Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita en lenguaje cotidiano.

Trastornos somatomorfos y trastornos relacionados en niños

Por Josephine Elia, MD, Division of Pediatric Behavioral Health, Department of Pediatrics, A.I. DuPont Hospital for Children

En los síntomas somáticos y trastornos relacionados (anteriormente llamados trastornos somatomorfos), los niños tienen síntomas físicos de angustia o incapacitantes, piensan demasiado acerca de los síntomas y llevan a cabo acciones relacionadas con los síntomas.

  • Hay varios tipos de trastornos somatomorfos y de trastornos relacionados.

  • Los síntomas son parecidos a los característicos de un trastorno neurológico (como parálisis o pérdida de visión) o bien pueden ser vagos (como dolor de cabeza y náuseas), o los niños se muestran obsesionados por un defecto imaginario o están convencidos de que sufren una enfermedad grave.

  • Después de hacer pruebas para descartar trastornos orgánicos que puedan causar los síntomas, el médico basa su diagnóstico en los síntomas.

  • La psicoterapia individual o familiar puede ser eficaz, normalmente usando técnicas cognitivo-conductuales.

Los síntomas y el tratamiento de los trastornos somatomorfos y de los trastornos relacionados son muy similares a los de los trastornos de ansiedad.

Los niños con un trastorno de este tipo pueden presentar distintos síntomas, como dolor, dificultad para respirar y debilidad (ver Introducción a los trastornos somáticos y trastornos relacionados). Los niños pueden tener o no otro trastorno. A menudo, los niños desarrollan síntomas orgánicos cuando algún miembro de la familia está gravemente enfermo. A veces los síntomas son sensaciones corporales normales o malestar que se malinterpretan. Se cree que estos síntomas orgánicos se manifiestan de forma inconsciente como respuesta a un estrés psicológico o a un problema (ver Cuerpo y mente). Los síntomas no se producen de manera consciente y los niños experimentan en realidad los síntomas que describen.

Los niños se centran en su salud y/o síntomas. Se preocupan por la gravedad de sus síntomas y/o emplean una cantidad excesiva de tiempo y energía en las actividades relacionadas con su salud o síntomas.

Entre los trastornos somatomorfos y los trastornos relacionados se incluyen los siguientes:

  • Trastorno de conversión (Ver también Trastorno de conversión): los síntomas se parecen a los de algunos trastornos neurológicos. Los niños pueden tener un brazo o una pierna paralizados, volverse sordos o ciegos o tener temblores parecidos a una crisis convulsiva.

  • Trastorno facticio superpuesto (Ver también Trastorno facticio impuesto a otro): Los cuidadores (por lo general uno de los padres) falsifican de forma intencional o generan síntomas físicos en un niño. Por ejemplo, pueden añadir sangre u otras sustancias a las muestras de orina para simular una infección de orina.

  • Trastorno de ansiedad por enfermedad (Ver también Trastorno de ansiedad por enfermedad): Los niños están muy preocupados por la posibilidad de estar enfermos o enfermar. Pueden o no tener síntomas físicos o un trastorno médico real. Si tienen síntomas o un trastorno, sus preocupaciones están fuera de proporción con respecto a la gravedad de la situación. También se sienten ansiosos o deprimidos.

  • Trastorno somatomorfo (Ver también Trastorno somatomorfo): Los niños desarrollan uno o más síntomas indefinidos, como dolores de cabeza, dolor abdominal y náuseas. Se preocupan excesivamente por estos síntomas y sus posibles consecuencias.

Los trastornos somatomorfos y los trastornos relacionados son igualmente frecuentes en niños que en niñas, pero en los adolescentes son más frecuentes en chicas que en chicos.

Diagnóstico

  • Síntomas

  • La exploración física y, a veces, pruebas para descartar otros trastornos

El médico interroga al niño sobre sus síntomas y practica una exploración física, además de prescribir exámenes complementarios en algunas ocasiones para asegurarse de que el niño no sufre un trastorno físico que pueda estar causando los síntomas. Sin embargo, habitualmente se evitan los análisis de laboratorio importantes, porque reafirman el convencimiento del niño de estar sufriendo un problema orgánico, además de que las pruebas diagnósticas inútiles son en sí mismas traumáticas para el niño.

Para diagnosticar este trastorno los síntomas deben ser angustiantes o deben interferir con el funcionamiento diario, y los niños deben estar excesivamente preocupados por su salud y/o síntomas, en sus pensamientos y acciones.

Si no se puede identificar un problema orgánico, el médico somete al niño a cuestionarios de salud mental estandarizados para ayudar a determinar si los síntomas se deben a un trastorno somatomorfo o a un trastorno relacionado. El médico también habla con el niño y con sus familiares para tratar de identificar problemas psicológicos subyacentes o relaciones familiares difíciles.

Tratamiento

  • Psicoterapia

  • Un programa de rehabilitación para restaurar una rutina normal

  • A veces fármacos para aliviar los síntomas

El niño rechaza la idea de visitar a un psicoterapeuta porque cree que los síntomas son exclusivamente orgánicos. Sin embargo, la psicoterapia individual y familiar, generalmente utilizando técnicas cognitivo-conductuales, ayuda al niño y a sus familiares a reconocer patrones de pensamiento y de comportamiento que perpetúan los síntomas. Los terapeutas pueden utilizar la hipnosis, las técnicas de biorretroalimentación y las terapias de relajación.

La psicoterapia suele usarse en combinación con un programa de rehabilitación cuyo objetivo es ayudar a los niños a recobrar su rutina normal. Puede incluir fisioterapia, que comporta los beneficios siguientes:

  • Permite tratar los efectos físicos reales, como la pérdida de movilidad o de masa muscular causada por un trastorno somatomorfo o un trastorno relacionado.

  • Permite que los niños sientan que se está haciendo algo para tratarles.

  • Permite a los niños participar activamente en su tratamiento.

Tener un médico de atención primaria que los apoya, los visita con regularidad y coordina toda su atención también es importante.

Los fármacos se usan para aliviar el dolor y la ansiedad o la depresión que acompañan a estos trastornos.