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Arteritis de células gigantes

(Arteritis temporal; Arteritis craneal; Enfermedad de Horton)

Por Carmen E. Gota, MD, Staff Physician, Department of Rheumatology, Cleveland Clinic Foundation

La arteritis de células gigantes es una inflamación crónica de las grandes arterias de la cabeza, el cuello y la parte superior del cuerpo. Se afectan de modo característico las arterias temporales, que pasan por las sienes e irrigan parte del cuero cabelludo, los músculos de la mandíbula y los nervios ópticos.

  • Se desconoce su causa.

  • De modo característico, las personas sufren un dolor de cabeza intenso y a menudo palpitante, dolor en el cuero cabelludo al peinarse y dolor al masticar.

  • Sin tratamiento, puede causar ceguera.

  • Los síntomas y los resultados de la exploración física sugieren el diagnóstico, aunque se utiliza la biopsia de la arteria temporal para confirmarlo.

  • La prednisona (un corticoesteroide) y la aspirina (ácido acetilsalicílico) suelen ser tratamientos eficaces.

La arteritis de células gigantes es una forma relativamente común de vasculitis en Estados Unidos y en Europa. Las mujeres se ven afectadas con más frecuencia. La arteritis de células gigantes afecta de modo característico a personas mayores de 55 años, a menudo alrededor de los 70 años. Del 40 al 60% de las personas con arteritis de células gigantes tienen también polimialgia reumática (ver Polimialgia reumática). La causa de estos trastornos es desconocida.

Síntomas

Los síntomas pueden comenzar gradualmente a lo largo de varias semanas o de modo abrupto. Los síntomas varían dependiendo de cuáles sean las arterias afectadas. De modo característico, resultan afectadas las grandes arterias que llegan a la cabeza, provocando el desarrollo por primera vez de una cefalea intensa y a veces palpitante en las sienes o en la parte posterior del cráneo. Las arterias de las sienes responden con sensación dolorosa al tocarlas y están hinchadas y abultadas. Se siente dolor en el cuero cabelludo al tocarlo o al peinarse. También pueden producirse visión doble o borrosa, grandes manchas ciegas, ceguera repentina de un ojo que desaparece al cabo de unos minutos u otros problemas oculares. El mayor peligro es la ceguera permanente, que aparece súbitamente si se interrumpe el aporte sanguíneo al nervio óptico. La ceguera total en ambos ojos es infrecuente si las personas son tratadas tan pronto como se sospeche el diagnóstico, pero puede ocurrir sin tratamiento.

De modo característico, la mandíbula y sus músculos duelen y se cansan poco tiempo después de haber empezado a masticar. También puede doler la lengua al comer o al hablar. Además, las personas afectadas pueden tener fiebre y sentirse cansadas y con malestar general. Pierden peso de forma involuntaria y sudan más de lo habitual.

¿Sabías que...?

  • Peinarse el cabello y masticar suelen causar dolor en las personas afectadas por arteritis gigantocelular.

En algunos casos, se obstruye el flujo sanguíneo al cerebro y se produce un accidente cerebrovascular. A veces la inflamación daña la aorta, provocando la rotura de su revestimiento interno (disección) o el abombamiento de su pared (aneurisma).

Si también concurre polimialgia reumática, se produce un fuerte dolor y rigidez en el cuello, en los hombros y en la cadera, que es más intenso por la noche y por la mañana.

Diagnóstico

Los médicos sospechan el diagnóstico basándose en los síntomas y en los resultados de la exploración física. Palpan las sienes para ver si las arterias temporales se notan duras, abultadas o dolorosas al tacto. Se realizan análisis de sangre. Los resultados de la analítica refuerzan el diagnóstico. Por ejemplo, la detección de anemia, una velocidad de sedimentación globular (VSG) muy alta y un nivel elevado de proteína C-reactiva (PCR) indican inflamación. Para confirmar el diagnóstico se realiza una biopsia de la arteria temporal (en la sien).

Si se sospecha arteritis de células gigantes en arterias distintas de la arteria temporal, se realiza una angiografía por resonancia magnética para confirmar el diagnóstico.

Biopsia de la arteria temporal

La biopsia de la arteria temporal es el procedimiento definitivo para diagnosticar la arteritis de células gigantes. La ecografía Doppler se utiliza ocasionalmente para localizar la parte de la arteria temporal en la que se va a practicar la biopsia. Después de inyectar un anestésico local, se realiza una incisión superficial directamente sobre la arteria y se extrae un segmento de arteria de al menos 2,5 cm de longitud. Después se sutura la incisión.

Pronóstico y tratamiento

Con tratamiento, la mayoría de las personas se recuperan completamente, aunque la enfermedad puede reaparecer.

El tratamiento se inicia tan pronto como surge la sospecha de un cuadro de arteritis gigantocelular, ya que, si no se trata, puede producirse ceguera. El tratamiento suele iniciarse incluso sin esperar a la biopsia. El tratamiento no afecta a los resultados de la biopsia siempre que esta se realice en las 2 semanas siguientes al inicio de la enfermedad. Es eficaz el tratamiento con prednisona, un corticoesteroide. Inicialmente se administra una dosis alta para detener la inflamación de los vasos sanguíneos y evitar la pérdida de visión. Al cabo de varias semanas, si la persona está mejorando, el médico disminuye gradualmente la dosis. La mayoría de las personas deben tomar prednisona durante por lo menos 2 años para controlar los síntomas y prevenir la ceguera.

Los médicos recomiendan que las personas afectadas tomen una dosis baja de aspirina (ácido acetilsalicílico) todos los días para prevenir los accidentes cerebrovasculares.

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