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Fibromialgia

(síndrome de dolor miofascial; fibrositis; fibromiositis)

Por Joseph J. Biundo, MD, Tulane Medical Center

La fibromialgia se caracteriza por insomnio, fatiga y dolor y rigidez generalizados en los tejidos blandos, incluidos los músculos, los tendones y los ligamentos.

  • La falta de sueño, el estrés, las distensiones, los traumatismos y posiblemente ciertas características de la personalidad aumentan el riesgo de fibromialgia.

  • El dolor es generalizado y ciertas partes del cuerpo son sensibles al tacto.

  • La fibromialgia se diagnostica cuando las personas sienten dolor en unas áreas específicas del cuerpo y sufren los síntomas típicos.

  • Suele ser beneficioso dormir mejor, hacer ejercicio, aplicar calor y recibir masajes.

Este trastorno solía llamarse síndrome de fibrositis o de fibromiositis. Pero como no hay presencia de inflamación (indicada por el sufijo «itis»), el sufijo se eliminó y el nombre de la enfermedad pasó a ser fibromialgia.

La fibromialgia es aproximadamente siete veces más frecuente en las mujeres. Suele aparecer en mujeres jóvenes o de mediana edad, aunque también puede aparecer en varones, niños y adolescentes.

La fibromialgia no es peligrosa ni potencialmente mortal. Sin embargo, la persistencia de los síntomas puede ser muy perturbadora.

Causas

Las personas con fibromialgia parecen tener una mayor sensibilidad al dolor. Es decir, las áreas en su cerebro que procesan el dolor interpretan las sensaciones dolorosas como más intensas, a diferencia de lo que parece ocurrir en personas que no tienen fibromialgia. Habitualmente, se desconoce la causa de la fibromialgia. Sin embargo, ciertas circunstancias contribuyen al desarrollo la enfermedad, entre las que se incluyen deficiencias en el sueño, esfuerzos excesivos repetidos, un traumatismo y la exposición repetida a la humedad y al frío. El estrés mental también puede contribuir. Sin embargo, el estrés de por sí no es el problema; es más probable que el problema sea la forma como las personas reaccionan ante el estrés. Muchas personas afectadas son perfeccionistas o tienen una personalidad de tipo A.

Algunos afectados pueden sufrir además una enfermedad del tejido conjuntivo, como artritis reumatoide o lupus eritematoso sistémico (lupus). A veces una infección viral o de otro tipo (como la enfermedad de Lyme) o un traumatismo pueden desencadenar la fibromialgia.

Síntomas

La mayoría de los afectados sienten malestar, rigidez y dolor generalizados. Los síntomas pueden aparecer en todo el cuerpo. Cualquier tejido blando (músculos, tendones y ligamentos) puede verse afectado. No obstante, los tejidos blandos del cuello, la parte superior de los hombros, el pecho, la caja torácica, la zona lumbar, los muslos, los brazos y las áreas alrededor de ciertas articulaciones son los más propensos a estar doloridos. Con menos frecuencia, la parte inferior de las piernas, las manos y los pies también duelen y están rígidos. Los síntomas pueden aparecer periódicamente (en brotes), o estar presentes la mayor parte del tiempo (de forma crónica).

El dolor puede ser intenso y suele empeorar con el cansancio, la distensión o el sobresfuerzo. Puede haber sensibilidad al tacto en áreas específicas de músculo cuando se aplica una presión firme con la punta de los dedos: estas áreas se denominan puntos hipersensibles. Durante los brotes, los músculos se tensan, y pueden producirse espasmos.

Muchas personas afectadas no duermen bien y están ansiosas, deprimidas y cansadas. También pueden tener migraña o dolores de cabeza tensionales, cistitis intersticial (un tipo de inflamación de la vejiga que causa dolor al orinar) y síndrome del intestino irritable (con alguna combinación de estreñimiento, diarrea y malestar y distensión abdominal, ver ver Síndrome del Intestino Irritable (SII)).

Las mismas circunstancias que contribuyen al desarrollo de la fibromialgia pueden empeorar los síntomas. Estas incluyen el estrés emocional, la falta de sueño, las lesiones, la exposición a la humedad o el frío y la fatiga. El temor de que los síntomas estén causados por una enfermedad grave también puede empeorarlos.

