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Dermatitis atópica (eccema)

Por Karen McKoy, MD, MPH, Assistant Clinical Professor, Dermatology;Senior Staff, Harvard Medical School;Lahey Clinic Dermatology

La dermatitis atópica es una inflamación crónica, pruriginosa, de las capas superficiales de la piel, que suele afectar a personas con rinitis alérgica (fiebre del heno) o asma, o que tienen familiares con estas enfermedades.

  • La dermatitis atópica es muy frecuente, en especial en los países desarrollados y en las personas con tendencia a desarrollar alergias.

  • En algunos lactantes aparecen erupciones rojas, exudativas y costrosas en la cara, el cuero cabelludo, la zona de los pañales, las manos, los brazos, los pies o las piernas.

  • Los niños mayores y los adultos tienden a presentar una o pocas lesiones, por lo general en las manos, la parte superior de los brazos, la parte anterior de los codos o detrás de las rodillas.

  • El diagnóstico se basa en el aspecto de la erupción y los antecedentes familiares.

  • El tratamiento incluye mantener la piel húmeda, aplicar corticoesteroides en la piel, y a veces otras medidas.

La dermatitis atópica es una de las enfermedades cutáneas más frecuentes, sobre todo en zonas urbanas y en países desarrollados, y afecta aproximadamente a un 20% de los niños o adolescentes y a entre un 1 y un 3% de los adultos en los países desarrollados. La mayoría de las personas desarrollan la enfermedad antes de los 5 años, y muchas personas la desarrollan antes de alcanzar 1 año de edad. La dermatitis atópica desarrollada durante la infancia con frecuencia desaparece o disminuye en gran medida en la edad adulta.

No se sabe cuál es la causa de la dermatitis atópica, pero es en cierto modo genética, y suele darse en miembros de la misma familia, junto con el asma, la fiebre del heno (véase Alergias estacionales) y las alergias alimentarias. No está clara la relación entre la dermatitis y estos trastornos, porque la dermatitis atópica no es una reacción alérgica a una sustancia en particular. La dermatitis atópica no es contagiosa.

Algunos trastornos, como el estrés emocional, los cambios de temperatura o de humedad, las infecciones bacterianas de la piel, determinadas partículas en el aire (como ácaros del polvo, hongos y caspa de animales), algunos cosméticos y el contacto con prendas de vestir irritantes (en especial las de lana), pueden empeorar la dermatitis atópica. En algunos lactantes, las alergias a ciertos alimentos pueden provocarles dermatitis atópica.

Síntomas

En la fase temprana (aguda), los lactantes (por lo general de menos de 4 meses) desarrollan erupciones rojas, exudativas y costrosas en la cara, que se extienden al cuello, el cuero cabelludo, las manos, los brazos, los pies y las piernas. Pueden verse afectadas grandes superficies del cuerpo. Esta fase dura entre 1 y 2 meses.

En la fase crónica (tardía), niños y adultos desarrollan una erupción que suele aparecer (y reaparecer) únicamente en un lugar o en unas zonas muy concretas, en especial en las manos, la zona superior de los brazos, la cara anterior de los codos o la zona situada detrás de las rodillas.

Si bien el color, la intensidad y la localización de la erupción pueden variar, siempre produce prurito, En los niños mayores y en los adultos, el síntoma principal es un prurito intenso que puede llevar a un rascado incontrolable, el cual activa un ciclo de prurito-rascado-prurito que empeora el problema. Rascarse continuamente provoca el engrosamiento de la piel (liquenificación).

Complicaciones

El rascado y el frotamiento de la piel pueden erosionarla, y permitir así la penetración de bacterias que causan infecciones de la piel, de los tejidos situados bajo la piel y de los ganglios linfáticos circundantes. También puede desarrollarse inflamación generalizada y descamación de la piel (dermatitis exfoliativa).

En personas afectadas por dermatitis atópica, la infección por el virus del herpes simple, que normalmente afecta a una pequeña zona con diminutas ampollas (vesículas) ligeramente dolorosas, puede provocar una enfermedad grave con dermatitis extensa, formación de ampollas y fiebre alta (eccema herpético).

Las personas con dermatitis atópica también pueden desarrollar infecciones cutáneas víricas (como verrugas comunes y molusco contagioso) y fúngicas.

Las personas que han tenido dermatitis atópica durante mucho tiempo pueden desarrollar opacidad del cristalino del ojo (cataratas) entre los 20 y los 40 años.

