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Historia clínica y exploración física en los trastornos sanguíneos

Por David J. Kuter, MD, DPhil, Harvard Medical School;Massachusetts General Hospital Cancer Center

En primer lugar el médico redacta la historia clínica de la persona (preguntas sobre los síntomas, ver Síntomas de los trastornos de la sangre, ocupación y otras exposiciones, además de los antecedentes familiares). A continuación realiza una exploración física. Los antecedentes clínicos y la exploración física ayudan al médico a decidir qué pruebas pueden ser necesarias (ver Análisis de laboratorio para los trastornos sanguíneos).

Historial médico

El médico puede sospechar la presencia de un trastorno sanguíneo basándose en una gran cantidad de síntomas posibles. Además, ciertos factores presentes en los antecedentes médicos de la persona indican que la persona está en riesgo de sufrir dichos trastornos. Algunos ejemplos incluyen:

  • Un trastorno de la sangre en un miembro de la familia

  • Otro trastorno (como una enfermedad renal o hepática o una diabetes) que pueda causar un trastorno de la sangre

  • La etnia o ascendencia de una persona (por ejemplo, la enfermedad de células falciformes se produce principalmente en personas de ascendencia africana)

  • Utilización de fármacos que pueden provocar hemorragia, como la aspirina (ácido acetilsalicílico), otros fármacos antiinflamatorios no esteroideos o la warfarina.

  • Las exposiciones (por ejemplo, una exposición ocupacional) a una sustancia química que podría causar hemorragia o dañar la médula ósea

Exploración física

Durante la exploración física, se buscan indicios físicos específicos que puedan estar relacionados con un trastorno sanguíneo.

  • El médico explora la piel y las membranas mucosas (por ejemplo, la superficie interna de los párpados o la boca), en busca de signos de palidez, vasos sanguíneos anómalos (telangiectasias), moratones, pequeñas manchas rojas o púrpuras y erupciones de color rojo.

  • Palpa el cuello, las axilas y la zona de la ingle en búsqueda de ganglios linfáticos aumentados de tamaño.

  • Examina las articulaciones para ver si son sensibles a la palpación o si están inflamadas.

  • Explora el abdomen, para detectar si el bazo o el hígado presentan un tamaño superior al normal.

  • Realiza un tacto rectal para detectar la presencia de sangre en las heces.

Los antecedentes clínicos y la exploración física ayudan al médico a decidir qué pruebas pueden ser necesarias (ver Análisis de laboratorio para los trastornos sanguíneos).