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Linfocitopenia

Por Mary Territo, MD, Emeritus Professor of Medicine, Division of Hematology and Oncology, David Geffen School of Medicine at UCLA

La linfocitopenia consiste en un número anormalmente bajo de linfocitos (un tipo de glóbulos blancos) en la sangre.

  • Muchos trastornos reducen su número, pero las infecciones víricas (incluyendo el sida) y la malnutrición son los más frecuentes.

  • Las personas afectadas pueden no tener síntomas o, en algunos casos, tener fiebre y otros síntomas de infección.

  • Para establecer el diagnóstico de linfocitopenia se utiliza una muestra de sangre, pero para determinar su causa puede ser necesaria una muestra de médula ósea o de ganglios linfáticos.

  • Los médicos tratan la causa de la linfocitopenia.

  • A algunas personas se les administra gammaglobulina, y en ciertos casos resulta eficaz el trasplante de células madre (células progenitoras).

Los linfocitos son un tipo de glóbulo blanco que desempeña varias funciones en el sistema inmunitario, incluyendo la protección contra bacterias, virus, hongos y parásitos. Por lo general, los linfocitos constituyen del 20 al 40% de los glóbulos blancos (leucocitos) que se encuentran en la sangre. El número de linfocitos suele estar por encima de 1500 células por microlitro de sangre en los adultos y de 3000 células por microlitro de sangre en los niños. Una reducción en el número de linfocitos puede no causar una disminución remarcable del número total de glóbulos blancos.

Tipos de linfocitos

Existen tres tipos de linfocitos:

  • Linfocitos B (células B)

  • Linfocitos T (células T)

  • Células NK (linfocitos citolíticos naturales)

Los tres tipos tienen funciones importantes en el sistema inmunitario (ver Qué es el sistema inmunitario). Un número bajo de linfocitos B puede llevar a una disminución en el número de células plasmáticas, que son las que producen anticuerpos. La disminución de la producción de anticuerpos puede causar un aumento de las infecciones bacterianas. Las personas con muy pocos linfocitos T o muy pocas células citolíticas naturales tienen problemas para controlar ciertas infecciones, en especial víricas, parasitarias y fúngicas. Es posible que las deficiencias importantes en los linfocitos den lugar a infecciones de difícil control, que pueden ser mortales.

Causas de linfocitopenia

Son varios los trastornos que repercuten en una disminución del número de linfocitos en la sangre, entre ellos la infección por virus, como el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH, el virus que causa el sida) y el virus de la gripe. La linfocitopenia puede ser:

  • Aguda: ocurre brevemente durante el curso de ciertas enfermedades y luego suele resolverse

  • Crónica: ocurre durante un período de tiempo más prolongado debido a trastornos de larga duración

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  • El sida y la desnutrición son las causas más frecuentes de linfocitopenia crónica.

Causas de linfocitopenia aguda

El número de linfocitos puede disminuir temporalmente durante:

  • Ciertas infecciones virales (como la influenza y hepatitis)

  • Ayuno

  • Momentos de estrés físico grave

  • Uso de corticoesteroides (como la prednisona)

  • Quimioterapia y/o radioterapia para el cáncer

Causas de linfocitopenia crónica

El número de linfocitos puede permanecer bajo durante mucho tiempo en los siguientes casos:

  • Algunos trastornos autoinmunitarios, como lupus eritematoso sistémico (lupus), artritis reumatoide y miastenia grave

  • Ciertas infecciones crónicas, como el sida y la tuberculosis extensa (miliar)

  • Algunos tipos de cáncer, como leucemias, linfomas, linfoma de Hodgkin

El número de linfocitos puede ser permanentemente muy bajo en determinados tipos de inmunodeficiencia hereditaria, como el síndrome de DiGeorge, el síndrome de Wiskott-Aldrich, el síndrome de inmunodeficiencia combinada grave y la ataxia telangiectasia.

Síntomas de linfocitopenia

La linfocitopenia leve puede no producir síntomas. A veces, pueden observarse los síntomas del trastorno que provocó la linfocitopenia. Por ejemplo, las personas afectadas pueden presentar:

  • Ganglios linfáticos y bazo aumentados de tamaño, lo que puede ser indicativo de cáncer o infección por el VIH

  • Tos, rinorrea y fiebre, todo ello indicativo de una infección viral respiratoria

  • Tonsilas o ganglios linfáticos de pequeño tamaño, lo que puede ser indicativo de un trastorno hereditario del sistema inmunitario

  • Eczema y articulaciones hinchadas y dolorosas, lo que puede ser indicativo de artritis reumatoide o lupus eritematoso sistémico (lupus)

La disminución drástica del número de linfocitos conduce a repetidas infecciones por bacterias, virus, hongos y parásitos; los síntomas de esas infecciones varían mucho según el lugar de la infección y el microorganismo específico que las causa.

Diagnóstico de la linfocitopenia

  • Hemograma completo

La linfocitopenia leve suele detectarse por casualidad en un hemograma completo realizado por otras causas. También se llevan a cabo hemogramas completos en las personas con infecciones recurrentes o graves y en aquellas con infecciones causadas por microorganismos que normalmente no causan infecciones. Estas pruebas pueden mostrar que una linfocitopenia grave es la causa de las infecciones recurrentes o inusuales que ha desarrollado la persona afectada.

Cuando el número de linfocitos desciende drásticamente, los médicos suelen hacer un análisis de sangre para detectar el VIH y otras infecciones, y a veces toman una muestra de médula ósea para examinarla al microscopio (examen de la médula ósea).

La cantidad de cada uno de los tipos específicos de linfocitos (linfocitos T, linfocitos B y linfocitos citolíticos naturales) también puede determinarse en el análisis de sangre. La disminución del número de ciertas clases de linfocitos ayuda a los médicos a diagnosticar algunos trastornos, como el sida o determinadas inmunodeficiencias hereditarias.

Tratamiento de la linfocitopenia

  • Tratamiento de la causa

El tratamiento de la linfocitopenia depende principalmente de la causa. La linfocitopenia causada por fármacos suele normalizarse pocos días después de haberse interrumpido la administración del fármaco. Si está asociada al sida, el tratamiento combinado con al menos tres sustancias antivirales de diferentes clases incrementa el número de linfocitos T y prolonga la supervivencia.

Se administra gammaglobulina (una sustancia rica en anticuerpos) para prevenir infecciones en personas con muy pocos linfocitos B (y que por lo tanto tienen una deficiencia en la producción de anticuerpos).

En las personas con inmunodeficiencia hereditaria puede ser beneficioso un trasplante de médula ósea (células progenitoras o células madre).

Ante una infección debe administrarse el antibiótico, antifúngico, antiviral o antiparasitario específico para combatir el agente infeccioso.

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