Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita en lenguaje cotidiano.

Enfermedad de Legg-Calvé-Perthes

Por David D. Sherry, MD, Professor of Pediatrics;Director, Clinical Rheumatology, University of Pennsylvania;The Children's Hospital of Philadelphia ; Frank Pessler, MD, PhD, Helmholtz Centre for Infection Research, Braunschweig, Germany

La enfermedad de Legg-Calvé-Perthes consiste en la destrucción de la placa de crecimiento del fémur.

  • Tiene su origen en una irrigación insuficiente de la placa superior de crecimiento del fémur.

  • Entre los síntomas característicos están el dolor de cadera y los problemas para caminar.

  • El diagnóstico se basa en las radiografías o la resonancia magnética nuclear.

  • El tratamiento consiste en la inmovilización de la cadera y reposo en cama.

La enfermedad de Legg-Calvé-Perthes se desarrolla más frecuentemente en los varones de edades entre 5 y 10 años. Suele afectar una sola pierna. Alrededor del 10% de los niños afectados tiene un familiar que padece la enfermedad. Se produce a causa de una irrigación insuficiente de la placa superior de crecimiento del fémur. No se conoce la razón por la cual se produce la irrigación insuficiente.

La enfermedad de Legg-Calvé-Perthes puede ocasionar una lesión grave de la cadera sin presentar síntomas importantes al inicio. La lesión grave puede, sin embargo, derivar en una artritis permanente de la cadera. Con bastante frecuencia, el primer síntoma es dolor en la cadera y problemas en la marcha. El dolor, que empieza gradualmente y aumenta poco a poco, tiende a empeorar al mover la cadera o al caminar. Algunos niños se quejan de dolor en la rodilla. Se desarrolla cojera, a veces antes de que el niño sienta mucho dolor. Finalmente, disminuye el movimiento articular y los músculos del muslo pierden fuerza (se atrofian) por falta de uso.

El diagnóstico se confirma mediante radiografía. Si esta es normal, se realiza una resonancia magnética nuclear (RMN). Las radiografías posteriores pueden mostrar alteraciones alrededor de la placa de crecimiento, tales como una fractura o destrucción del hueso. En casos muy poco frecuentes, se realiza una gammagrafía ósea.

Se toman radiografías del esqueleto si el trastorno tiene un componente hereditario o si las dos piernas del niño se ven afectadas. El objetivo de estas radiografías es descartar trastornos hereditarios del esqueleto. Se pueden llevar a cabo análisis de sangre para descartar otros trastornos. El médico trata de determinar si los síntomas son el resultado de una lesión.

Los niños pequeños y los niños que presentan menos afectación cuando reciben el diagnóstico son los que tienen mejor pronóstico.

El tratamiento consiste en la inmovilización prolongada de la cadera. A veces es suficiente la inmovilización parcial mediante reposo en cama. Sin embargo, en algunos casos se requiere una inmovilización casi total de entre 12 y 18 meses y se necesita tracción, cabestrillos, moldes de yeso o férulas. Tales tratamientos mantienen las piernas en posición de rotación hacia fuera. La fisioterapia es también necesaria para evitar que los músculos se contraigan y se atrofien. Si el niño es mayor de 6 años y presenta una destrucción ósea moderada o grave, la intervención quirúrgica puede ser beneficiosa. Con independencia del tratamiento que se siga, la enfermedad de Legg-Calvé-Perthes suele requerir de 2 a 3 años como mínimo para curarse. El tratamiento con bisfosfonatos (medicamentos que ayudan a aumentar la densidad ósea) se ha demostrado eficaz, pero se necesitan más estudios.