Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita en lenguaje cotidiano.

Alucinógenos

Por Patrick G. O’Connor, MD, MPH, Yale University School of Medicine

  • Los alucinógenos distorsionan e intensifican las sensaciones, aunque los efectos reales pueden llegar a depender del ánimo y de las expectativas del consumidor.

  • Los efectos psicológicos y la alteración de la capacidad de juicio son sus peligros principales.

  • Hablarles de forma tranquilizadora y en un ambiente tranquilo, silencioso y oscuro pueden ayudar a los consumidores que experimentan un mal viaje.

Los alucinógenos pueden ser el LSD (dietilamida del ácido lisérgico), la psilocibina (seta mágica), la mescalina (peyote), la dimetiltriptamina (DMT) y el 2,5-dimetoxi-4-metilanfetamina (DOM o STP), un derivado anfetamínico. Se están sintetizando muchos compuestos nuevos, y la lista de alucinógenos va creciendo.

Estas drogas pueden consumirse de varias maneras: el LSD se puede ingerir por vía oral en forma de cápsulas o agregado a papel absorbente; la DMT se puede fumar.

Se puede desarrollar dependencia psicológica a los alucinógenos, pero no es frecuente la dependencia física, que ocasiona síntomas desagradables (abstinencia) al dejar de consumirla.

Síntomas

Los alucinógenos distorsionan e intensifican las sensaciones auditivas y visuales. Por ejemplo, se tiene la sensación de ver y oír colores. Las personas se sienten como si no fueran reales (lo que se denomina despersonalización) o como si se encontraran separadas del entorno (disociación). Muchos alucinógenos provocan náuseas y vómitos. El LSD provoca visión borrosa, sudoración, palpitaciones y alteración de la coordinación.

El efecto en sí puede depender del humor del consumidor y de sus expectativas cuando consume la droga y del entorno en que lo hace. Por ejemplo, los consumidores que están deprimidos antes de consumir la droga es probable que estén más tristes cuando esta surta efecto. Los peligros principales que presentan el uso de estas drogas son los efectos psicológicos y la alteración del juicio que producen, pues pueden llevar a tomar decisiones peligrosas o a provocar accidentes. Por ejemplo, un consumidor puede pensar que es capaz de volar y hasta puede saltar desde una ventana para probarlo.

La capacidad del consumidor para hacer frente a las distorsiones visuales y auditivas también afecta a la experiencia, que a menudo se conoce como un «viaje». Un consumidor inexperto y asustado está menos capacitado para hacerles frente en comparación con otro más experimentado y que no teme el viaje. Un consumidor bajo la influencia de un alucinógeno, por lo general LSD, puede sentir ansiedad extrema y entrar en pánico, lo que produce un mal viaje. Puede querer que se detenga el viaje, pero eso no es posible.

Algunos consumidores permanecen fuera de la realidad (psicóticos) durante muchos días después de que hayan pasado los efectos de la droga. La psicosis prolongada es más probable en un consumidor con un trastorno de salud mental preexistente.

Algunas personas, sobre todo los consumidores de larga duración o los consumidores habituales de alucinógenos, en especial de LSD, pueden experimentar recuerdos fugaces (flashbacks) después de haber interrumpido el consumo de las drogas. Los flashbacks son similares a la experiencia original, pero por lo general menos intensos. Estos síntomas suelen desaparecer en un periodo de 6 a 12 meses, pero pueden reaparecer hasta 5 años después del último consumo de LSD, especialmente si el usuario sufre todavía ansiedad u otro trastorno de salud mental.

Diagnóstico y tratamiento

Los médicos suelen basar el diagnóstico en los síntomas. No se dispone de análisis para confirmar el consumo de muchas de estas drogas.

La mayoría de los consumidores de alucinógenos no buscan tratamiento. Una habitación tranquila y oscura y hablarle de forma serena y tranquilizadora puede ayudar a un adicto que está teniendo un mal viaje. Necesita que le aseguren que los efectos están causados por la droga y que acabarán. Si la ansiedad es muy grave, las benzodiazepinas (sedantes), como el lorazepam, pueden aliviarlo. Una persona que experimenta una psicosis prolongada puede necesitar tratamiento de salud mental.