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Lunares

(Nevos melanocíticos)

Por Denise M. Aaron, MD, Assistant Professor of Surgery;Staff Physician, Dartmouth-Hitchcock Medical Center;Veterans Administration Medical Center, White River Junction

Los lunares (también llamados nevos o nevus) son pequeños crecimientos cutáneos, generalmente oscuros, que se desarrollan a partir de las células productoras de pigmento de la piel (melanocitos).

  • La mayoría de las personas tienen lunares pero la tendencia a desarrollar lunares atípicos es, a menudo, hereditaria.

  • Se deben realizar biopsias en los lunares y los lunares atípicos en los que se ha producido un cambio significativo para descartar posibles melanomas.

  • La mayoría de los lunares no cancerosos (benignos) no requieren tratamiento pero los que son incómodos o representan una preocupación estética pueden ser extirpados con un bisturí, administrando un anestésico local.

Los lunares varían en tamaño, pueden ser puntos pequeños o llegar a medir más de 2,5 cm de diámetro, pero generalmente miden menos de 1 cm y suelen ser menores de 6 mm. Casi todas las personas tienen algunos lunares y muchas pueden tener gran cantidad de ellos. Las personas con más de 50 lunares tienen un riesgo algo mayor de desarrollar un melanoma, una neoplasia melanocítica cancerosa (maligna). Estas personas deben observar periódicamente los cambios que puedan producirse en los lunares (véase el ABCDE del melanoma), y hacérselos revisar periódicamente como parte de su atención primaria.

Pueden ser planos o abultados, lisos o rugosos (verrugosos), y en algunos de ellos crecen pelos. Los lunares suelen ser de color carne, amarillo, marrón, gris azulado, o casi negro. Algunos son rojos al principio, pero suelen oscurecerse.

Los lunares suelen desarrollarse durante la infancia o la adolescencia, y los ya existentes suelen expandirse (en proporción al crecimiento del cuerpo) y oscurecerse. En algunos casos, siguen desarrollándose durante toda la vida y pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo. Responden a cambios en los niveles hormonales en las mujeres y pueden oscurecerse durante el embarazo. Una vez formados, permanecen durante toda la vida y se pigmentan menos y abultan más con el tiempo (se vuelven más carnosos). En personas de tez clara, se producen con más frecuencia en las zonas de la piel expuestas al sol.

¿Sabías que...?

  • Los lunares pueden oscurecerse durante el embarazo.

Diagnóstico de los lunares

  • Análisis de la piel

  • El ABCDE del melanoma

  • En ocasiones, biopsia

Por lo general, se reconocen fácilmente debido a su aspecto característico: Son simétricos y redondos u ovalados, con bordes regulares. No pican ni duelen y no son un tipo de cáncer. Sin embargo, a veces los lunares pueden convertirse en un melanoma o parecerse a él. De hecho, muchos melanomas comienzan en los lunares. Un lunar o nevo que tenga un aspecto sospechoso se debe extraer y examinar al microscopio (biopsia).

Los siguientes cambios en un lunar son signos de alarma de melanoma (conocidos como el ABCDE del melanoma):

  • A: asimetría; apariencia asimétrica (es decir, una mitad no parece igual que la otra)

  • B: bordes; bordes irregulares (es decir, bordes borrosos o dentados, que no están bien definidos ni son lisos)

  • C: color; cambios de color en el interior del lunar, colores inusuales, o color significativamente distinto o más oscuro que en otros lunares del cuerpo.

  • D: diámetro; más de 6 mm de ancho, más o menos el tamaño de la mayoría de las gomas de borrar de los lápices.

  • E: evolución; lunar nuevo en alguien mayor de 30 años o un lunar que cambia de aspecto.

Si un lunar ocasiona dolor, pica, sangra, produce piel seca o si tiene cualquier signo que advierta de melanoma, se debe realizar una biopsia. Si el lunar resulta ser canceroso, es posible que se necesite una segunda operación para extirpar la piel que lo rodea.

