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Marihuana

Por Patrick G. O’Connor, MD, MPH, Yale University School of Medicine

  • La marihuana produce un estado sueño, sensación de bienestar y distorsión de las percepciones.

  • La interrupción de su consumo solo origina síntomas leves.

  • La marihuana puede detectarse en la orina entre días y semanas después del último consumo.

  • El tratamiento consiste en el asesoramiento psicoterapéutico, que es eficaz solo si la persona se encuentra motivada para dejar de consumir.

El consumo de marihuana (cannabis) está ampliamente extendido. Las encuestas entre los estudiantes de bachillerato muestran una variación periódica en su consumo.

La marihuana se fuma habitualmente en forma de cigarrillos (porros), hechos con los tallos, las hojas y las flores distales de la planta seca (Cannabis sativa o Cannabis indica). La marihuana también se consume como hachís, que es la resina de la planta prensada (una sustancia parecida al alquitrán). El componente activo de la marihuana es el tetrahidrocannabinol (THC), que se presenta en muchas formas; la más activa es el delta-9-THC. El dronabinol, una forma sintética del delta-9-THC, se usa para aliviar las náuseas y los vómitos debidos a la quimioterapia y para aumentar el apetito en personas con sida.

La mayoría de los consumidores usan la marihuana de modo intermitente, sin desarrollar una disfunción social o psicológica visible, ni dependencia. Sin embargo, algunas personas acaban siendo dependientes de la marihuana.

Síntomas

La marihuana deprime la actividad cerebral, produciendo un estado de sueño en el cual las ideas parecen inconexas e incontrolables. Es levemente psicodélica, pues causa distorsión e intensificación de la percepción del tiempo, del color y del espacio. Los colores pueden parecer más brillantes, los sonidos más altos y puede aumentar el apetito. La marihuana suele aliviar la tensión y proporciona una sensación de bienestar. La sensación de exaltación, excitación y gozo interior (el efecto de euforia) parece estar relacionada con el entorno en el cual se toma la droga, y depende de si el fumador está solo o en grupo y del humor predominante. Mientras se consume marihuana, disminuye la coordinación, el tiempo de reacción, la percepción profunda y la concentración, de ahí que sea peligroso conducir o manejar maquinaria pesada. Otros efectos pueden ser un aumento de la frecuencia cardíaca, ojos inyectados en sangre y boca seca. Estos efectos suelen durar de 4 a 6 horas tras la inhalación.

Algunas personas, especialmente las que no han consumido marihuana anteriormente, experimentan ansiedad, pánico o paranoia. Si la persona padece una psicosis (pérdida del contacto con la realidad) como la esquizofrenia, el consumo de marihuana puede empeorar los síntomas o desencadenar otros nuevos.

Complicaciones

Quienes consumen grandes cantidades de marihuana durante un tiempo prolongado pueden desarrollar problemas respiratorios como bronquitis, respiración sibilante, tos y aumento de la expectoración. Sin embargo, ni los fumadores diarios llegan a desarrollar una enfermedad obstructiva de las vías respiratorias. No hay pruebas de que exista riesgo aumentado de cáncer de cabeza y cuello o de vías respiratorias como lo hay en los fumadores de tabaco.

Las mujeres embarazadas que consumen marihuana pueden tener bebés más pequeños que los nacidos de mujeres no consumidoras, pero el efecto parece leve. El delta-9-THC pasa a la leche materna, pero no se han detectado efectos dañinos. Sin embargo, se recomienda que las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia no consuman marihuana.

Síntomas de abstinencia

La marihuana se elimina del organismo lentamente a lo largo de varias semanas, por lo que los síntomas de abstinencia suelen ser leves. Después de unas semanas de consumo excesivo y frecuente, la interrupción brusca origina síntomas que comienzan unas 12 horas más tarde y que pueden durar hasta 7 días. Los síntomas son insomnio, irritabilidad, depresión, náuseas y pérdida del apetito.

Diagnóstico y tratamiento

El análisis de orina puede detectar la marihuana durante varios días o semanas después del consumo, incluso en consumidores ocasionales. En los consumidores habituales, las pruebas pueden detectar la droga incluso durante más tiempo, a medida que esta se va eliminando lentamente de la grasa corporal. Los análisis de orina son un medio eficaz para identificar el consumo de marihuana, pero una prueba de orina con resultado positivo solo indica que la persona ha consumido marihuana; no demuestra que el consumidor tenga las facultades alteradas en ese momento (intoxicación).

Para los que desean abandonar el uso de marihuana, puede ser útil el asesoramiento psicoterapéutico, las terapias de modificación de la conducta y los programas de desintoxicación. Sin embargo, el éxito depende sobre todo de la motivación del consumidor para dejarlo y, en algunos consumidores, de su voluntad para desvincularse de su círculo social de consumidores regulares.