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Travestismo

(Trastorno travestista)

Por George R. Brown, MD, Mountain home VAMC, Johnson City, TN;East Tennessee State University

El travestismo implica una excitación sexual intensa y recurrente por el hecho de vestirse con ropa del sexo opuesto. El trastorno por travestismo se da cuando el travestismo causa un malestar importante en la persona afectada o bien cuando interfiere sustancialmente en el desarrollo de su vida cotidiana.

El travestismo es una forma de fetichismo (la ropa es el fetiche), que es a su vez un tipo de parafilia. En el trasvestimo (vestirse con ropa del sexo opuesto) los hombres prefieren usar ropa de mujer o, con menor frecuencia, las mujeres prefieren usar ropa de hombre. Sin embargo, no desean cambiar de sexo, como en el caso de los transexuales. Además, no tienen un sentido interno de pertenecer al sexo opuesto, como sí les ocurre a las personas con disforia de género. Sin embargo, los hombres que se visten de mujeres pueden experimentar sentimientos de disforia de género cuando están sometidos a estrés o sufren una pérdida.

El término travestido se utiliza generalmente para referirse a las personas con travestismo. Travesti es un término menos aceptable.

Los varones heterosexuales que se visten con ropa de mujer suelen comenzar este tipo de comportamiento durante la segunda infancia. Este comportamiento está asociado, al menos inicialmente, con una intensa excitación sexual.

Estas personas también pueden travestirse por otras razones además de la de obtener estimulación sexual, por ejemplo para reducir su ansiedad, para relajarse o, en el caso de los varones travestidos, para experimentar el lado femenino de su personalidad por lo demás masculina.

En etapas posteriores de la vida (a veces en la década de los 50 o los 60), algunos hombres que se habían travestido únicamente cuando eran adolescentes o veinteañeros desarrollan disforia de género. Pueden intentar cambiar su cuerpo a través de las hormonas y de la cirugía genital (reasignación de sexo).

Si la pareja coopera, las relaciones sexuales de la pareja pueden no verse perjudicadas. En esos casos, los hombres travestidos pueden participar en actividades sexuales con atuendo femenino parcial o total.

Si la pareja no coopera en dicha práctica, el travestido puede sentirse ansioso, deprimido, culpable o avergonzado por su deseo de trasvestirse. Como respuesta a estos sentimientos, a menudo se deshace de la ropa femenina de su armario.

Tratamiento

  • Grupos sociales y de apoyo

  • A veces, psicoterapia

El travestismo solo se considera un trastorno de la salud mental que requiere el correspondiente tratamiento si es causa de malestar, interfiere con el funcionamiento habitual de la persona o implica un comportamiento temerario que pueda causar lesiones, la pérdida del empleo o el encarcelamiento. La mayoría de los travestidos no sufren trastorno travestista.

Solo una pequeña parte de la población con este trastorno busca atención médica. Quienes buscan ayuda pueden hacerlo a causa de problemas con su cónyuge o de la preocupación sobre cómo el travestismo está afectando su vida social y laboral. O puede que reciban tratamiento por orden judicial. Algunos buscan atención médica para tratar otros problemas, como el abuso de sustancias o la depresión.

Los grupos sociales y de apoyo son a menudo muy beneficiosos para los travestidos.

La psicoterapia, en caso necesario, se centra en ayudar a la persona a aceptarse a sí misma y en el control de las conductas que puedan ser causa de problemas.

No hay medicación eficaz.