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Dolor en la bola del pie (Metatarsalgia)

Por Kendrick Alan Whitney, DPM, Temple University School of Podiatric Medicine

El dolor en la bola del pie se conoce como metatarsalgia, y puede ser causado por varios factores, entre los que se incluyen artritis, mala circulación sanguínea, pinzamiento de los nervios entre los dedos, problemas posturales y enfermedades diversas. Sin embargo, lo más frecuente es que el dolor esté causado por la lesión en un nervio o por una alteración de las articulaciones más próximas a la bola del pie (articulaciones metatarsianas). Con frecuencia, el desarrollo de un trastorno que causa dolor en la bola del pie contribuye al desarrollo de otro trastorno que causa dolor en la misma zona.

Enfermedad de Freiberg

La enfermedad de Freiberg es la muerte de tejido (necrosis) de partes de los huesos de la bola del pie, habitualmente del dedo contiguo al dedo gordo (cabeza del segundo metatarsiano).

La causa es una lesión en el hueso, habitualmente en niñas en la pubertad que crecen con rapidez, o en personas en las que el hueso conectado a la base del dedo gordo del pie es corto. En ambos casos, la cabeza del metatarsiano está sometida a tensiones repetidas.

El dolor suele empeorar al cargar peso, especialmente con la marcha o cuando se usan zapatos de tacón alto. La articulación puede estar hinchada y rígida. Los médicos examinan las radiografías para confirmar el diagnóstico. El dolor se alivia con inyecciones de corticoesteroides y mediante la utilización de una férula o escayola. También son útiles los zapatos de tacón bajo o plantillas u otros dispositivos (ortesis) que modifican la posición o la amplitud de movimiento del pie y alivian la presión sobre las articulaciones afectadas.

Lesión en los nervios del pie

(Dolor del nervio interdigital; neuroma de Morton)

La irritación de los nervios interdigitales (en las bolas de los pies) puede provocar el agrandamiento de estos, lo que causa dolor en las bolas de los pies.

  • Entre los síntomas habituales se incluye un dolor leve alrededor del tercer o cuarto dedo del pie que progresa hacia una sensación de quemazón u hormigueo.

  • El diagnóstico se basa en el historial médico de la persona y en una exploración del pie.

  • La inyección de un corticoesteroide o a veces la aplicación de frío intenso (crioterapia) ayuda a aliviar los síntomas.

Causas

Los nervios que inervan la planta del pie y los dedos (nervios interdigitales) discurren entre los huesos de los dedos. El dolor en la bola del pie puede ser causado por la irritación permanente de los nervios. Dicha irritación causa a menudo la formación de excrecencias no cancerosas (benignas) de tejido nervioso (neuromas), por lo general entre la base del tercer y cuarto dedos de los pies (neuroma de Morton). Sin embargo, dichas excrecencias pueden ocurrir entre cualesquiera de los dedos de los pies. Los neuromas suelen aparecer en solo un pie y son más frecuentes en mujeres. Muchos factores contribuyen a la irritación de los nervios, incluyendo el adelgazamiento de la grasa alrededor de los nervios, la mala postura del pie y los zapatos con sujeción inadecuada o mal ajustados.

Síntomas y diagnóstico

En las fases iniciales, el neuroma causa solo una leve molestia alrededor del tercer o cuarto dedo del pie, a veces acompañada de una sensación de quemazón u hormigueo en los dedos, sobre todo a medida que el trastorno progresa. Estos síntomas suelen ser más pronunciados cuando la persona utiliza ciertos tipos de calzado, por lo general un calzado demasiado estrecho para la parte anterior del pie, como el que termina en punta. A medida que el trastorno progresa, se irradia hacia las puntas de los dedos una constante sensación de quemazón, independientemente del tipo de zapatos utilizado. La persona también siente como si tuviera una piedrecilla en el interior de la bola del pie.

Los médicos diagnostican el trastorno teniendo en cuenta los antecedentes del problema y explorando el pie. Las radiografías, la resonancia magnética nuclear (RMN) y la ecografía no identifican con precisión esta enfermedad, pero pueden ser de utilidad para descartar otros trastornos que causan síntomas similares.

