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Otros trastornos óseos

Por Michael J. Joyce, MD, Associate Clinical Professor, Orthopaedic Surgery;Orthopaedic Surgeon, Case Western Reserve University ;Cleveland Clinic

Muchas alteraciones óseas no cancerosas (benignas) parecen tumores óseos pero no lo son.

Quiste óseo unicameral

Los quistes óseos unicamerales se producen en los brazos o en las piernas de los niños, cerca de las zonas del hueso a partir de las cuales tiene lugar el crecimiento (placas de crecimiento). Los quistes causan con frecuencia adelgazamiento de los huesos cercanos, lo que puede derivar en fractura. Con la consolidación de la fractura, los quistes pueden curarse y desaparecer. Casi siempre, se tratan con inyecciones de corticoesteroides, frecuentemente varias veces, con masilla de hueso procesado o con sustitutos del hueso sintéticos. Los quistes mayores de 5 cm de largo o ancho, especialmente en los niños, pueden requerir cirugía para eliminar del hueso el contenido del quiste raspándolo con un instrumento similar a una pala (legrado) y transplantar hueso desde un lugar a otro (injerto óseo). Sin embargo, muchas personas con estos quistes responden a las inyecciones mejor que a la cirugía invasiva. Independientemente del tratamiento, el quiste permanece o reaparece aproximadamente en un 10 al 15% de los casos.

Displasia fibrosa

La displasia fibrosa consiste en un desarrollo óseo anormal durante la infancia. Puede afectar a uno o varios huesos. Pueden estar presentes marcas de nacimiento y señales de pubertad precoz (ver Pubertad precoz); se conoce también como síndrome de Albright. La proliferación de hueso anormal frecuentemente deja de producirse en la pubertad. Es infrecuente que este trastorno se convierta en canceroso (maligno). Ayudan a aliviar el dolor las inyecciones de calcitonina o los bisfosfonatos administrados por vía intravenosa. Las deformaciones se corrigen mediante intervención quirúrgica, así como las fracturas que no consolidan con la escayola o el dolor óseo que no puede aliviarse de otro modo.

Quiste óseo aneurismático

Los quistes óseos aneurismáticos se desarrollan habitualmente antes de que las personas alcancen los 25 años de edad, y su causa no es conocida. Estos quistes se suelen presentar cerca de los extremos exteriores de los huesos largos (húmero y fémur), pero casi todos los huesos pueden quedar afectados. El quiste tiende a crecer lentamente. Alrededor del quiste se forma una nueva capa de hueso, que suele ser más ancha que el hueso original. Frecuentemente produce dolor y tumefacción. El quiste puede existir desde unas pocas semanas a un año antes de su diagnóstico.

El tratamiento más exitoso es la extirpación quirúrgica de la totalidad del quiste, aunque a veces reaparecen los quistes si no se han extirpado totalmente. Se debe evitar la radioterapia siempre que sea posible porque en algunos casos se desarrollan tumores cancerosos después de administrarla. Sin embargo, la radioterapia es el tratamiento de elección para los quistes que comprimen la médula espinal y no admiten tratamiento quirúrgico.