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Boca de trinchera

(gingivitis ulcerativa necrotizante aguda; ANUG; infección de Vincent; angina de Vincent)

Por James T. Ubertalli, DMD, Private Practice, Hingham, MA

La boca de trinchera es una infección dolorosa de las encías que causa dolor, fiebre y a veces fatiga.

  • Si las bacterias presentes de modo habitual en la boca proliferan excesivamente, las encías pueden infectarse.

  • Las encías duelen y el aliento es en ocasiones muy maloliente.

  • Puede ser efectiva una limpieza profesional, seguida a veces de enjuagues de agua oxigenada (peróxido de hidrógeno) y antibióticos, además de una buena higiene bucal.

El término «boca de trinchera» proviene de la I Guerra Mundial, cuando muchos soldados en las trincheras contrajeron la infección. Hoy es una enfermedad poco corriente, aunque es probable que se produzcan infecciones gingivales secundarias en algunos pocos dientes con relativa frecuencia. Su forma grave suele afectar solo a personas con un sistema inmunitario deficiente. La boca de trinchera no es contagiosa.

La infección es causada por una proliferación anómala de las bacterias que con frecuencia se encuentran, de forma inocua, en la boca. La escasa higiene bucal suele contribuir al desarrollo de la boca de trinchera, así como el estrés físico o emocional, una dieta deficiente o la falta de sueño. La infección se produce con más frecuencia en personas con gingivitis que experimentan un episodio estresante (por ejemplo, la semana de exámenes finales o entrenamiento militar básico). La boca de trinchera es más frecuente en fumadores que en no fumadores.

Síntomas

Por lo general, la enfermedad comienza de forma súbita con dolor y sangrado en las encías, exceso de salivación y en ocasiones aliento extremadamente maloliente. Las personas también pueden tener una sensación de incomodidad y fatiga. Los extremos de las encías entre las piezas dentales se erosionan y se forman llagas (úlceras) cubiertas de una capa gris de tejido muerto. Las encías sangran con facilidad y duelen al hablar, comer y tragar. A menudo, los ganglios linfáticos debajo de la mandíbula se inflaman y se sufre fiebre moderada.

Diagnóstico

  • Evaluación médica

A causa del mal aliento tan característico, los médicos suelen anticipar el diagnóstico de boca de trinchera de forma inmediata, en cuanto entran en contacto con la persona afectada. Otras veces, el diagnóstico es evidente para el médico a partir del aspecto de la boca y las encías.

Si las encías no responden rápidamente al tratamiento, los médicos pueden hacer otras pruebas para descartar otras causas.

Tratamiento

  • Limpieza profesional

  • Enjuagues bucales

  • A veces antibióticos

  • Buena higiene bucal

El tratamiento de la boca de trinchera se inicia con una limpieza profesional suave y minuciosa, realizada a lo largo de varios días.

En casa, se recomienda a las personas afectadas realizar enjuagues con agua salada, una solución de agua oxigenada (generalmente peróxido de hidrógeno de venta en farmacias rebajado en agua, mitad y mitad) o clorhexidina. Los enjuagues pueden recomendarse los primeros días en lugar del cepillado, debido a la sensibilidad de las encías. Puede utilizarse un cepillo de dientes suave o una toallita para limpiar los dientes.

Si la limpieza debe ser retrasada (por ejemplo, si no están disponibles el dentista o las herramientas adecuadas), los médicos administran antibióticos por vía oral (como amoxicilina, eritromicina o tetraciclina).

La infección responde muy bien a una buena higiene bucodental (cepillado diario y seda dental). Los médicos también recomiendan reposo, beber muchos líquidos, comer alimentos nutritivos y tomar medicamentos para el dolor. También se recomienda abstener de fumar o de comer alimentos picantes o calientes.

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