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Trastorno obsesivo-compulsivo y trastornos relacionados en niños y adolescentes

Por Josephine Elia, MD, Professor of Psychiatry and Human Behavior, Professor of Pediatrics;Attending Physician, Sidney Kimmel Medical College of Thomas Jefferson University;Nemours/A.I. duPont Hospital for Children

El trastorno obsesivo-compulsivo se caracteriza por la presencia de dudas, ideas, imágenes o impulsos (obsesiones) repetitivos, intrusivos y no deseados, y la necesidad inexorable de realizar acciones (compulsiones) para intentar reducir la ansiedad causada por las obsesiones. Las obsesiones y las compulsiones causan gran angustia y afectan el funcionamiento en la escuela y las relaciones.

  • Las obsesiones a menudo implican la preocupación o el miedo a ser dañado o a que los seres queridos sean dañados (por ejemplo, por la enfermedad, la contaminación o la muerte).

  • Las compulsiones son comportamientos intencionales excesivos y repetitivos que los niños sienten que deben hacer para manejar las dudas (por ejemplo, comprobar en repetidas ocasiones para asegurarse de que una puerta está cerrada), para evitar que suceda algo malo, o para reducir la ansiedad causada por las obsesiones.

  • El tratamiento suele consistir en terapia conductual y psicofármacos.

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) comienza alrededor de los 19 o 20 años, de media, aunque el 25% de los casos comienza antes de los 14 años. El trastorno a menudo disminuye después de que los niños alcanzan la edad adulta.

El trastorno obsesivo-compulsivo incluye varios trastornos relacionados, incluyendo:

Algunos niños, especialmente los varones, también tienen un trastorno de tics (ver Síndrome de Tourette y otros trastornos con tics).

Se cree que tanto los genes como los factores ambientales son responsables del TOC. Se están llevando a cabo estudios para identificar los genes responsables. Las infecciones pueden estar implicadas en algunos casos que comienzan repentinamente. Si tiene relación con los estreptococos, el trastorno se denomina trastorno pediátrico neuropsiquiátrico autoinmunitario asociado con estreptococos (PANDAS, por sus siglas en inglés). Si otras infecciones (como la infección por Mycoplasma pneumoniae) u otras enfermedades (tales como el estrés) están involucradas, el trastorno se denomina síndrome neuropsiquiátrico agudo de aparición pediátrica (PANS).

Síntomas

De modo característico, los síntomas se desarrollan gradualmente y la mayoría de los niños consiguen ocultarlos al principio.

Los niños se muestran obsesionados con la preocupación o el temor a ser lastimados; por ejemplo, el temor a contraer una enfermedad mortal o a hacerse daño a sí mismos o causar daño a otros. Se sienten obligados a hacer algo que neutralice o equilibre estas preocupaciones y miedos. Por ejemplo, pueden realizar de forma repetida acciones como las siguientes:

  • Comprobar que han desactivado su alarma o cerrado una puerta

  • Lavarse las manos excesivamente, lo que causa heridas y grietas en las manos

  • Contar varias cosas (por ejemplo, los pasos)

  • Sentarse y levantarse de una silla

  • Limpiar y ordenar constantemente ciertos objetos

  • Hacer correcciones en las tareas escolares

  • Masticar los alimentos un cierto número de veces

  • Evitar tocar ciertas cosas

  • Pedir confirmaciones frecuentes para asegurarse de algo, a veces decenas o centenares de veces al día

Algunas obsesiones y compulsiones tienen una conexión lógica. Por ejemplo, los niños que están obsesionados con no enfermar pueden lavarse las manos con mucha frecuencia. Sin embargo, otras no la tienen. Por ejemplo los niños que cuentan hasta cincuenta una y otra vez para evitar que su abuelo sufra un ataque al corazón. Si se resisten a esta compulsión o se les impide llevarla a cabo, se sienten extremadamente ansiosos y preocupados.

La mayoría de los niños son hasta cierto punto conscientes de que sus obsesiones y compulsiones son anómalas y suelen avergonzarse de ellas, con lo que tratan de esconderlas. En muchos niños, el trastorno tiende a ser crónico.

Diagnóstico

  • Síntomas

Los médicos basan el diagnóstico en los síntomas. Se pueden necesitar varias visitas antes que los niños con TOC confíen en el médico lo suficiente para contarle sus obsesiones y compulsiones.

Tratamiento

  • Terapia conductual

  • A veces medicamentos

La terapia conductual puede ser suficiente en los niños que están muy motivados.

Si es necesario, la combinación de terapia conductual y un tipo de antidepresivo denominado inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina (ISRS, ver Terapia con medicamentos para la depresión) suele ser eficaz. Esta combinación permite a la mayoría de los niños afectados llevar una vida normal. Si el ISRS es ineficaz, se puede prescribir clomipramina, otro tipo de antidepresivo. Sin embargo, puede tener efectos secundarios graves.

En algunos niños, la terapia conductual puede curar la enfermedad. Algunos niños no responden al tratamiento y continúan gravemente afectados. Es posible que necesiten ser tratados como pacientes hospitalizados en un centro donde se pueda hacer una terapia conductual intensiva y se pueda realizar el tratamiento farmacológico.

Si existe infección estreptocócica se administra un tratamiento antibiótico.