Tratamiento

Los síntomas pueden aliviarse inyectando corticoesteroides mezclados con un anestésico en la zona dolorida del pie, calzando zapatos adecuados y, en ocasiones, utilizando ortosis. También pueden recomendarse reposo y la aplicación de hielo. Puede ser necesario repetir las inyecciones en intervalos de una o dos semanas. En ocasiones también puede aliviarse el dolor mediante la crioterapia (aplicación de frío intenso) o la inyección de alcohol en el interior del neuroma. Si estos tratamientos no son eficaces, la extirpación quirúrgica del neuroma suele aliviar el malestar por completo, aunque puede provocar un entumecimiento permanente en la zona.

Dolor en las articulaciones metatarsianas

El dolor en las articulaciones próximas a la bola del pie (articulaciones metatarsofalángicas) puede originarse en el propio interior de dichas articulaciones.

Causas

El dolor en la articulación metatarsiana suele ser consecuencia del mal alineamiento de las superficies articulares, lo que provoca presión sobre el revestimiento articular y destruye cartílago en las articulaciones. Pueden aparece calor e hinchazón leves.

El mal alineamiento de la articulación metatarsofalángica también puede ser causado por enfermedades, como la artritis reumatoide, que producen inflamación de las articulaciones. En la artritis reumatoide, pueden desarrollarse dedos en martillo (ver Dedo en martillo), lo cual empeora el dolor articular y el mal alineamiento. El tejido graso, que ejerce de amortiguador de las articulaciones cuando estas soportan peso, puede ser empujado hacia adelante bajo los dedos del pie, con lo que se produce una pérdida de amortiguación en la bola del pie. Esta pérdida de amortiguación suele producirse al envejecer, pero aumenta la susceptibilidad al dolor cuando la bola del pie se somete a un esfuerzo o una lesión repetidamente (por ejemplo, correr o caminar en exceso).

El dolor en la articulación metatarsofalángica también puede deberse a la artrosis o a la rigidez de las articulaciones de la bola del pie, sobre todo de la articulación del dedo gordo. La mayoría de las personas con estos trastornos presentan movilidad anómala del pie al soportar peso y al caminar.

Síntomas y diagnóstico

Se sufre dolor al caminar; con el tiempo, el dolor y la rigidez pueden resultar discapacitantes.

Los médicos suelen diagnosticar el trastorno basándose en los síntomas de la persona y en una exploración física, aunque se realizan pruebas si se sospecha infección o artritis.

Tratamiento

Las ortesis suelen proporcionar un tratamiento eficaz. Los zapatos con suelas más gruesas de lo normal y talones redondeados (zapatos con suela curva) también ayudan a reducir la presión y el movimiento anómalo. En ocasiones, cuando estas medidas no son eficaces, es necesaria una intervención quirúrgica.

Sesamoiditis

La sesamoiditis consiste en dolor alrededor del pequeño hueso (el sesamoideo) situado por debajo de la cabeza del metatarsiano que se une al dedo gordo (cabeza del primer metatarsiano).

La causa de la sesamoiditis suelen ser traumatismos repetidos. En ocasiones el hueso se fractura, o bien el hueso o los tejidos circundantes se inflaman. La sesamoiditis es especialmente frecuente entre bailarines, corredores y personas con el arco del pie muy elevado o que utilizan con frecuencia zapatos de tacón alto.

El dolor de la sesamoiditis se nota en la bola del pie debajo del dedo gordo, y suele empeorar al caminar, sobre todo con zapatos de suela delgada, flexible o de tacón alto. La zona puede estar caliente o hinchada.

El médico basa el diagnóstico en una exploración del pie. El diagnóstico se confirma mediante radiografías realizadas para excluir la posibilidad de una fractura del hueso sesamoideo.

Puede bastar, simplemente, evitar el uso de zapatos que causan dolor. Si los síntomas persisten, los zapatos de suela gruesa, los de tacón bajo, las ortesis o una combinación de los anteriores pueden resultar beneficiosas al reducir la presión sobre el hueso sesamoideo. Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) por vía oral y la inyección de una mezcla de corticoesteroides y anestésicos en la zona afectada pueden contribuir a reducir el dolor.