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Introducción al abuso de drogas

Por Patrick G. O’Connor, MD, MPH, Yale University School of Medicine

Los fármacos y las drogas son parte integrante de la vida diaria para muchas personas y el consumo de drogas entre adolescentes sigue siendo alto (ver Uso y abuso de sustancias en adolescentes).

La legalidad y la aceptación social de una determinada droga a menudo depende de qué uso se le da, cuáles son sus efectos y quién la está usando. Por ejemplo, muchas drogas tienen usos medicinales permitidos:

  • Anfetaminas: para tratar el trastorno por déficit de atención e hiperactividad

  • Barbitúricos y benzodiazepinas: Para tratar la ansiedad y el insomnio

  • Cocaína: para adormecer superficies del cuerpo (como anestésico tópico)

  • Ketamina: para anestesiar

  • Marihuana: para tratar las náuseas debidas al cáncer en estado avanzado

  • Opiáceos: para aliviar el dolor y anestesiar

Sin embargo, el consumo de dichas drogas por placer es ilegal y peligroso. La legalidad y la aceptación social de una droga suele variar entre sociedades o países diferentes, y también pueden cambiar dentro de una sociedad o un país con el paso del tiempo, como ocurrió con el alcohol en Estados Unidos.

Muchas drogas, algunas legales y otras no, alteran la mente. Algunas drogas afectan a la función cerebral (psicoactivas) cada vez que se consumen, independientemente de la cantidad utilizada. Otras afectan a la función cerebral solo si se consumen en gran cantidad o de manera constante. Algunas afectan al cerebro de tal manera que se quiere o se tiene la necesidad de consumirla una y otra vez (con deseo vehemente o ansia). Algunas causan síntomas, como euforia (estar «colocado»).

Es frecuente pensar en los narcóticos cuando se habla del abuso de drogas. Este término se refiere a las drogas que originan pérdida de sensaciones, adormecimiento y somnolencia. El término suele referirse de manera específica a los opiáceos (sustancias que se unen a los receptores opiáceos de las células). Sin embargo, el término narcótico también se usa en un sentido más amplio (e inexacto) para mencionar cualquier droga ilegal o que se usa de manera ilegítima.

¿Sabías que...?

  • Algunas personas que abusan de las drogas no son dependientes.

Definiciones

Para indicar los problemas causados por el uso de drogas psicotrópicas se utilizan diferentes términos. No obstante, los médicos y otros expertos disienten en ocasiones con respecto a su significado exacto.

Tolerancia

Este término significa que la persona necesita cada vez más droga para sentir los efectos que al principio producía una cantidad menor. Se puede desarrollar una tolerancia enorme a drogas como los opiáceos y el alcohol.

Intoxicación

Este término hace referencia a los efectos inmediatos y transitorios de una droga en concreto. Cuando una persona está intoxicada, la función mental y capacidad de juicio se ven afectados, y el ánimo puede verse alterado. Dependiendo de la droga, la persona puede sentir excitación, un sentimiento exagerado de bienestar o euforia, o bien calma, relajación y somnolencia. Muchas drogas afectan a determinadas funciones físicas, provocando la disminución de la coordinación, lo que puede dar lugar a caídas accidentales y colisiones de vehículos. Algunas drogas desencadenan comportamientos agresivos, lo que ocasiona peleas. Cuanto mayor es la cantidad de droga utilizada, más evidentes resultan los efectos adversos (sobredosis) que conllevan complicaciones graves y riesgo de muerte.

Dependencia

La dependencia a una droga hace referencia a los factores que dificultan interrumpir el consumo de la misma, que incluyen el deseo compulsivo de consumirla y el síndrome de abstinencia. La dependencia de una droga puede ser psicológica o física.

La dependencia psicológica se refiere al deseo compulsivo de repetir la experiencia de consumir una droga psicotrópica (ansia) o evitar la sensación desagradable que se deriva de no consumirla (abstinencia). El deseo de la experiencia producida por la droga puede ser la única razón para su uso compulsivo. Las drogas que causan dependencia psicológica a menudo producen uno o más de los siguientes efectos:

  • Reducción de la ansiedad y de la tensión

  • Alegría, euforia u otros cambios agradables del estado de ánimo

  • Sensación de mayor capacidad física y mental

  • Sensación de evasión transitoria de la realidad

  • Percepciones alteradas del entorno (por ejemplo, alucinaciones auditivas o visuales)

El deseo intenso y la compulsión hacia el uso de la droga llevan a consumirla en cantidades cada vez mayores, con más frecuencia o durante periodos más largos de lo que en un principio se pretendía. Quienes tienen dependencia psicológica de una droga abandonan actividades sociales y de otro tipo para consumirla. Continúan consumiéndola, aunque son conscientes de que esta es perjudicial para su estado físico, o de que interfiere con otros aspectos de su vida, como la familia y el trabajo.

