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Trastornos de los monocitos

Por Mary Territo, MD, Emeritus Professor of Medicine, Division of Hematology and Oncology, David Geffen School of Medicine at UCLA

Los monocitos son un tipo de glóbulos blancos que luchan contra determinadas infecciones y ayudan a otros leucocitos a eliminar tejidos muertos o dañados, destruir células cancerosas y regular la inmunidad contra sustancias extrañas.

Se producen en la médula ósea y luego entran en la sangre, donde representan entre el 1 y el 10% de los glóbulos blancos circulantes (de 200 a 600 monocitos por microlitro de sangre). Después de pasar unas pocas horas en la sangre migran a los tejidos (el bazo, el hígado, el pulmón y la médula ósea), donde se convierten en macrófagos.

Los macrófagos son las principales células "limpiadoras" del sistema inmunitario. Ciertas anomalías genéticas afectan la función de los monocitos y macrófagos, y causan la acumulación de desechos grasos (lípidos) en el interior de las células. Los trastornos que resultan son las enfermedades por almacenamiento de lípidos (tales como la enfermedad de Gaucher y la enfermedad de Niemann-Pick).

Se produce un aumento del número de monocitos en la sangre (monocitosis) como respuesta a infecciones crónicas, enfermedades autoinmunitarias, trastornos de la sangre y determinados cánceres. El aumento del número de macrófagos en partes del cuerpo distintas de la sangre (como en los pulmones, la piel y otros órganos) puede producirse en respuesta a infecciones, sarcoidosis e histiocitosis de células de Langerhans.

Un bajo número de monocitos en la sangre (monocitopenia) puede ser debido a cualquier causa de disminución del recuento total de glóbulos blancos (ver Neutropenia y Ver también Linfocitopenia), tal como una infección de la sangre, quimioterapia, o un trastorno de la médula ósea. Las personas con ciertas infecciones de la piel y algunas personas con infección por el virus del papiloma humano de los genitales también pueden tener un bajo número de monocitos.

Los recuentos bajos o altos de monocitos generalmente no causan síntomas. Sin embargo, las personas pueden tener síntomas debidos a la enfermedad que ha causado la alteración del número de monocitos.

Cuando una persona tiene signos o síntomas de una infección o una enfermedad autoinmune, el diagnóstico se realiza mediante análisis de sangre (hemograma completo). A veces, la afección se detecta por casualidad cuando se realiza un hemograma completo durante un examen físico de rutina o para la evaluación de otra condición.

El tratamiento de los trastornos monocíticos depende de la causa.

Síndrome monoMAC: ausencia total de monocitos

Recientemente se ha descrito una enfermedad muy poco frecuente consistente en la ausencia completa de monocitos. Las personas con síndrome monoMAC presentan infecciones, especialmente de la piel, causadas por microorganismos que usualmente no causan infección.

La causa es un defecto genético que afecta a la médula ósea. Los síntomas varían según el microorganismo concreto que causa la infección.

El diagnóstico se realiza mediante un análisis de sangre, que muestra la ausencia de monocitos y mediante pruebas genéticas.

Se administran antibióticos para tratar las infecciones, y un trasplante de médula ósea puede curar el trastorno.