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Hemocromatosis

Por Candido E. Rivera, MD, Mayo Clinic

La hemocromatosis es un trastorno hereditario que causa que el cuerpo absorba demasiado hierro, causando una acumulación y daños en los órganos.

Las estadísticas estadounidenses, que indican que una persona de cada millón tiene hemocromatosis, dan una idea de la frecuencia de este trastorno. Los hombres resultan afectados con mayor frecuencia que las mujeres. La hemocromatosis es potencialmente mortal, pero, por lo general, tratable.

El hierro se absorbe de los alimentos ingeridos. La mayor parte está contenido en los glóbulos rojos (eritrocitos, ver Hierro).

  • El hierro puede acumularse y dañar cualquier parte del organismo.

  • Se pueden desarrollar trastornos hepáticos o diabetes, o simplemente sentir cansancio.

  • Los análisis de sangre pueden identificar a los pacientes que requieren pruebas genéticas, para así confirmar la enfermedad.

  • Realizar extracciones de sangre (flebotomía) de forma periódica contribuye a evitar un daño mayor.

Causas

La hemocromatosis es hereditaria. Puede estar causada por diferentes mutaciones genéticas. La mutación más común, del gen HFE, se produce en las personas originarias del norte de Europa. Se debe heredar un gen mutado de ambos padres para resultar afectado. El gen HFE produce una proteína que detecta la cantidad de hierro en el cuerpo. Una mutación en el gen permite que se absorba un exceso de hierro de la dieta. Otras mutaciones causan trastornos similares: la enfermedad de la ferroportina, la hemocromatosis juvenil, la hemocromatosis por mutación del receptor de la transferrina 2 (TFR2), la hipotransferrinemia y la aceruloplasminemia. Las mutaciones del gen TFR2 afectan la capacidad del cuerpo para controlar la absorción de hierro en ciertas células. Aunque la edad en que aparecen los síntomas varían según la mutación, los síntomas y las complicaciones del exceso de hierro son los mismos en todas.

Síntomas

Por lo general, los síntomas se desarrollan gradualmente y el trastorno puede pasar desapercibido hasta que la acumulación de hierro es excesiva. A menudo no aparecen hasta la mediana edad o posteriormente. A veces, los primeros síntomas son poco claros, como fatiga o debilidad, y pueden no ser percibidos o atribuirse a algún otro trastorno. En las mujeres, los síntomas generalmente comienzan después de la menopausia, dado que la pérdida de hierro durante el periodo menstrual y el aumento del requerimiento de hierro durante el embarazo equilibran el exceso hasta cierto punto.

Los síntomas varían porque la acumulación de hierro puede dañar cualquier parte del organismo, incluyendo el cerebro, el hígado, el páncreas, los pulmones o el corazón. Los primeros síntomas, sobre todo en los hombres, pueden ser los de la cirrosis (debido al daño hepático) o los de la diabetes (debido al daño pancreático). O bien, los primeros síntomas, sobre todo en las mujeres, pueden ser vagos y alcanzar todo el organismo. El cansancio es un ejemplo. La enfermedad hepática es el problema más frecuente. También pueden darse los siguientes trastornos:

  • Piel de color bronce

  • Insuficiencia cardíaca (ocasionalmente)

  • Dolor en las articulaciones

  • Aumento del riesgo de cáncer de hígado

  • Infertilidad

  • Glándula tiroidea hipofuncionante (hipotiroidismo)

  • Cansancio crónico

En muchos hombres, disminuyen las concentraciones de hormonas masculinas. Puede producirse disfunción eréctil (impotencia). La hemocromatosis puede empeorar trastornos neurológicos ya existentes.

Diagnóstico

A veces es difícil identificar la hemocromatosis a partir de los síntomas. Sin embargo, es posible realizar análisis de sangre para medir los niveles de hierro y dos proteínas relacionadas con el hierro que indicarán qué personas hay que seguir evaluando. Estas proteínas son la ferritina, que almacena hierro, y la transferrina, que transporta el hierro en la sangre cuando este no se encuentra en el interior de los glóbulos rojos (eritrocitos). Si la concentración de ferritina y el porcentaje de hierro en la transferrina son altos, suelen realizarse pruebas genéticas para confirmar el diagnóstico. Puede ser necesario realizar una biopsia para determinar si el hígado ha sido dañado.

Las pruebas genéticas se recomiendan a las personas con hemocromatosis y deben medirse los niveles de hierro a todos sus familiares de primer grado (hermanos, padres y niños) para detectar la hemocromatosis.

Tratamiento

La sangría o flebotomía (extracción de sangre) suele ser el mejor tratamiento. Previene los daños ulteriores a los órganos, pero no remedia las lesiones ya causadas. Inicialmente, la flebotomía se realiza una o dos veces por semana. Cada vez se extraen alrededor de 500 mL de sangre, hasta que los valores de hierro y el porcentaje de hierro en la transferrina se normalizan. La flebotomía se realiza entonces periódicamente para mantener los niveles normales de hierro almancenado.

Las personas pueden seguir una dieta normal y saludable, que incluya alimentos que contengan hierro. Los médicos pueden limitar el consumo de alcohol porque puede aumentar la absorción de hierro y el riesgo de cirrosis.

Si el diagnóstico y el tratamiento para la hemocromatosis se realizan precozmente, la esperanza de vida es larga y saludable.

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