La dependencia física significa que la interrupción del consumo de la droga tiene como consecuencia síntomas desagradables, en ocasiones síntomas físicos dolorosos (abstinencia). Los síntomas aparecen porque el organismo se adapta a la presencia continua de una droga.

Los que padecen abstinencia se sienten enfermos y pueden sufrir diversos síntomas desagradables, dependiendo de la droga. La abstinencia a algunas drogas (como el alcohol o los barbitúricos) puede ser grave e incluso constituir una amenaza para la vida.

Cómo se desarrolla la dependencia a una droga es algo complejo y poco claro. Depende de la interacción de los siguientes factores:

  • Drogas: las drogas tienen diferente capacidad para provocar dependencia en las personas.

  • Consumidor: la personalidad del consumidor, su estado de salud, sus características físicas (incluida su composición genética), así como sus circunstancias emocionales tienen que ver en su predisposición a volverse dependiente. Por ejemplo, la presencia constante de dolor o de un estado de angustia pueden llevar a una persona usar drogas de forma inapropiada. Sin embargo, las investigaciones no han identificado de manera clara las diferencias bioquímicas o físicas entre personas que expliquen por qué algunas se hacen dependientes y otras no.

  • Factores culturales y sociales: la presión del grupo social o de los compañeros y el estrés (por ejemplo, debido a obligaciones laborales o familiares) pueden contribuir a la dependencia, así como la imagen transmitida por los medios de comunicación acerca de que existen fármacos de prescripción que eliminan cualquier angustia de forma completamente segura.

Abuso de drogas

El abuso de drogas puede ser definido en función del rechazo que genera en la sociedad y del efecto que la droga tiene en el bienestar social y emocional de la persona. El abuso de drogas se refiere a los siguientes usos:

  • El uso de drogas, generalmente ilegales, con fines lúdicos (no por razones médicas)

  • El uso de drogas psicotrópicas con objeto de aliviar síntomas o problemas médicos sin la recomendación de un profesional de la salud

  • El uso de drogas debido a una compulsión intensa (dependencia) psicológica o física a su consumo

El uso de drogas ilegales se considera a menudo abuso, en gran parte porque las drogas son ilegales. Pero las drogas de las que se abusa no tienen que ser necesariamente ilegales, y pueden alterar las funciones mentales o no hacerlo. Entre dichas drogas se incluyen medicamentos que requieren receta médica, alcohol y sustancias contenidas en productos que no son considerados drogas (como el pegamento o la pintura), así como las drogas ilegales. Se abusa de las drogas en todos los niveles socioeconómicos.

Algunas personas que abusan de las drogas consumen una cantidad lo suficientemente alta o durante un periodo de tiempo lo suficientemente largo como para poner en peligro su calidad de vida, su salud, su seguridad o la de otras personas. Pero muchos controlan el abuso de drogas de tal manera que no afecta de modo adverso a la salud o a al funcionamiento, lo que hace menos evidentes sus efectos. El abuso de drogas no incluye necesariamente la dependencia.

Uso lúdico

El uso recreativo o evasivo de las drogas supone el consumo ocasional, en dosis relativamente pequeñas y, por lo tanto, a menudo, no perjudica a los consumidores. Es decir, los consumidores no desarrollan tolerancia ni dependencia física, y la droga no les perjudica desde el punto de vista físico (al menos a corto plazo). En general, entre las drogas consideradas recreativas se incluyen el opio, el alcohol, la nicotina, la marihuana, la cafeína, las setas alucinógenas y la cocaína.

Las drogas recreativas se consumen por lo general por vía oral o por inhalación.

Adicción

La adicción a las drogas no tiene una definición aceptada de modo universal. Se caracteriza por un deseo vehemente y un uso compulsivo y descontrolado de la droga, a pesar del daño que pueda causar al consumidor o a otras personas. Los adictos invierten cada vez más tiempo en obtener la droga, en consumirla o en recuperarse de sus efectos. Por lo tanto, la adicción interfiere por lo general en la capacidad para trabajar, estudiar o en la relación normal con la familia y los amigos. Dado que conlleva el riesgo de causar daño, la adicción supone la necesidad de interrumpir el consumo de la droga, a pesar de que el adicto no lo comprenda o no esté de acuerdo.