La fibromialgia tiende a ser crónica aunque puede resolverse por sí misma si disminuye el estrés. Incluso con un tratamiento adecuado, la mayoría de las personas continúan teniendo síntomas en cierto grado.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en el patrón del dolor y su localización. Algunas partes del cuerpo tienen puntos hipersensibles. Para detectar estos puntos, el médico presiona firmemente algunas áreas específicas del cuerpo para comprobar si obtiene una respuesta dolorosa (puntos hipersensibles). En el pasado, los médicos basaban el diagnóstico en la presencia de dolor en 11 o más de los 18 puntos hipersensibles designados. Ahora, sin embargo, el número de puntos hipersensibles no se considera tan importante como la presencia de algunos puntos hipersensibles junto con síntomas típicos, especialmente dolor generalizado.

Los médicos deben también comprobar, con frecuencia mediante análisis de sangre, que la causa de los síntomas no sea otra enfermedad (como hipotiroidismo, polimialgia reumática u otro trastorno muscular). Pero no existen análisis que puedan confirmar el diagnóstico de la fibromialgia.

La fibromialgia puede no detectarse en personas que también padecen artritis reumatoide o lupus, dado que estas enfermedades causan algunos síntomas similares, como fatiga y dolor en los músculos, en las articulaciones o en ambas zonas.

Fibromialgia: localizar los puntos hipersensibles

Los puntos hipersensibles son zonas del cuerpo que, en personas con fibromialgia, dan una respuesta dolorosa a la palpación.

Tratamiento

Las personas afectadas sienten mejoría cuando reciben el tratamiento adecuado. Habitualmente, el enfoque terapéutico más eficaz incluye lo siguiente:

  • Reducción del estrés, incluyendo la aceptación de que no existe una enfermedad subyacente potencialmente mortal que cause el dolor

  • Realizar estiramientos suaves de los músculos afectados (manteniendo el estiramiento 30 segundos y repitiéndolo 5 veces)

  • Hacer ejercicios para mejorar la condición física (ejercicios aeróbicos) aumentando gradualmente la intensidad (por ejemplo, utilizando la cinta de correr, la bicicleta estática o la máquina elíptica, o bien haciendo natación)

  • Aplicar calor o masajear suavemente la zona afectada

  • Mantener el calor corporal

  • Dormir lo suficiente

Mejorar el sueño es esencial. Por ejemplo, deben evitarse la cafeína y otros estimulantes por la tarde, y dormir en una habitación tranquila y oscura, con una cama cómoda. No se debe comer ni ver la televisión en la cama. Los médicos pueden prescribir dosis bajas de antidepresivos tricíclicos. Estos fármacos se toman una o dos horas antes de acostarse y se utilizan para mejorar el sueño más que para aliviar la depresión. Entre estos se incluyen la trazodona, la amitriptilina y la nortriptilina. La ciclobenzaprina, un relajante muscular, también ayuda a dormir. Al igual que los antidepresivos tricíclicos, la ciclobenzaprina solo se toma antes de acostarse. Estos fármacos suelen ser más seguros que los sedantes, la mayoría de los cuales pueden crear dependencia. Sin embargo, los antidepresivos tricíclicos y la ciclobenzaprina pueden tener efectos secundarios, como somnolencia y sequedad de boca, sobre todo en personas ancianas. Tomar estos medicamentos en otro momento puede causar somnolencia durante el día.

La aspirina (ácido acetilsalicílico) y otros fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) producen por lo general un beneficio limitado. Los analgésicos, tales como el tramadol o el paracetamol (acetaminofén) son beneficiosos. Los opiáceos, que pueden crear dependencia y pierden efectividad con el tiempo, no suelen utilizarse para tratar enfermedades crónicas como la fibromialgia. A veces se utilizan pregabalina (un anticonvulsivo usado en ocasiones para aliviar el dolor), duloxetina y milnacipran para tratar la fibromialgia. Estos medicamentos pueden ayudar cuando se utilizan como parte de un programa de tratamiento que incluye la mejora del sueño, ejercicio y control del estrés. En ocasiones, se inyectan directamente anestésicos (como la lidocaína) en un punto hipersensible, pero estas inyecciones no deben ser utilizadas repetidamente.

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