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Pie de atleta

(Tiña del pie)

Por Denise M. Aaron, MD, Dartmouth-Hitchcock Medical Center

El pie de atleta es una infección por dermatofitos (hongos) de los pies.

La tiña del pie es la dermatofitosis más habitual (ver Introducción a las dermatofitosis (Tiña)) porque la sudoración del pie provoca una acumulación de humedad en las zonas calientes entre los dedos que permite la proliferación de los hongos. La infección puede propagarse de persona a persona en duchas y salas de baño comunes o en otras zonas húmedas por donde se camina descalzo. Las personas que usan un calzado apretado también pueden padecerla. Por lo general, los causantes de la infección son hongos del género Trichophyton.

Síntomas

Los hongos producen una descamación leve con o sin enrojecimiento y prurito. La descamación puede abarcar una parte del pie (en especial entre los dedos) o toda la planta. A veces la descamación es importante, con grietas y fisuras dolorosas en la piel. También pueden formarse ampollas llenas de líquido. Con el tiempo, la piel de las plantas de los pies se vuelve más gruesa. Dado que los hongos causan fisuras en la piel, la tiña del pie puede facilitar una infección bacteriana (ver Introducción a las infecciones bacterianas de la piel), sobre todo en las personas mayores o con un aporte de sangre insuficiente en los pies.

Diagnóstico

El diagnóstico suele ser evidente y se basa en los síntomas y el aspecto del área afectada.

Tratamiento

El tratamiento más seguro es el uso de antimicóticos aplicados directamente sobre la zona afectada (por vía tópica). Sin embargo, con frecuencia se producen recaídas y a menudo hay que usar los antimicóticos durante largo tiempo. Los antimicóticos orales, como el itraconazol y la terbinafina, son eficaces, pero pueden tener efectos secundarios. Para reducir posibles recidivas, se aplican fármacos antimicóticos sobre la piel.

Reducir la humedad en los pies y en el calzado contribuye a prevenir las recidivas. Es importante usar calzado abierto o que permita «respirar» al pie, así como cambiarse con frecuencia de calcetines, especialmente en los climas calurosos. Los espacios entre los dedos del pie deben secarse cuidadosamente con una toalla después de bañarse o ducharse. Para ayudar a mantener los pies secos pueden aplicarse polvos antifúngicos (como miconazol), violeta de genciana o solución de cloruro de aluminio, o remojar los pies en una solución de Burow (subacetato de aluminio).

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