La adicción puede deberse a drogas legales o ilegales. No obstante, la obtención y el uso de una droga ilegal es muy diferente a la obtención y el consumo de una droga legal, que puede suponer sencillamente ir al médico, conseguir una receta y dirigirse a la farmacia. Obtener una droga ilegal (o el uso de una droga legal sin necesidad médica) puede implicar mentir y robar. Por ejemplo, las personas pueden simular síntomas ante el médico y visitar a varios médicos para obtener varias recetas. Cuando los que padecen dolores graves debidos a un cáncer avanzado se hacen dependientes (psicológica y físicamente) de un opiáceo como la morfina, la necesidad persistente de la droga no suele considerarse una adicción. Sin embargo, cuando una persona se hace dependiente a la heroína, roba para conseguir el dinero para comprarla y miente a los miembros de su familia y a sus amigos, su comportamiento está considerado como una adicción.

En ocasiones, los familiares o amigos pueden comportarse de forma que permiten al adicto continuar tomando drogas o alcohol; a estas personas se las denomina facilitadores. Se consideran codependientes cuando sus propias necesidades están combinadas con el acto de perpetuar el consumo de la sustancia adictiva por parte del adicto. El facilitador puede disculpar al adicto ante su sitio de trabajo o inventar excusas para justificar su comportamiento. Puede suplicarle al adicto que deje de tomar drogas o alcohol, pero raramente hace algo más para ayudarlo a cambiar su comportamiento.

Una embarazada adicta expone el feto a las drogas que ella está tomando; a menudo, una embarazada adicta no admite ante su médico que está consumiendo drogas o alcohol. El feto puede volverse dependiente y puede desarrollar defectos graves como resultado del consumo de drogas por parte de la madre (ver Defectos congénitos). Poco después del parto, el recién nacido puede experimentar un síndrome de abstinencia grave o incluso mortal, sobre todo cuando el médico no ha sido informado de la adicción de la madre.

Métodos de consumo

Las drogas se pueden ingerir, fumar, inhalar por la nariz en forma de polvo (esnifar) o bien inyectar. Cuando se inyectan, sus efectos son más rápidos, más intensos o ambas cosas a la vez.

Las drogas se pueden inyectar por vía intravenosa, por vía intramuscular o por vía subcutánea. Por lo general se utilizan las venas de los brazos para las inyecciones intravenosas, pero si estas zonas tienen demasiadas cicatrices, la droga puede inyectarse en las venas de cualquier parte del cuerpo, incluso en las de los muslos, el cuello o las axilas.

Complicaciones derivadas de la inyección de drogas

La inyección de drogas conlleva más riesgos que otros métodos de consumo. Las personas se encuentran expuestas no solo a los efectos secundarios de la droga, sino también a los problemas relacionados con la propia inyección, como son los siguientes:

  • Adulterantes: son las sustancias que se añaden a la droga para alterar sus cualidades físicas. Generalmente se añaden sin que el usuario lo sepa para disminuir costes o bien para hacer que la droga resulte más fácil de consumir. Por lo tanto, los usuarios desconocen qué es lo que se están inyectando. En drogas ilegales como la heroína y la cocaína, los adulterantes también se pueden añadir con objeto de aumentar las propiedades psicotrópicas o de sustituir a la propia droga. La quinina, un adulterante frecuente de la heroína, puede originar la aparición de visión doble, parálisis y otros síntomas de una lesión neurológica, incluyendo el síndrome de Guillain-Barré (Síndrome de Guillain-Barré).

  • Diluyentes: algunas personas trituran comprimidos de medicamentos, los disuelven y se inyectan la solución por vía intravenosa. Estas personas se inyectan los diluyentes que habitualmente contienen los comprimidos (como celulosa, talco y almidón), que pueden depositarse en los pulmones y provocar inflamación, y también pueden lesionar las válvulas cardíacas, incrementando el riesgo de infección (endocarditis).

  • Bacterias y virus: la inyección de drogas con agujas no estériles, sobre todo con agujas que han sido utilizadas por otras personas, puede implicar la introducción de bacterias y virus en el organismo. Como resultado, pueden desarrollarse abscesos cercanos al área de inyección o bien transportarse bacterias y virus a través del torrente sanguíneo hasta otras partes del organismo, como los pulmones, el corazón, el cerebro o los huesos, causando infecciones. La infección de las válvulas cardíacas (endocarditis, ver Endocarditis) es una consecuencia frecuente y grave de la inyección de drogas contaminadas con bacterias o por el uso de agujas no estériles. El hecho de compartir agujas puede conllevar la transmisión de infecciones graves, como la hepatitis B y C y el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

  • Lesiones debidas al uso de agujas: el codo del drogadicto (miositis osificante) se origina como resultado de repetidas punciones de aguja realizadas sin pericia. El tejido muscular localizado alrededor de la articulación del codo se sustituye por tejido cicatricial. Las inyecciones subcutáneas pueden causar úlceras cutáneas; las inyecciones intravenosas provocan la cicatrización de las paredes venosas, lo que dificulta cada vez más la inyección en vena y afecta al flujo sanguíneo.

