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Trastorno por estrés postraumático (TEPT)

Por John H. Greist, MD, Professor Emeritus, Psychiatry;Distinguished Senior Scientist, University of Wisconsin School of Medicine and Public Health;Madison Institute of Medicine

El trastorno por estrés postraumático (TEPT) se caracteriza por la presencia de recuerdos recurrentes e intrusivos referentes a un acontecimiento traumático.

  • Los acontecimientos que amenazan la vida de las personas o que provocan lesiones graves pueden originar un malestar duradero e intenso.

  • Las personas afectadas pueden revivir el acontecimiento, tener pesadillas y evitar aquello que les recuerde lo ocurrido.

  • El tratamiento puede incluir psicoterapia (terapia de apoyo y de exposición) y administración de antidepresivos.

Vivir o presenciar acontecimientos traumáticos que suponen una amenaza para la vida o que provocan lesiones graves puede afectar a las personas durante un largo periodo de tiempo. El miedo intenso, la indefensión, o el terror experimentado durante el acontecimiento traumático pueden incluso llegar a obsesionar a la persona.

Entre las situaciones que pueden conducir al desarrollo de un trastorno por estrés postraumático se encuentran:

  • Combatir en una guerra

  • Experimentar o presenciar una agresión sexual o física

  • Experimentar un desastre, ya sea natural (por ejemplo un huracán) o debido a la acción humana (por ejemplo un grave accidente de automóvil)

A veces los síntomas no comienzan hasta meses e incluso años después del suceso traumático. Si el trastorno por estrés postraumático se mantiene durante 3 meses o más, debe considerarse crónico.

El trastorno por estrés postraumático afecta al menos al 8% de la población en algún momento de su vida, incluyendo la infancia (ver Trastornos de estrés agudo y postraumático en niños y adolescentes). Muchas personas que presenciaron o experimentaron sucesos traumáticos, como los veteranos de guerra y quienes han sido víctimas de violaciones u otros actos violentos, experimentan trastorno por estrés postraumático.

Síntomas

En el trastorno por estrés postraumático aparecen de manera frecuente recuerdos no deseados que rememoran el hecho traumático. También son frecuentes las pesadillas. Con mucha menos frecuencia, se vuelven a vivir los acontecimientos como si estuvieran ocurriendo en realidad (escenas retrospectivas), en lugar de limitarse a ser recordados.

A menudo las personas experimentan una intensa angustia cuando se exponen a un acontecimiento o a una situación que les recuerda el trauma original. Ejemplos de estas situaciones son los aniversarios del suceso traumático, la visión de un arma con la que se ha sido golpeado durante un atraco y navegar en una embarcación cuando anteriormente se ha vivido una situación con peligro de ahogamiento.

Los afectados evitan constantemente todo aquello que les recuerde el trauma, ya sean actividades, situaciones o personas. Por ejemplo, pueden evitar entrar en un parque o en un edificio de oficinas donde fueron agredidos o pueden evitar hablar con personas de la misma raza que su agresor. Incluso pueden intentar evitar pensamientos, sentimientos o conversaciones sobre el suceso traumático. La evitación también incluye la pérdida de memoria (amnesia) referente a un aspecto puntual del acontecimiento traumático.

La capacidad de respuesta emocional puede estar disminuida o anestesiada y aparecer síntomas de aumento de la activación neurológica (como dificultad para conciliar el sueño, estado de hipervigilancia o respuestas exageradas de sobresalto). Son frecuentes los síntomas depresivos y la disminución o falta de interés hacia las actividades que antes resultaban gratificantes. De igual modo existen con frecuencia sentimientos de culpabilidad. Por ejemplo, pueden sentirse culpables por el hecho de haber sobrevivido cuando otros perdieron la vida. Algunas personas llevan a cabo actividades rituales para ayudar a reducir su ansiedad. Por ejemplo, una persona que ha sido agredida sexualmente puede bañarse repetidas veces para tratar de eliminar la sensación de estar sucia.

Tratamiento

El tratamiento consiste en psicoterapia (en especial la terapia de exposición) y terapia farmacológica.

En la terapia de exposición, el terapeuta pide a la persona afectada que imagine que se encuentra en situaciones o con personas que evita porque las asocia con el trauma. Por ejemplo, puede pedir a la persona afectada que imagine que visita el parque donde fue agredida. El terapeuta también ayuda a los afectados a volver a imaginar el propio evento traumático. Puesto que a menudo existe una elevada ansiedad asociada a los recuerdos traumáticos, la psicoterapia de apoyo desempeña un papel especialmente importante en el tratamiento. El terapeuta demuestra abiertamente su empatía y su simpatía al reconocer el dolor emocional, tranquiliza a las personas acerca de la validez o legitimidad de su respuesta al suceso, al tiempo que les ayuda a afrontar sus recuerdos (como una forma de terapia de exposición). También les enseña métodos para controlar la ansiedad, lo que permite modular e integrar los recuerdos dolorosos dentro de su personalidad. La terapia de exposición incluye también evitar que las personas realicen cualquiera de los rituales que han desarrollado.

La terapia de desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR, por sus siglas en inglés) es una forma de terapia de exposición. En esta terapia, la persona afectada sigue el movimiento del dedo del terapeuta con los ojos mientras imagina que está expuesta al trauma. Algunos expertos piensan que los propios movimientos oculares ayudan a la desensibilización, pero es probable que esta terapia funcione principalmente debido a la exposición, no a los movimientos oculares en sí.

Los antidepresivos, en particular los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) resultan especialmente eficaces. La prazosina (que también se utiliza para tratar la hipertensión arterial) puede ayudar a reducir el número de pesadillas. Se ha intentado el uso de muchos otros fármacos, como los que estabilizan el estado de ánimo (por ejemplo, el valproato) o los que se administran para tratar los trastornos psicóticos, pero su eficacia no está demostrada.

El trastorno crónico por estrés postraumático puede persistir durante años, aunque suele perder intensidad con el tiempo, incluso sin tratamiento. No obstante, algunas personas quedan gravemente discapacitadas debido a este trastorno.