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Fobias

Por John H. Greist, MD, Professor Emeritus, Psychiatry;Distinguished Senior Scientist, University of Wisconsin School of Medicine and Public Health;Madison Institute of Medicine

Las fobias comportan una ansiedad persistente, irreal e intensa en relación con el miedo que provocan determinadas situaciones, circunstancias u objetos.

  • La ansiedad causada por una fobia altera la vida cotidiana de las personas afectadas, porque les lleva a evitar determinadas actividades y situaciones.

  • El diagnóstico suele ser evidente al basarse en los síntomas.

  • El tratamiento incluye terapia de exposición, terapia cognitivo-conductual y ciertos fármacos (como antidepresivos y, en el caso de las fobias específicas, benzodiazepinas).

Las personas que padecen una fobia evitan las situaciones que les provocan miedo y ansiedad, o bien las soportan con gran angustia. Sin embargo, reconocen que su ansiedad es excesiva y por ello son conscientes de que tienen un problema.

La terapia de exposición, un tipo de psicoterapia, es una de las mejores maneras de reducir las fobias (¿Qué es la terapia de exposición?). La terapia de exposición consiste en exponer a la persona afectada poco a poco y en varias ocasiones (en su imaginación o a veces en la realidad) a la situación que desencadena el miedo. La terapia de exposición se repite hasta que la persona logra sentirse cómoda en la situación que antes le provocaba ansiedad.

Agorafobia

La agorafobia es la aparición de ansiedad en situaciones o lugares donde puede resultar difícil escapar si aparece una crisis de angustia; a menudo origina comportamientos de evitación.

La prevalencia anual de la agorafobia es de aproximadamente un 4% en mujeres y un 2% en varones. La mayoría de las personas afectadas desarrollan este trastorno alrededor de los 20 años de edad. En pocas ocasiones aparece después de los 40 años.

Aunque agorafobia significa literalmente «miedo a la plaza pública», el término describe más específicamente el miedo a quedar atrapado, a menudo en un lugar lleno de gente, sin que exista una vía fácil y no embarazosa de escapar si la ansiedad se agrava. Entre las situaciones que resultan difíciles para una persona con agorafobia se encuentran las siguientes:

  • Hacer cola en un banco o en un supermercado

  • Ocupar una butaca en la mitad de una fila de un teatro o de un aula

  • Viajar en autobús o en avión

Algunas personas desarrollan agorafobia después de haber sufrido una crisis de angustia en alguna de estas situaciones. Otras personas pueden sentirse simplemente incómodas en estas situaciones y no sufrir nunca, o solo tardíamente, crisis de angustia. La agorafobia a menudo afecta a la vida diaria, en ocasiones de forma tan intensa que hace que la persona se recluya en casa.

Tratamiento

Si la agorafobia no se trata, generalmente sigue un curso fluctuante, con altibajos; incluso puede desaparecer sin un tratamiento específico, posiblemente debido a que la persona ha desarrollado su propio método de terapia conductual.

La terapia de exposición (ver ¿Qué es la terapia de exposición?) resulta útil en más del 90% de las personas que la realizan del modo adecuado.

También puede ser útil la terapia cognitivo-conductual. Gracias a esta terapia, las personas afectadas aprenden a reconocer y controlar los pensamientos distorsionados y a modificar su conducta de la manera conveniente. Las sustancias depresoras del sistema nervioso central (encéfalo y médula espinal), como el alcohol o dosis elevadas de fármacos ansiolíticos, pueden interferir en la evolución de la terapia conductual, por lo que a menudo se ha de reducir su consumo o administración antes del tratamiento.

Si existen de manera concomitante con la agorafobia síntomas de depresión grave o crisis de angustia, es probable que se requiera el tratamiento con fármacos antidepresivos.

Fobia social

La fobia social (trastorno de ansiedad social) se caracteriza por miedo y ansiedad ante la posibilidad de exponerse a determinadas situaciones sociales o actuaciones en público, que se convierten en motivo de evitación.

El ser humano es un animal social, y su capacidad para relacionarse sin problemas en diferentes situaciones sociales influye en aspectos importantes de su vida como la familia, la educación, el trabajo, el ocio y las relaciones sociales y de pareja.

Aunque es normal sentir cierta ansiedad en las situaciones sociales, las personas que tienen fobia social experimentan ansiedad en tal grado que tratan de evitar dichas situaciones o las enfrentan con gran malestar. Aproximadamente el 13% de las personas presentan fobia social en algún momento de su vida. El trastorno afecta con una prevalencia anual cercana al 9% de las mujeres y al 7% de los varones. Estos presentan más riesgo que las mujeres de padecer la forma más grave de ansiedad social, el trastorno de la personalidad por evitación (ver Trastorno de personalidad por evitación). Algunas personas son tímidas por naturaleza y ya en la edad temprana manifiestan esta característica que más adelante se convierte en una fobia social. Otras personas experimentan por primera vez ansiedad ante situaciones sociales cerca de la pubertad (ver Trastorno de ansiedad social en niños y adolescentes).

Las personas con fobia social experimentan preocupación por la posibilidad de que sus comportamientos o actuaciones en público puedan ser considerados inapropiados. A menudo les preocupa que su ansiedad resulte evidente (que lleguen a sudar, ruborizarse, vomitar, temblar o se les quiebre la voz). También les preocupa poder perder el hilo de su pensamiento o no ser capaces de encontrar las palabras adecuadas para expresarse.

