involucre a padres, profesores y al niño suele funcionar mejor. Durante estos años, los niños necesitan un ambiente que fomente la curiosidad y el aprendizaje para toda la vida. Al niño se le deben suministrar libros y música. Una rutina diaria de lectura interactiva, con los padres preguntando y respondiendo, ayuda a los niños a prestar atención, a leer con comprensión y a interesarse en actividades que impliquen aprendizaje. Limitar la televisión y los juegos electrónicos a menos de 2 horas diarias estimula más los juegos interactivos.

Los grupos de juego y los centros preescolares son beneficiosos para muchos niños pequeños. Los niños aprenden habilidades sociales importantes, como compartir. Además, empiezan a reconocer letras, números y colores. Aprender estas destrezas hace más suave la transición al colegio. Lo que es más importante, en un centro preescolar estructurado se identifican los posibles problemas de desarrollo y esto facilita su abordaje precoz.

Los padres que precisan de ayuda para cuidar al niño (ver Cuidado infantil) pueden preguntarse cuál es el mejor ambiente para ello y si el cuidado por parte de otras personas resulta inconveniente o pernicioso para el niño. La información disponible sugiere que los niños pequeños pueden desarrollarse bien tanto en casa como en el jardín de infancia, siempre que el ambiente sea afectuoso y educativo. Observando atentamente la respuesta del niño ante ciertas situaciones en un centro infantil determinado, los padres son más capaces de escoger el ambiente más adecuado. Algunos niños progresan mejor en un ambiente donde haya muchos más niños, mientras que otros pueden sentirse mejor en su propia casa o en grupos pequeños.

Cuando el niño empieza a recibir tareas escolares, los padres le pueden ayudar:

  • Mostrando interés por el trabajo del niño

  • Estando disponibles para ayudar a responder las preguntas, pero no resolviendo ellos mismos las tareas

  • Proporcionando un ambiente de trabajo tranquilo en casa para el niño

  • Comunicándose con el profesor sobre cualquier preocupación

A medida que van pasando los años escolares, los padres deben considerar las necesidades del niño ante la selección de las actividades extraescolares. Muchos niños realizan grandes progresos cuando tienen la oportunidad de participar en deportes de equipo o de aprender a tocar un instrumento musical; estas actividades también les proporcionan un lugar donde mejorar sus habilidades sociales. No obstante, algunos niños se estresan si tienen un horario demasiado apretado y se espera que participen en demasiadas actividades. Los niños necesitan ser estimulados y apoyados en sus actividades extraescolares sin generar expectativas irreales en relación con las mismas.