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Infecciones adquiridas en el hospital

Por Oren Traub, MD, PhD

Cualquier persona ingresada en un hospital corre el riesgo de adquirir una infección hospitalaria (ver Problemas debidos a la hospitalización). Tales infecciones se denominan infecciones nosocomiales. En Estados Unidos, del 5 al 10% de las personas hospitalizadas adquieren una infección nosocomial, de estas, cerca de 90 000 mueren cada año.

El riesgo de infección es más elevado para:

  • Lactantes

  • Personas de edad avanzada

  • Personas con un sistema inmunitario debilitado

Las infecciones nosocomiales pueden estar causadas por bacterias o por hongos. Las infecciones bacterianas y fúngicas pueden ser peligrosas e incluso mortales.

Los microorganismos que se adquieren en los hospitales suelen ser resistentes a muchos antibióticos habituales. El uso frecuente de antibióticos en los hospitales potencia el desarrollo de cepas resistentes (ver Antibióticos : Resistencia a los antibióticos).

Las infecciones nosocomiales pueden aparecer en forma de neumonía, infección de las vías urinarias, infección de las incisiones quirúrgicas e infecciones de la sangre.

Infecciones pulmonares

Las personas que permanecen en cama no utilizan adecuadamente sus pulmones, por lo que los músculos que controlan la respiración pueden debilitarse. Por tanto, hacer inspiraciones profundas puede resultar difícil, y si el moco se acumula en las vías respiratorias, estas personas pueden no ser capaces de toser con la fuerza suficiente como para despejar esa mucosidad. Cuando se acumulan las secreciones, las bacterias no se expulsan bien de las vías respiratorias y se puede desarrollar una neumonía.

El riesgo de infección pulmonar aumenta por lo siguiente:

  • La ventilación mecánica, que hace que el riesgo sea muy alto

  • Haber recibido tratamiento antibiótico previo

  • Tener otras alteraciones, como enfermedades de corazón, pulmón, hígado o riñón

  • Ser mayor de 70 años

  • Vivir en una residencia de ancianos

  • Haber sido sometido a una intervención quirúrgica abdominal o torácica

Los ejercicios consistentes en realizar respiraciones profundas y toser con frecuencia pueden ser útiles para prevenir las infecciones pulmonares. Estos ejercicios ayudan a mantener los pulmones abiertos y a evitar que los músculos respiratorios se vayan debilitando.

Infecciones urinarias

En ocasiones, las personas hospitalizadas tienen una cánula de drenaje ubicada en la vejiga (sonda urinaria). Esta puede ser necesaria cuando se necesita controlar de cerca la cantidad de orina que produce el paciente (por ejemplo, cuando existe estado crítico). En el pasado se colocaban sondas urinarias a las personas afectadas por incontinencia. Sin embargo, las sondas aumentan el riesgo de infección de las vías urinarias de manera significativa, ya que facilitan la entrada de bacterias en la vejiga.

Por lo tanto, para prevenir las infecciones del tracto urinario, los médicos tratan de utilizar estas sondas lo menos posible. Cuando se emplean, deben limpiarse cuidadosamente y revisarse de forma regular. Si el paciente es incontinente, los pañales, que se cambian tantas veces como sea necesario, son mejor opción que la sonda urinaria.

Prevención de las infecciones adquiridas en el hospital

Las medidas generales adoptadas por el personal del hospital para prevenir las infecciones nosocomiales son:

  • Lavado frecuente de manos

  • Uso frecuente de soluciones hidroalcohólicas para las manos

  • Uso de equipos protectores, como guantes y batas, cuando se llevan a cabo los procedimientos

Para prevenir el desarrollo de bacterias resistentes, muchos hospitales tienen protocolos que limitan el uso de antibióticos.