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Dolor en el muñón

Por Erik Schaffer, CP, President, A Step Ahead Prosthetics, Hicksville, NY

Muchas personas experimentan dolor fantasma en algún momento. El término «fantasma» no se refiere al dolor, que es real, sino a su ubicación, que se encuentra en un miembro que ha sido amputado. La probabilidad de sentir dolor fantasma es mayor cuando el dolor antes de la amputación fue muy intenso o muy persistente. El dolor fantasma suele ser más intenso en los primeros momentos después de la amputación y va remitiendo con el tiempo. Para muchas personas, el dolor fantasma es más frecuente cuando no llevan puesta la prótesis (porque el miembro y la prótesis no están en contacto), lo que ocurre, por ejemplo, durante la noche. La probabilidad de sufrir este dolor se reduce si se utiliza anestesia intradural o anestesia general durante la cirugía. Algunas personas experimentan la sensación del miembro fantasma, que no es dolorosa, pero sienten como si la extremidad amputada estuviera aún ahí.

El muñón también puede doler. Si duele, en primer lugar se debe comprobar la existencia de signos de infección y erosión cutánea. Si la causa del dolor es una infección, se debe consultar al médico. El área puede limpiarse o lavarse con una solución. Se elimina la piel muerta y se aplica un vendaje. Se administran antibióticos y puede ser necesaria una intervención quirúrgica.

Si no hay infección o erosión cutánea, masajear el muñón a veces alivia el dolor. Si no surte efecto, se pueden tomar calmantes para el dolor (analgésicos). A veces se recetan analgésicos opiáceos (narcóticos). Si estas medidas no alivian el dolor o si la persona necesita tomar analgésicos opiáceos durante mucho tiempo, puede ser necesaria la supervisión por parte de un especialista en el tratamiento del dolor (algólogo). Este tratamiento puede incluir el uso de dispositivos mecánicos (por ejemplo, un vibrador), ultrasonidos y medicamentos (ver Tratamiento del dolor). Los medicamentos pueden incluir antidepresivos (como nortriptilina o desipramina) y anticonvulsivos (como gabapentina).

A veces el dolor se siente en otros miembros o en la cadera, la columna vertebral, los hombros o el cuello. Este dolor puede tener su origen en que el hecho de llevar una prótesis hace que la persona cambie el modo de caminar o de sostener el cuerpo (alineación corporal) o bien induce a repetir movimientos. La práctica regular de ejercicios específicos de estiramiento y fortalecimiento de los músculos puede ayudar a prevenir o aliviar este tipo de dolor. Un fisioterapeuta puede ayudar a diseñar un programa de ejercicios adecuado.