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Leucocitosis linfocítica

Por Mary Territo, MD, Emeritus Professor of Medicine, Division of Hematology and Oncology, David Geffen School of Medicine at UCLA

La leucocitosis linfocítica es una cantidad anormalmente alta del número de linfocitos (un tipo de glóbulos blancos) en la sangre.

Los linfocitos son un tipo de glóbulo blanco que desempeña diversas funciones en el sistema inmunitario, incluyendo la protección contra bacterias, virus, hongos y parásitos.

Existen tres tipos de linfocitos:

  • Células B (linfocitos B)

  • Células T (linfocitos T)

  • Células NK (linfocitos citolíticos naturales)

Los tres tipos pueden aparecer aumentados en respuesta a infecciones o cáncer. Sin embargo, en algunos casos aumenta solamente el número de un tipo específico de linfocitos.

La causa más común de un aumento del número de linfocitos es:

  • Infección vírica (como la mononucleosis)

Algunas infecciones bacterianas, como la tuberculosis, también provocan un incremento del número de linfocitos. Ciertos tipos de cáncer, como los linfomas y la leucemia linfocítica aguda o crónica, producen un aumento del número de linfocitos, debido en parte a la liberación de linfocitos inmaduros (linfoblastos) o de células de linfoma hacia el torrente sanguíneo. La enfermedad de Graves y la enfermedad de Crohn pueden dar lugar a un incremento en el número de linfocitos circulantes.

El aumento del número de linfocitos no suele causar síntomas. Sin embargo, en las personas con linfoma y ciertas leucemias, el aumento de los linfocitos podría causar fiebre, sudores nocturnos y pérdida de peso. Además, los síntomas pueden deberse a la infección o enfermedad que ha causado el incremento más que a este en sí.

Cuando se sospecha una infección, los médicos realizan análisis de sangre. Si descubren un aumento en el número de linfocitos, se examina al microscopio una muestra de sangre para determinar si los linfocitos presentes en el torrente sanguíneo están activados (como ocurre en las infecciones víricas) o si se trata de linfocitos inmaduros o anormales (como sucede en ciertas leucemias o linfomas). Los análisis sanguíneos permiten identificar el tipo específico (linfocitos T, linfocitos B, linfocitos citolíticos naturales [células NK]) que está aumentado para ayudar a determinar el problema subyacente.

El tratamiento adecuado para la leucocitosis linfocítica depende de la causa.