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Alta hospitalaria

Por Oren Traub, MD, PhD

Cuando la persona hospitalizada se ha recuperado lo suficiente, o puede ser tratada de manera adecuada en otro lugar, recibe el alta hospitalaria.

Para determinar si el paciente debe ser dado de alta, el médico valora el riesgo de que se produzca un problema debido a que el paciente permanezca ingresado (como contraer una infección) frente a los beneficios de permanecer en el hospital.

Si el paciente pueden ser tratado de forma adecuada fuera del hospital, por lo general es mejor para él estar en su domicilio, incluso aunque no se haya resuelto por completo la enfermedad que lo trajo al hospital.

Las personas pueden ser tratadas fuera del hospital si:

  • Son capaces de tomar alimentos, agua y medicamentos por vía oral.

  • Pueden obtener los medicamentos prescritos.

  • Su dolor se reduce a niveles tolerables (aunque no esté completamente aliviado) con los fármacos.

  • Pueden desplazarse en el entorno domiciliario y cuidar de sí mismos o tener la ayuda necesaria para hacerlo.

  • Su situación ya no requiere el seguimiento diario con equipos hospitalarios.

  • Se han programado las citas de seguimiento con sus médicos.

Antes de dar el alta hospitalaria, el personal del hospital puede evaluar la capacidad de la persona para moverse por sí misma de forma segura, y hacer preguntas para determinar si será necesaria una ayuda adicional tras el alta. El geriatra o un trabajador social del hospital pueden anticiparse a algunos problemas que puedan surgir y tramitar los servicios de asistencia sanitaria en el hogar necesarios, que pueden incluir una enfermera o un fisioterapeuta que visiten a la persona afectada, así como equipos como una silla de ruedas o un banco para la ducha. Sin embargo, la persona hospitalizada y sus familiares deben tomar parte activa en la planificación para asegurarse de que las medidas propuestas son las apropiadas.

Si tras el ingreso hospitalario son necesarios cuidados adicionales, de forma temporal o permanente, a menudo se envía al paciente a otra institución. Puede trasladarse a un centro de rehabilitación o a una residencia de ancianos (centro de cuidados especializados).

Antes de dejar el hospital, la persona hospitalizada o sus familiares deben cerciorarse de que reciben instrucciones detalladas referentes al seguimiento del paciente, y de que las entienden. Deben recibir un programa por escrito en el que conste todo el tratamiento y las citas de seguimiento. Si la persona hospitalizada se traslada a otro centro, es necesario enviar con ella un informe que resuma su ingreso hospitalario y el plan de tratamiento (llamado informe de transición asistencial), y enviar otra copia por fax a la institución receptora.

Independientemente de si el paciente se da de alta a otro centro o si se da de alta a su domicilio, se le debe dar documentación por escrito que incluya lo siguiente:

  • La razón de la hospitalización

  • Los principales procedimientos o pruebas realizadas

  • El diagnóstico principal al alta

  • Todas las restricciones o modificaciones dietéticas recomendadas

  • Cualquier restricción de actividad (como caminar, hacer ejercicio o conducir) o movimiento

  • La necesidad de utilizar dispositivos de ayuda, como una silla de ruedas, un andador, muletas, una CPAP (presión positiva continua en la vía aérea) o suplementos de oxígeno

  • Instrucciones para el cuidado de las incisiones o heridas quirúrgicas

  • En su caso, las instrucciones de cómo y cuándo medir en su domicilio la temperatura, la tensión arterial, el azúcar en sangre, o el peso

  • Una lista de los síntomas ante los cuales deberían ponerse en contacto con su médico o acudir a urgencias

  • Las fechas y horas de las citas de seguimiento con sus médicos

  • Una lista de los medicamentos actuales, que incluya qué dosis debe tomar, cuántas veces al día, y cuánto tiempo se deben tomar los fármacos

A veces, después del alta empeora el estado del paciente y tiene que volver al hospital para recibir atención adicional.

Obtención de los medicamentos

A la mayoría de las personas se les entregan las recetas para los nuevos fármacos antes de ser dados de alta del hospital. A veces existen problemas para obtener estos fármacos. Por ejemplo, su farmacia preferida puede no disponer del medicamento, o el seguro del paciente no cubre los costes y no puede pagar los medicamentos.

A veces los pacientes obtienen los medicamentos a través de una farmacia de pedidos por correo que tarda varios días en suministrarlos. Este retraso puede ser peligroso debido a que algunos medicamentos (como los antibióticos o los anticoagulantes, que previenen la coagulación de la sangre) deben iniciarse poco después del alta, y para prevenir complicaciones graves, el paciente no debe olvidar ninguna dosis. Para evitar demoras, se debe solicitar al médico que envíen un fax o la receta electrónica a la farmacia local, y deben llamar a la farmacia antes de salir del hospital para verificar que puedan obtener el fármaco de inmediato. Un trabajador social puede ayudar con este proceso y ayudar a encontrar soluciones en caso de que el pago de los medicamentos sea un problema.