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Sudoración excesiva

(Hiperhidrosis)

Por David M. Pariser, MD, Eastern Virginia Medical School

Las personas con sudoración excesiva (hiperhidrosis) sudan profusamente y algunos casi de manera constante.

Aunque las personas con fiebre o expuestas a ambientes de mucho calor sudan, las que sufren sudoración excesiva tienden a hacerlo incluso sin encontrarse en estas circunstancias.

Sudoración excesiva focal

La sudoración excesiva puede afectar toda la piel, pero a menudo se limita a determinadas partes del cuerpo (sudoración excesiva focal). Las partes afectadas con más frecuencia son las palmas de las manos, las plantas de los pies, la frente y las axilas. Por lo general, la ansiedad, la excitación, la ira o el miedo causan sudoración en estas áreas. Aunque tal sudoración es una respuesta normal, los afectados por sudoración excesiva sudan profusamente y en condiciones que no causan sudor en la mayoría de la gente.

Algunos también sudan alrededor de los labios, en la nariz y en la frente cuando comen alimentos calientes y picantes (sudoración gustativa). Esta sudoración es normal, pero ciertos trastornos pueden aumentarla, como la diabetes que afecta a los nervios, el herpes zóster que afecta a la cara, trastornos cerebrales, determinados trastornos que afectan el sistema nervioso autónomo en el cuello, y ciertas lesiones que afectan a los nervios de la glándula salival delante de la oreja (glándula parótida).

Sudoración excesiva generalizada

La sudoración excesiva que afecta a la mayor parte del cuerpo se denomina sudoración excesiva generalizada. Por lo general no se encuentra una causa específica de este trastorno. Sin embargo, varias afecciones pueden producir sudoración excesiva generalizada.

Algunas causas de sudoración excesiva

Tipo

Ejemplos

Trastornos hormonales (endocrinos)

Hiperactividad de la glándula tiroidea (hipertiroidismo), niveles bajos de azúcar en sangre (hipoglucemia) y ciertos trastornos de la glándula pituitaria (hipófisis) o el uso de medicamentos que afectan a la función de esta glándula

Fármacos o sustancias

Antidepresivos, aspirina (ácido acetilsalicílico) y otros antiinflamatorios no esteroideos (AINE), algunos fármacos para la diabetes, cafeína y teofilina

Retirada de opiáceos

Trastornos del sistema nervioso

Lesiones, disfunción del sistema nervioso autónomo y daño en determinados nervios por cáncer

Cáncer*

Linfoma y leucemia

Infecciones*

Tuberculosis, infección del corazón (endocarditis) e infecciones fúngicas graves de todo el cuerpo

Otras

Rubor y diarrea que aparecen en determinados trastornos (síndrome carcinoide), embarazo, menopausia y ansiedad

*Principalmente sudores nocturnos.

Síntomas

Cuando la humedad es alta y permanente, la zona afectada se ve blanca, con arrugas y agrietada. En algunas ocasiones esa área aparece sensiblemente enrojecida e inflamada. La zona inflamada desprende a veces un olor fétido (bromhidrosis, ver ver Olor corporal) debido a la degradación del sudor causada por las bacterias y los hongos que normalmente viven en la piel. La ropa también suele empaparse de sudor.

Las personas que sudan en exceso sufren frecuentemente ansiedad por su trastorno, y esto puede dar lugar a un aislamiento social. La ansiedad puede hacer que aumente la sudoración.

Diagnóstico

El diagnóstico de sudoración excesiva se basa en los antecedentes personales y en la exploración física. En ocasiones pueden aplicarse sustancias a la piel para que las pequeñas cantidades de sudor sean visibles. También se realizan análisis de sangre y pruebas de hormonas para detectar otros trastornos.

Tratamiento

Hasta cierto punto, la sudoración excesiva puede controlarse con antitranspirantes comerciales. Sin embargo, es posible que se requiera un tratamiento más específico, en especial en las palmas de las manos, las plantas de los pies, las axilas o las ingles. Puede probarse una solución de cloruro de aluminio bajo receta médica. Por la noche, en primer lugar se seca la zona sudada y luego se aplica la solución, y por la mañana se lava la zona. Al inicio del tratamiento hay que aplicar la solución varias veces hasta que se controla la sudoración. Posteriormente basta con una aplicación una o dos veces por semana para mantenerla controlada el tiempo necesario. No debe aplicarse la solución sobre piel inflamada, rota, mojada o recién afeitada. A veces se administra un fármaco anticolinérgico (como glicopirrolato u oxibutinina) para tomar antes de aplicar la solución, y evitar así la sudoración tras el lavado del cloruro de aluminio. Sin embargo, estos medicamentos pueden causar efectos secundarios que lleven a abandonar el tratamiento (ver Anticolinérgicos: ¿Qué son los efectos anticolinérgicos?).

En ocasiones se recurre a una iontoforesis con agua corriente, proceso en el que se aplica una corriente eléctrica débil a la zona afectada (por lo general en las palmas de las manos o las plantas de los pies) durante 10 a 20 minutos. Esto se realiza diariamente durante una semana y luego se repite cada semana o unas dos veces al mes.

Se puede inyectar toxina botulínica tipo A directamente en las axilas, las palmas de las manos o la frente para desactivar los nervios que desencadenan la sudoración. Así se evita la sudoración durante unos 5 meses, según la dosis. Estas inyecciones son eficaces, pero pueden causar debilidad muscular y cefalea, y son caras.

Si otros tratamientos son ineficaces, se consideran diversos procedimientos quirúrgicos para controlar la sudoración grave. La sudoración excesiva que se limita a las axilas suele tratarse extirpando las glándulas sudoríparas o mediante liposucción. La que se limita a las palmas de las manos puede tratarse con un procedimiento denominado simpatectomía transtorácica endoscópica, en el cual se cortan los nervios que van a las glándulas sudoríparas. Sin embargo, la cirugía puede causar complicaciones permanentes, como sudoración fantasma (sensación de sudoración, pero sin sudor existente), sudoración compensatoria (aumento de la sudoración en las partes del cuerpo sin tratar), sudoración gustativa, dolor en los nervios y síndrome de Horner (ver Síndrome de Horner). La hiperhidrosis compensatoria es más frecuente después de la simpatectomía transtorácica endoscópica, aparece hasta en el 80% de los casos, y puede ser incapacitante y mucho peor que el problema original.

La bromhidrosis se trata mediante dos lavados diarios con agua y jabón o, si esta medida no es eficaz, con otras medidas utilizadas para tratar dicho trastorno (ver Olor corporal).

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