Algunas fobias sociales están ligadas a situaciones públicas específicas, por lo que la ansiedad aparece únicamente cuando la persona debe realizar un tipo concreto de actividad en público. La misma actividad desarrollada de forma solitaria no provoca ansiedad. Entre las situaciones que habitualmente desencadenan ansiedad se incluyen:

  • Hablar en público

  • Realizar una actividad en público, como leer un texto en la iglesia o tocar un instrumento musical

  • Comer en público

  • Firmar un documento ante testigos

  • Usar un lavabo o baño públicos

Una variedad más general de fobia social se caracteriza por la aparición de ansiedad en numerosas situaciones sociales.

En ambos tipos de fobia social, la ansiedad de la persona proviene del temor a que su actuación no esté a la altura de las expectativas y esto les pueda provocar vergüenza y humillación.

Tratamiento

La fobia social tiende a persistir si no se trata, provocando conductas de evitación de actividades que, de no padecer dicho trastorno, la persona desearía realizar.

La terapia de exposición (ver ¿Qué es la terapia de exposición?) es efectiva. No obstante, puede ser difícil conseguir que la exposición dure lo suficiente para permitir que el paciente se habitúe y llegue a estar cómodo en esa situación. Por ejemplo, en el caso de una persona que tiene miedo a hablar delante de su jefe, es probable que sea difícil organizar una serie de sesiones con la presencia de este. Pueden ser de utilidad las situaciones sustitutivas que se realizan, por ejemplo, dentro de ciertas asociaciones de personas que presentan ansiedad fóbica a hablar ante una audiencia, o efectuar una lectura pública en una residencia geriátrica. La terapia cognitivo-conductual también puede ser efectiva (ver Psicoterapia).

A menudo es eficaz la administración de antidepresivos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO), así como los fármacos ansiolíticos. Los betabloqueantes pueden utilizarse para reducir la frecuencia cardíaca, la sudoración y el temblor experimentados en las situaciones públicas que generan ansiedad, pero estos fármacos no la reducen.

Fobias específicas

Una fobia específica es un temor irracional a determinados objetos o situaciones.

Las fobias específicas, como grupo, constituyen uno de los trastornos de ansiedad más frecuentes, aunque suelen ser de los menos incapacitantes. La prevalencia anual se sitúa alrededor del 13% de las mujeres y del 4% de los varones.

Algunas fobias específicas causan pocos inconvenientes, mientras que otras interfieren seriamente en la vida de la persona. Por ejemplo, un habitante de una zona urbana que padezca miedo a las serpientes no tendrá probablemente ningún problema para evitarlas; sin embargo, quien sienta temor ante los espacios pequeños y cerrados, como los ascensores, tendrá que afrontar esta situación con mayor frecuencia.

Algunas fobias específicas, como el temor a los animales de grandes dimensiones, a la oscuridad o a los extraños, aparecen en los primeros años de la vida. Muchas de ellas desaparecen a medida que pasan los años. Otras fobias como el miedo a los roedores, a los insectos, a las tormentas, al agua, a las alturas, a los viajes aéreos o a los espacios cerrados, se suelen desarrollar en edades más tardías.

Al menos el 5% de la población presenta un cierto grado de fobia ante la visión de sangre o heridas o al hecho de recibir inyecciones. Estas personas pueden llegar a desmayarse debido a una disminución de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial, fenómeno que no acontece en otros trastornos fóbicos o de ansiedad. Muchas personas con otras fobias y trastornos de ansiedad hiperventilan; en estos casos, la hiperventilación puede producir la sensación inminente de desmayo, pero rara vez se produce realmente.

Algunas fobias frecuentes

Fobia

Definición

acrofobia

Miedo a las alturas

Amatofobia

Miedo al polvo

astrafobia

Miedo al trueno y al relámpago

aviofobia (aerofobia)

Miedo a volar

belonefobia

Miedo a las agujas, los pinchazos u otros objetos cortantes

brontofobia

Miedo al trueno

claustrofobia

Miedo a los espacios cerrados

eurotofobia

Miedo a los genitales femeninos

Gefirofobia

Miedo a cruzar puentes

Hidrofobia

Miedo al agua

Odontofobia

Miedo a los dentistas

Fartofobia

Miedo a eliminar gases en un espacio público

Fasmofobia

Miedo a los fantasmas

Fobofobia

Miedo a tener miedos o a desarrollar una fobia

Espargarofobia

Miedo a los espárragos

Triscaidecafobia

Temor a todo lo asociado con el número trece

Tripanofobia

Miedo a las inyecciones

Zoofobia

Miedo a los animales (habitualmente arañas, serpientes o ratones)

Hay más de 500 fobias nombradas, que figuran en la Phobia List web site. La mayoría son muy poco frecuentes.

Tratamiento

A menudo la persona se adapta a convivir con una fobia específica si evita la situación o el objeto que le produce temor. Cuando se requiere tratamiento, la exposición (ver ¿Qué es la terapia de exposición?) es la terapia de elección. La intervención del terapeuta puede asegurar que la terapia se realice del modo adecuado, aunque también puede llevarse a cabo sin su ayuda. Incluso las personas que tienen fobia a la sangre o a las agujas responden bien a la terapia de exposición. Por ejemplo, a una persona que se desmaya durante las extracciones de sangre se le puede acercar gradualmente la aguja a la vena y retirarla si la frecuencia cardíaca comienza a disminuir. La repetición de este proceso hace que la frecuencia cardíaca se vaya normalizando de manera progresiva. Finalmente, la persona es capaz de someterse a una extracción de sangre sin sufrir episodios de desmayo.

La terapia farmacológica no resulta muy eficaz para la superación de las fobias específicas. Sin embargo, las benzodiazepinas (fármacos ansiolíticos) pueden proporcionar control de la fobia a corto plazo, como por ejemplo en los casos de miedo a viajar en avión.

Recursos en este artículo