Diagnóstico

  • El aspecto de la erupción y los antecedentes familiares.

  • A veces análisis cutáneos o de sangre

El diagnóstico de la dermatitis atópica se basa en el aspecto típico de la erupción y a menudo en si existen alergias en la familia.

En algunas ocasiones el médico realiza pruebas de punción cutánea, pruebas de parche o análisis de sangre (prueba de radioalergoadsorción, RAST) para determinar qué sustancias pueden estar provocando los ataques.

Pronóstico

La dermatitis atópica suele reducir su intensidad cuando los niños tienen 5 años. Sin embargo, los brotes son comunes en la adolescencia y en la edad adulta. Las niñas, así como las personas que desarrollaron dermatitis atópica a una edad temprana, quienes tienen una enfermedad grave, antecedentes familiares y rinitis o asma son más propensos a sufrir dermatitis atópica durante un periodo prolongado. Incluso en estas personas, sin embargo, la dermatitis atópica con frecuencia desaparece o disminuye de forma significativa al alcanzar la edad adulta. Dado que los síntomas de la dermatitis atópica son visibles y a veces incapacitantes, los niños pueden desarrollar problemas emocionales a largo plazo, ya que se enfrentan al reto de vivir con la enfermedad durante sus años de desarrollo.

Prevención

Puede prevenirse la erupción evitando el contacto con sustancias que se sabe que irritan la piel, o alimentos a los cuales se es sensible.

Medidas para reducir la exposición a los desencadenantes domésticos más habituales:

  • Uso de almohadas de fibra sintética y fundas de colchón impermeables

  • Lavado de la ropa de cama en agua caliente

  • Retirada de muebles tapizados, peluches, alfombras y animales domésticos (para reducir los ácaros del polvo y la caspa de animales)

  • Uso de bombas de circulación de aire equipadas con filtros de aire de alto rendimiento (HEPA) en el dormitorio y las zonas de la casa ocupadas con más frecuencia

  • Uso de deshumidificadores en sótanos y otros espacios húmedos y mal aireados (para reducir el moho)

Se debe intentar disminuir el estrés emocional.

Tratamiento

  • Medidas para aliviar el prurito (picor)

  • Medidas para reducir la exposición a sustancias desencadenantes

No existe cura, pero el prurito se alivia con fármacos tópicos o con medicamentos por vía oral (ver Prurito : Tratamiento del prurito). Los tratamientos por lo general se pueden administrar en casa, pero las personas con dermatitis exfoliativa, celulitis o eccema herpético pueden requerir hospitalización.

Son útiles ciertas medidas para cuidar la piel:

  • El empleo de sustitutos de jabón en lugar de jabón normal

  • Mantener la piel húmeda, ya sea con cremas hidratantes comerciales o con vaselina o aceite vegetal, después de la exposición al agua

  • Aplicación de las cremas hidratantes inmediatamente después del baño, mientras la piel está húmeda.

  • Bañarse sólo una vez al día

  • Bañarse en agua diluida con lejía o en agua a la que se haya añadido harina de avena coloidal

  • Palmear suavemente la piel para secarla después del baño, en lugar de frotarla

Los padres tienen que cortar bien las uñas de los niños para minimizar el rascado y reducir así el riesgo de infección.

El tratamiento específico consiste en la aplicación de una pomada o crema con corticoesteroides. En ocasiones, para limitar el uso de corticoesteroides en las personas tratadas durante largos periodos, los corticoesteroides se reemplazan por vaselina durante una semana o más. Las pomadas o cremas que contienen un fármaco modulador del sistema inmunitario, como tacrolimús o pimecrolimús, también son eficaces y limitan la necesidad del uso de corticoesteroides a largo plazo. A veces se prescriben primero estos fármacos. Los comprimidos de corticoesteroides son el último recurso y se prescriben en casos difíciles.

La fototerapia (exposición a los rayos ultravioleta) puede ser beneficiosa en los adultos (ver Fototerapia). Se evita aplicar este tratamiento, siempre que sea posible, en niños y adultos jóvenes, debido a sus posibles efectos secundarios a largo plazo, como cáncer de piel y cataratas.

En los casos graves, puede inhibirse el sistema inmunitario con ciclosporina, azatioprina o micofenolato de mofetilo administrados por vía oral, o con inyecciones de interferón gamma.

El eccema herpético se trata con el fármaco antivírico aciclovir.

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