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Síndrome de la piel escaldada por estafilococos

Por A. Damian Dhar, MD, JD

El síndrome de la piel escaldada por estafilococos es una reacción a una infección cutánea por estafilococos en la que se forman ampollas en la piel, como si se hubiese quemado.

  • Además de la piel con ampollas y descamada, la persona tiene fiebre, escalofríos y debilidad.

  • El diagnóstico se realiza dependiendo del aspecto de la piel, pero a veces se realiza una biopsia.

  • Con el tratamiento oportuno, el pronóstico es excelente.

  • El tratamiento incluye la administración de antibióticos por vía intravenosa.

Ciertos tipos de estafilococos secretan una sustancia tóxica que provoca que la capa superior de la epidermis se separe del resto de la misma. Dado que la toxina se extiende por todo el organismo, la infección estafilocócica de una pequeña zona de la piel puede ocasionar la descamación de toda la piel del cuerpo. El síndrome de la piel escaldada por estafilococos afecta por lo general a lactantes y niños menores de 6 años. Raramente afecta a personas mayores a menos que se padezca una insuficiencia renal o una deficiencia del sistema inmunitario. Al igual que el resto de las infecciones estafilocócicas, el síndrome de la piel escaldada por estafilococos es contagioso.

Síntomas

El síntoma inicial es una úlcera aislada y costrosa que puede parecerse al impétigo (ver Impétigo y ectima). En los recién nacidos puede aparecer en la zona del pañal o alrededor del muñón del cordón umbilical. En los niños mayores, la cara es el sitio habitual de la infección; la infección puede iniciarse en cualquier otra parte del cuerpo en adultos. En todas las personas con este trastorno, la piel alrededor de la úlcera costrosa se vuelve de color escarlata en 24 horas. Estas áreas son dolorosas; la piel se siente extremadamente sensible a la palpación y tiene una consistencia de papel de seda arrugado al tacto. Posteriormente, otras grandes áreas de piel distantes de la infección inicial, frecuentemente zonas de fricción, como los pliegues cutáneos y los glúteos, manos y pies, enrojecen y forman ampollas que revientan fácilmente.

La capa superior de la piel comienza entonces a descamarse, a menudo en grandes tiras, incluso cuando se la toca ligeramente o se la presiona suavemente. Las zonas afectadas parecen escaldadas. En 2 o 3 días, toda la superficie de la piel puede quedar afectada y la persona enferma gravemente, con fiebre, escalofríos y debilidad. Con la pérdida de la barrera protectora de la piel, otras bacterias y microorganismos pueden penetrar fácilmente en el cuerpo, originando infecciones en esas áreas y en otras, a veces propagándose a través del torrente sanguíneo (septicemia). Además, debido a la supuración y a la evaporación, se pierden importantes cantidades de líquido, con la consiguiente deshidratación.

Diagnóstico

El diagnóstico se realiza según la apariencia de la descamación cutánea después de una infección estafilocócica aparente. Si no se encuentra ningún signo de infección estafilocócica, los médicos suelen efectuar una biopsia, en la que se extirpa un pequeño fragmento de la piel y luego se envía al laboratorio para ser estudiado. Los hisopos tomados de la nariz, la delgada membrana mucosa que cubre los ojos (conjuntiva), la garganta, las vías nasales y la parte superior de la garganta (nasofaringe); las muestras de sangre, orina y las muestras tomadas de la zona en la que los médicos piensan que se inició la infección (tales como el cordón umbilical o la piel) son enviadas al laboratorio para efectuar un cultivo de bacterias.

Pronóstico y tratamiento

Con un diagnóstico y tratamiento rápidos, el síndrome de la piel escaldada por estafilococos rara vez causa la muerte. La capa superior de la piel se restituye rápidamente y la curación suele ocurrir entre 5 y 7 días después del inicio del tratamiento.

El tratamiento consiste en la administración de antibióticos por vía intravenosa. El tratamiento administrado a las personas con una infección generalizada y llagas supurativas es el mismo que el administrado a las que han sufrido quemaduras (ver Quemaduras graves). Se pueden utilizar hidratantes de la piel (emolientes) para ayudar a proteger la piel después de que se haya curado.

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