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Introducción al exceso de hierro

Por Candido E. Rivera, MD, Assistant Professor, Division of Hematology and Oncology, Mayo Clinic

El hierro es esencial para la vida, por lo que el cuerpo normalmente controla estrechamente su absorción de los alimentos y lo recicla de los glóbulos rojos (eritrocitos). El organismo pierde pequeñas cantidades de hierro todos los días, y una dieta saludable incluye solamente una pequeña cantidad de este elemento, por lo tanto, rara vez se tiene demasiado hierro en el cuerpo. Entre las causas del exceso de hierro en el cuerpo se incluyen las siguientes:

  • Un trastorno genético que aumenta la absorción de hierro (hemocromatosis)

  • Transfusiones de sangre repetidas

  • Tomar demasiadas pastillas que contengan hierro

  • Degradación excesiva de los glóbulos rojos (eritrocitos)

Cuando se ingiere gradualmente más hierro del que el cuerpo necesita, el exceso se deposita en los tejidos. Pueden producirse síntomas y complicaciones si el hierro se acumula en los órganos endocrinos (especialmente el páncreas, las gónadas y la glándula pituitaria), el hígado y el corazón.

Ingerir una gran cantidad de hierro de una sola vez, como en una sobredosis de pastillas, puede ser muy peligroso. La intoxicación por hierro daña el tracto digestivo, el hígado, el corazón y el cerebro, y puede ser mortal.

Si hay sangrado dentro de un órgano, por ejemplo en los pulmones de las personas que tienen ciertos tipos de enfermedades pulmonares, a menudo el hierro de las células de la sangre permanece en su interior (hemosiderosis). Dependiendo de la cantidad de hierro que permanece en los pulmones, las personas afectadas pueden no presentar ningún problema o bien desarrollar lesiones pulmonares de diversa consideración.

Si las personas sufren algún trastorno que provoque una excesiva degradación de glóbulos rojos en el interior de los vasos sanguíneos (por ejemplo, anemia hemolítica), el hierro liberado de los glóbulos rojos puede acumularse en los riñones (hemosiderosis renal). La mayoría de los casos de hemosiderosis renal no causan lesiones en los riñones.