Tratamiento de los lunares

  • A veces, eliminación

La mayoría de los lunares son inocuos y no hace falta que sean extirpados quirúrgicamente. Según su aspecto y localización, algunos lunares son valorados positivamente desde el punto de vista estético.

Los lunares normales que resultan poco atractivos o están localizados en zonas donde las prendas de vestir los irritan pueden ser extirpados con un bisturí y anestesia local.

Lunares atípicos

(Nevus displásicos)

Los lunares atípicos son lunares no cancerosos (benignos) con un aspecto anómalo en comparación con los lunares normales.

Las personas con lunares atípicos tienen un mayor riesgo de desarrollar melanoma, que es el cáncer de las células cutáneas productoras de pigmento llamadas melanocitos. El riesgo de desarrollar un melanoma aumenta al aumentar el número de lunares. El riesgo también aumenta en las personas que pasan mucho tiempo expuestas al sol.

La tendencia a tener lunares atípicos puede ser hereditaria, como en el síndrome hereditario de tumores atípicos-melanoma. En este trastorno, se desarrollan muchos lunares atípicos y melanoma en dos o más familiares de primer grado (como un padre, hermano o hijo), y los miembros de la familia tienen un riesgo 25 veces superior de desarrollar melanoma.

Síntomas

Los lunares atípicos tienden a ser multicolor, por lo general tienen tonos de marrón y tostado con un fondo rosado; asimétricos y con formas y bordes irregulares. A menudo, son más grandes que la mayoría de lunares normales (unos 6 mm de ancho). Los lunares atípicos aparecen más comúnmente en la piel expuesta al sol, pero pueden aparecer en áreas no expuestas (como las nalgas, los pechos, o el cuero cabelludo).

Diagnóstico

  • Exploración física

  • Biopsia

Las personas con antecedentes familiares de melanoma deben hacerse revisar la piel por un dermatólogo (un médico especializado en trastornos cutáneos) e informarse acerca de los signos de melanoma. Las personas que han sufrido un melanoma deben hacerse revisar la piel regularmente por un dermatólogo.

Algunos dermatólogos inspeccionan de cerca la piel con un instrumento de mano (un procedimiento llamado dermatoscopia) para ver las estructuras del lunar que no son visibles a simple vista y que pueden indicar que el melanoma es más o menos probable.

Los dermatólogos pueden extraer algunos lunares atípicos y examinarlos al microscopio (biopsia).

Prevención

  • Autoexploración

  • Fotografías de los lunares

  • Protección solar

Las personas con lunares atípicos deben estar pendientes de la aparición de cualquier lunar o de cualquier cambio en un lunar ya existente que pudiera ser indicio de un melanoma. Para ayudar a controlar tales cambios, ellos y sus dermatólogos pueden utilizar fotografías a color de todo el cuerpo. En algunos casos, los lunares atípicos que experimentan cambios deben extirparse.

El daño en la piel causado por los rayos ultravioleta (UV) del Sol es una de las causas del melanoma, especialmente la exposición al sol por motivos recreativos y quemaduras. Para limitar el daño causado por la radiación UV, las personas deben evitar el sol durante las horas de mayor intensidad (de las 10 de la mañana a las 4 de la tarde) siempre que sea posible; deben usar ropa protectora contra el sol, así como aplicar con frecuencia un protector solar de amplio espectro (por ejemplo, uno que proteja contra la radiación de rayos UVA y UVB). Las personas que limitan en gran medida su exposición al sol pueden necesitar tomar suplementos de vitamina D.

Tratamiento

  • A veces, extirpación

Las personas con un lunar atípico o un lunar de nueva aparición o cambiante deben ser evaluadas por un dermatólogo, que determinará si dicho lunar debe ser extirpado. La eliminación de todos los lunares atípicos no previene la aparición de un melanoma.

Más información

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