Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita en lenguaje cotidiano.

Introducción a la sexualidad

Por George R. Brown, MD, Professor and Associate Chairman of Psychiatry;Adjunct Professor of Psychiatry, East Tennessee State University;University of North Texas

La sexualidad es una parte normal de la experiencia humana. Sin embargo, las conductas sexuales consideradas normales varían ampliamente dentro de una misma cultura y entre culturas diferentes. De hecho, no parece posible definir en qué consiste una sexualidad «normal». Existen grandes variaciones en la conducta sexual de la gente, tanto en lo que respecta a la frecuencia como a la necesidad de satisfacción sexual. Algunas personas desean tener actividad sexual varias veces al día, mientras que otras están satisfechas con una actividad poco frecuente (por ejemplo, solo unas veces al año).

Sin embargo, cuando la conducta sexual provoca un malestar importante en la propia persona o en su pareja o daña a otra persona, es posible que necesite una valoración por parte de un profesional de la salud y un tratamiento.

Aunque los jóvenes no suelen creer que las personas mayores estén interesadas en la actividad sexual, la mayoría de las personas de edad avanzada sí que lo están y consideran que llevan una vida sexual satisfactoria incluso en la vejez. Los trastornos de la funcionalidad sexual, como la disfunción eréctil en los varones y la presencia de dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia o coitalgia), el espasmo doloroso de los músculos vaginales (vaginismo) o la dificultad en alcanzar el orgasmo en las mujeres afectan a personas de todas las edades. No obstante, estos problemas tienden a ser más frecuentes en personas mayores. En muchos casos pueden tratarse eficazmente mediante el empleo de fármacos (sobre todo los problemas relacionados con la disfunción eréctil).

La actitud que una persona mantiene con respecto a su conducta sexual depende en gran medida de la influencia de sus progenitores. Si estos mantienen una actitud puritana y restrictiva de las manifestaciones físicas de afecto, incluyendo el contacto físico, probablemente los hijos tendrán menos capacidad de disfrutar de la actividad sexual y de desarrollar relaciones íntimas saludables en la edad adulta. Los progenitores pueden dañar la futura capacidad de sus hijos para desarrollar relaciones íntimas emocionales y sexuales de diversas maneras:

  • Siendo distantes en el aspecto emocional

  • Imponiendo castigos severos a sus hijos

  • Siendo abiertamente seductores y explotando sexualmente a los niños

  • Mostrando hostilidad física y verbal

  • Rechazando a los niños

  • Teniendo actitudes crueles

La actitud de la sociedad hacia las distintas formas de sexualidad y el género ha ido variando a lo largo del tiempo, como se ve en los casos siguientes:

Masturbación

Durante un tiempo fue considerada una perversión e incluso una causa de enfermedad mental; actualmente se considera una actividad sexual normal durante toda la vida de la persona. Se estima que alrededor del 97% de los varones y el 80% de las mujeres se han masturbado en alguna ocasión. En general, los varones se masturban con más frecuencia que las mujeres. Muchas personas se masturban incluso cuando sus relaciones son sexualmente gratificantes. Aunque la masturbación es una actividad normal y a menudo recomendada como una opción de sexo seguro, puede ser causa de sentimientos de culpa y de sufrimiento psicológico, provenientes de la actitud de desaprobación por parte de otras personas. Estos sentimientos pueden provocar un considerable malestar y afectar incluso al rendimiento sexual.

Homosexualidad

Como en el caso de la masturbación, la homosexualidad, antes considerada una anomalía por la profesión médica, no se clasifica como trastorno desde hace más de cuatro décadas. Está ampliamente reconocida como una orientación sexual presente desde la infancia. Se estima que entre el 4 y el 5% de los adultos mantienen exclusivamente relaciones homosexuales a lo largo de su vida, más un número adicional que comprende del 2 al 5% de la población, que mantiene de vez en cuando relaciones sexuales con personas del mismo sexo (bisexualidad). Los adolescentes pueden tener experiencias con personas de su mismo sexo, fenómeno que no necesariamente ha de ser indicio de un interés homosexual o bisexual perdurable en la edad adulta (ver Desarrollo de los adolescentes: Desarrollo de la sexualidad).

Las personas gays y lesbianas descubren que se sienten atraídas por personas del mismo sexo, de igual modo que los heterosexuales descubren su atracción por el sexo opuesto. La atracción parece ser el resultado de influencias biológicas y ambientales, y no es una cuestión de elección. Por lo tanto, la expresión popular «preferencia sexual» tiene poco sentido cuando se habla de orientación sexual, tanto si esta es heterosexual, homosexual o bisexual.

Actividad sexual frecuente con distintas parejas

La práctica de actividad sexual frecuente con distintas parejas sexuales es, en algunas personas heterosexuales y homosexuales, un hábito corriente a lo largo de su vida. Esta conducta puede ser uno de los motivos que lleven a la búsqueda de consejo profesional, ya que el hecho de tener múltiples compañeros sexuales está ligado a la transmisión de determinadas enfermedades (como la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana VIH, el herpes simple, la hepatitis, la sífilis, la gonorrea y el cáncer de cuello de útero) y también puede suponer una dificultad para el establecimiento de relaciones duraderas e importantes.

Sexo extramarital

En las sociedades occidentales, es frecuente que las personas mantengan relaciones sexuales antes del matrimonio o durante el tiempo en que permanecen solteros. Esta conducta forma parte de la tendencia hacia una mayor libertad sexual que se da en los países desarrollados. Sin embargo, la mayoría de las culturas desaconsejan a las personas casadas mantener relaciones sexuales con alguien que no sea el cónyuge. Esta conducta es frecuente a pesar de la desaprobación social que genera. Un problema objetivo derivado de este tipo de relaciones es la posibilidad de propagación de enfermedades de transmisión sexual al cónyuge o pareja sexual, que ignora dichas relaciones.