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Coagulación excesiva

(Trombofilia)

Por Joel L. Moake, MD, Professor of Medicine (Emeritus);Senior Research Scientist and Associate Director, Baylor College of Medicine;J. W. Cox Laboratory for Biomedical Engineering, Rice University

La coagulación excesiva (trombofilia) es un trastorno en el cual la sangre coagula fácilmente o de forma excesiva.

  • El aumento de la coagulación sanguínea puede deberse a trastornos hereditarios o adquiridos.

  • Los coágulos de sangre provocan hinchazón en brazos y piernas.

  • Se miden los niveles sanguíneos de las proteínas que controlan la coagulación.

  • Las personas afectadas pueden necesitar medicación anticoagulante.

La mayoría de los trastornos que causan trombofilia aumentan el riesgo de formación de coágulos de sangre en las venas (ver Cómo coagula la sangre). Algunos incrementan este riesgo tanto en las arterias como en las venas.

Causas

Algunos de los trastornos que causan trombofilia son hereditarios. Muchos son resultado de ciertos cambios en la cantidad o la función de ciertas proteínas de la sangre que controlan la coagulación. Por ejemplo:

  • Resistencia a la proteína C activada (mutación del factor V Leiden)

  • Mutación 20210 de la protrombina (una mutación específica en el gen de la protrombina)

  • Déficit de proteína C

  • Déficit de proteína S

  • Déficit de proteína Z

  • Déficit de antitrombina

Otros trastornos que causan trombofilia se adquieren después del nacimiento. Estos trastornos incluyen coagulación intravascular diseminada (suele aparecer si la persona sufre cáncer) y síndrome de anticuerpos antifosfolipídicos, también llamados anticuerpos anticardiolipina (incluyendo la presencia de anticoagulante lúpico), que incrementan el riesgo de coagulación debido a la sobreactivación de los factores de coagulación de la sangre.

Otros factores aumentan el riesgo de coagulación juntamente con la trombofilia. Muchos de ellos incluyen trastornos y situaciones que impiden que las personas se muevan lo suficiente y, en consecuencia, favorecen que la sangre se estanque en las venas. Son ejemplos de ello una parálisis, permanecer sentado durante largo tiempo (especialmente en espacios reducidos, como un coche o un avión), reposo prolongado en cama, haberse sometido a una intervención quirúrgica recientemente y el infarto de miocardio. La insuficiencia cardíaca, un síndrome en el cual la sangre no se bombea suficientemente a través del torrente sanguíneo, es un factor de riesgo. Otras situaciones o trastornos que incrementan la presión en las venas, como la obesidad y el embarazo, también aumentan el riesgo.

Síntomas y complicaciones

La mayoría de los trastornos hereditarios no aumentan el riesgo de coagulación hasta la edad adulta, aunque los coágulos pueden formarse a cualquier edad. Muchas personas con trastornos hereditarios desarrollan coágulos en la circulación venosa profunda (trombosis venosa profunda) en una pierna, lo que puede provocar hinchazón del miembro afectado. La formación de un coágulo profundo en la pierna puede seguirse de una embolia pulmonar. Después de producirse varias trombosis venosas profundas, se desarrolla una hinchazón más intensa y decoloración de la piel (insuficiencia venosa crónica). Algunas veces se forman coágulos en las venas superficiales de la pierna, que causan dolor y enrojecimiento (tromboflebitis superficial). Con menos frecuencia, los coágulos pueden formarse en las venas de los brazos y el abdomen, o en las venas del interior del cráneo. El síndrome antifosfolipídico puede causar coágulos arteriales o venosos. Cuando los coágulos obstruyen el flujo sanguíneo en las arterias, los tejidos se ven privados del aporte sanguíneo y sufren daños o son destruidos, lo que es muy probable que cause un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular.

Diagnóstico y tratamiento

Una persona que haya presentado al menos dos episodios aislados de trombosis sanguínea sin un factor de predisposición aparente puede tener un trastorno hereditario de trombofilia. También se sospecha la existencia de un trastorno hereditario en los casos en que la persona con un coágulo incipiente tiene antecedentes familiares de coagulación excesiva. Una persona joven y sana que desarrolla un coágulo incipiente sin razón aparente puede tener un trastorno hereditario.

Para identificar el trastorno hereditario específico que produce la trombofilia se realizan análisis de sangre que determinan la cantidad o la actividad de las diferentes proteínas que controlan el proceso de la coagulación. Estos análisis suelen ser más exactos cuando se realizan después de haberse tratado un coágulo sanguíneo.

Los trastornos de tipo hereditario que causan trombofilia son incurables. A las personas que han tenido dos o más episodios de coagulación excesiva se les suele aconsejar tomar warfarina (un anticoagulante) de por vida (administrada por vía oral). Las personas que toman warfarina requieren pruebas frecuentes de la coagulación de la sangre. En cambio, si la persona ha tenido un solo episodio, la warfarina o la heparina (administradas mediante inyección) pueden utilizarse solo para prevenir futuros coágulos asociados a situaciones de alto riesgo, tales como el reposo prolongado en cama. Los nuevos tipos de anticoagulantes orales que no requieren llevar a cabo pruebas frecuentes de la coagulación de la sangre están siendo evaluados como alternativas a la warfarina.