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Preparación para el uso de una prótesis

Por Erik Schaffer, CP, President, A Step Ahead Prosthetics, Hicksville, NY

Antes de la intervención quirúrgica, un cirujano, un protésico y un fisioterapeuta han de estudiar el plan y los objetivos junto con la persona que ha de sufrir la amputación. También, si es posible, la persona que va a someterse a una intervención quirúrgica para ser amputada debe conversar con otra persona que haya pasado por la misma experiencia para saber qué es lo que va a pasar después de la amputación.

Se enseñan ejercicios para aumentar la fuerza muscular y la flexibilidad antes y después de la amputación; cuanto más fuerte y más flexible está una persona, más actividades puede llevar a cabo con su prótesis o sin esta. Algunos ejercicios dependen del tipo de amputación. Todas las personas tienen que hacer ejercicios para ayudar a reducir la hinchazón en el muñón y evitar que los tejidos de alrededor de este se acorten (contraigan). Este acortamiento (llamado contractura) endurece los tejidos y por lo tanto limita la amplitud de movimiento de la articulación. Como resultado, el uso de la prótesis es más difícil.

Después de la cirugía, hay que esperar a que el muñón haya cicatrizado y se haya reducido la hinchazón antes de que pueda ajustarse una prótesis para su uso a largo plazo. Para ayudar a reducir la hinchazón, se enseña a la persona a utilizar una media elástica (llamada también media compresora) o un vendaje elástico sobre el muñón. El uso de una media compresora o un vendaje también ayuda a dar forma al muñón y previene las irregularidades que pueden dificultar el ajuste de la superficie de contacto entre el muñón y la prótesis; aumenta la circulación y disminuye la probabilidad de dolor en el miembro amputado (dolor fantasma). Durante un tiempo después de la cirugía, se utiliza una media compresora o un vendaje cuando no se lleva la prótesis. El tiempo durante el que se utiliza varía de una persona a otra.

Se puede utilizar una prótesis temporal (preparatoria) hasta que la hinchazón del muñón desaparezca. Dado que esta prótesis es ligera y fácil de usar, algunos expertos creen que ayuda a la persona a aprender a usar una prótesis con mayor rapidez. Más tarde, esta prótesis se reemplaza por una prótesis permanente, con componentes de mayor calidad. Sin embargo, con este enfoque, la persona debe aprender a utilizar dos prótesis diferentes. Un enfoque alternativo consiste en proporcionar a la persona afectada una prótesis con componentes permanentes (como una rodilla, un pie o una mano) pero con un encaje y una estructura temporales. Desde este punto de vista, el hecho de que algunos componentes permanezcan invariables permite que la adaptación a los nuevos componentes sea más rápida. En cualquier caso, el primer encaje y la primera estructura casi siempre necesitan ser reemplazados entre 4 y 6 meses después de la amputación debido a los cambios en la forma y el tamaño del muñón.

Cuando se entrega la prótesis, hay que instruir al usuario sobre algunas cuestiones básicas:

  • Cómo ponérsela

  • Cómo quitársela

  • Cómo caminar con ella

  • Cómo cuidar la piel del muñón y la prótesis

El entrenamiento ha de ser continuo y debe estar a cargo, preferentemente, de un equipo de especialistas. El fisioterapeuta proporciona un programa de entrenamiento para la marcha, así como ejercicios para aumentar la fuerza, la flexibilidad y la respuesta cardiovascular. Un terapeuta ocupacional enseña las habilidades necesarias para realizar las actividades diarias. Las personas con amputaciones de miembros inferiores aprenden a caminar mejor (por ejemplo, a usar las escaleras, subir y bajar colinas y caminar sobre superficies irregulares). La rehabilitación para las amputaciones de miembros superiores está coordinada por un terapeuta ocupacional o un fisioterapeuta junto con el protésico. La rehabilitación consiste en ejercicios específicos diseñados para fortalecer los músculos del muñón y mantener su flexibilidad, así como en enseñar a la persona a utilizar la prótesis para las actividades diarias. El asesoramiento psicológico o la psicoterapia pueden beneficiar a las personas que presentan dificultades para adaptarse a la pérdida de su extremidad y al uso de prótesis.