Cribado

La detección implica la investigación del abuso de drogas en personas que no necesariamente presentan síntomas de dicho abuso. Puede realizarse de una manera sistemática o aleatoria, en personas de los siguientes grupos poblacionales:

  • Ciertos grupos de personas, como estudiantes, deportistas e internos de prisiones

  • Personas que optan a o bien ya ejercen determinados trabajos (como pilotos o conductores de camiones)

  • Personas que han participado en accidentes de tráfico o de cabotaje o en el trabajo

  • Personas que han intentado suicidarse por medios poco claros

  • Personas que se encuentran en programas de tratamiento de abuso de drogas por orden de un juez, o bien los que están en libertad condicional que requiera abstinencia, para comprobar su cumplimiento

  • Personas que se encuentran en un programa de tratamiento de abuso de sustancias, con objeto de detectar la persistencia en el consumo, y con ello poder planificar un tratamiento más adecuado

Por lo general, las personas deben dar su consentimiento para la detección de sustancias, excepto en determinadas circunstancias, como los accidentes de tráfico. La detección no puede determinar la frecuencia con la que se consume la sustancia, y por esta razón no se puede discriminar entre los consumidores ocasionales y los que tienen problemas más graves. Además, la detección de drogas se centra solo en algunas sustancias, por lo que pueden pasar desapercibidas muchas otras. Las sustancias rastreadas más comúnmente son el alcohol, la marihuana, la cocaína, los opiáceos, las anfetaminas, la fenciclidina, las benzodiazepinas y los barbitúricos.

Se pueden analizar muestras de orina, sangre, aliento, saliva, sudor o cabello. El análisis de orina es el más utilizado debido a que no es invasivo, es rápido, barato y capaz de detectar muchas drogas. Puede detectar drogas consumidas durante los últimos 4 días, algunas veces más, dependiendo de la droga. El análisis del cabello no está disponible con tanta facilidad, pero permite detectar ciertas drogas, si estas fueron consumidas a lo largo de los 100 días previos. Los profesionales de la salud pueden observar de forma directa la recogida de la muestra y precintarla para estar seguros de que no ha sido manipulada.

Diagnóstico

En ocasiones, el abuso de drogas se diagnostica cuando la persona acude a un profesional de la salud porque desea ayuda para dejar de consumir. Otras personas intentan ocultar su consumo.

Los médicos pueden sospechar problemas de consumo de drogas cuando advierten cambios en el humor o en el comportamiento de una persona. Entonces pueden llevar a cabo una exploración física completa. Algunos signos de abuso de drogas pueden ser evidentes. Por ejemplo, la inyección repetida de drogas por vía intravenosa produce «venas quemadas». Las «venas quemadas» son líneas de pequeños puntos oscuros (punciones de aguja) rodeadas de un área de piel más oscura o blanquecina. La inyección subcutánea de las drogas causa úlceras o cicatrices circulares. Los adictos pueden alegar otras razones para las marcas, como frecuentes donaciones de sangre, picaduras de insectos u otras lesiones.

Los profesionales de la salud también pueden emplear otros métodos (como cuestionarios) para identificar el abuso de drogas y otras sustancias, y para determinar la magnitud del abuso y sus efectos. Se pueden realizar análisis de orina y en ocasiones de sangre para detectar la presencia de drogas.

Si se identifica un problema de consumo de drogas, especialmente si las drogas se inyectan, se investiga la presencia de hepatitis, infección por VIH y otras infecciones habituales en la población que las consume.

Tratamiento

El tratamiento específico depende de la droga consumida, pero generalmente consiste en asesoramiento y a veces requiere la utilización de otras sustancias. El apoyo de la familia y de los grupos de ayuda contribuye a mantener el compromiso de la persona en la interrupción del consumo.

El tratamiento de las complicaciones es el mismo que el de complicaciones similares debidas a otras causas. Por ejemplo, se drenan los abscesos y se utilizan antibióticos para el tratamiento de las infecciones.

Dado que el hecho de compartir agujas es una causa frecuente de infección por VIH, se llevan a cabo programas para reducir su incidencia. Su objetivo es reducir los contagios debidos al uso de las drogas en los que no pueden dejar de consumirlas. Por ello, a los consumidores se les proporcionan agujas y jeringuillas estériles para que no reutilicen las de otros usuarios. Esta estrategia ayuda a reducir la transmisión (y los costes a la sociedad) de la infección por VIH y de la hepatitis.

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