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Aneurismas aórticos abdominales

Por John W. Hallett, Jr., MD, Clinical Professor, Division of Vascular Surgery, Medical University of South Carolina

Los aneurismas aórticos abdominales son protuberancias (dilataciones) que aparecen en la pared de la aorta, en la zona que atraviesa el abdomen (aorta abdominal).

  • Los aneurismas pueden causar una sensación pulsátil en el abdomen y, al romperse, provocan un dolor profundo e insoportable, una reducción de la presión sanguínea y la muerte.

  • Se suele detectar mediante una exploración o una prueba de diagnóstico por la imagen realizada con otro propósito.

  • Se administran medicamentos que disminuyen la presión arterial, y los aneurismas grandes o que continúen creciendo se reparan mediante cirugía o bien implantando una endoprótesis vascular.

La aorta es la arteria más grande del cuerpo. Recibe sangre rica en oxígeno procedente del corazón y la distribuye al organismo a través de arterias más pequeñas que se ramifican a partir de ella. La aorta abdominal es el segmento de la aorta que atraviesa la cavidad abdominal.

Los aneurismas aórticos abdominales pueden presentarse a cualquier edad, pero son más frecuentes en hombres con edades comprendidas entre los 50 y los 80 años. Pueden aparecer en varios miembros de una misma familia y son más frecuentes en personas hipertensas, sobre todo, en las que además son fumadoras. Alrededor de un 20% de los aneurismas abdominales terminan rompiéndose.

¿Dónde se producen los aneurismas aórticos?

Los aneurismas pueden aparecer en cualquier zona a lo largo de la aorta: la mayoría se presenta en la aorta abdominal, y el resto, en la aorta torácica, más concretamente, en la aorta ascendente.

Síntomas

El aneurisma aórtico abdominal suele ser asintomático, pero en ocasiones se percibe una sensación pulsátil en el abdomen. Puede causar un dolor característico, profundo y penetrante, sobre todo en la espalda. El dolor es intenso y, por lo general, persistente, si hay un escape de sangre en el aneurisma.

Cuando se rompe, el primer síntoma suele ser un dolor extremadamente agudo en la parte inferior del abdomen y en la espalda y dolor a la palpación en la zona localizada por encima del aneurisma. Si la hemorragia interna que se produce es muy intensa, se puede entrar rápidamente en choque. La rotura de un aneurisma aórtico abdominal suele ser mortal, y es siempre letal si no se trata.

¿Sabías que...?

  • Es poco común que los aneurismas pequeños se rompan.

  • Se puede vivir con un pequeño aneurisma aórtico abdominal pero, en cuanto alcanza un tamaño determinado, se administra tratamiento.

Diagnóstico

  • Ecografía o tomografía computarizada

El dolor es un indicador útil, pero a menudo no aparece hasta que un aneurisma es grande o está a punto de romperse. En muchas ocasiones, no existe ningún síntoma y se diagnostica por casualidad al realizar una exploración física periódica o una prueba de diagnóstico por imagen (como radiografías, tomografía computarizada [TC] o ecografías) por otro motivo.

Los médicos pueden notar una masa pulsátil en la línea media del abdomen. Al colocar un fonendoscopio sobre la línea media del abdomen, puede oírse un silbido (soplo) originado por la turbulencia que produce la sangre al pasar de forma impetuosa por el aneurisma. Sin embargo, en las personas obesas, incluso los aneurismas de gran calibre pueden pasar desapercibidos. Los aneurismas que crecen con rapidez y que están a punto de romperse se manifiestan con dolor o con hipersensibilidad durante una exploración abdominal.

A veces, las radiografías abdominales permiten detectar un aneurisma en cuyas paredes se han acumulado depósitos de calcio, pero este procedimiento proporciona escasa información adicional. Existen otros procedimientos más útiles a la hora de detectar aneurismas y determinar su tamaño. Por lo general, la ecografía muestra con precisión el tamaño. Si se detecta un aneurisma, debe volver a realizarse otra ecografía en pocos meses para determinar si ha aumentado de tamaño y a qué velocidad.

La TC del abdomen, en particular si se realiza después de inyectar un agente de contraste (tinción) por vía intravenosa, permite determinar el tamaño y la forma de un aneurisma con más precisión que una ecografía, pero expone a la persona a radiación. La resonancia magnética nuclear (RMN) también es muy precisa, pero no se puede disponer de ella con tanta rapidez como con la ecografía o con la tomografía computarizada (TC).

Tratamiento

  • Un procedimiento para reemplazar el aneurisma con una prótesis sintética.

Los aneurismas aórticos abdominales de menos de 5 cm de diámetro casi nunca se rompen. El único tratamiento necesario puede consistir en administrar antihipertensores para disminuir la presión arterial y dejar de fumar. Para las personas que fuman, dejar de fumar es muy importante. Se realizan pruebas de diagnóstico por la imagen para calcular la velocidad de crecimiento y para determinar cuándo será necesario repararlo. Al principio, los procedimientos se realizan en periodos de 3 a 6 meses y, después, a intervalos variables, según la velocidad de dilatación.

Los aneurismas mayores de 5 o 5,5 cm de diámetro pueden romperse, por lo que se suele recomendar practicar una intervención quirúrgica, a no ser que el procedimiento represente un riesgo demasiado alto para la persona en cuestión. En las personas con el síndrome de Marfan, existe una mayor probabilidad de que los aneurismas de diámetros más pequeños se rompan, por lo que en estos casos suelen tratarse antes, cuando su diámetro en la raíz aórtica (la zona de la aorta más cercana al corazón) mide alrededor de 4,5 cm.

La intervención consiste en implantar un tubo sintético (prótesis) para reparar el aneurisma. Existen dos alternativas posibles:

  • Cirugía tradicional

  • Reparación mediante endoprótesis vascular cubierta

En la cirugía tradicional, se administra un anestésico general, y se practica una incisión desde la parte inferior del esternón hasta justo debajo del ombligo. La prótesis se coloca en la aorta y se sutura; a continuación, se recubre con las paredes del aneurisma y se cierra la incisión. Este procedimiento dura de 3 a 6 horas y la estancia en el hospital suele ser de 5 a 8 días. El riesgo de muerte durante este procedimiento es del 2% al 5%, pero puede ser mayor si la persona sufre otros problemas médicos graves.

La reparación mediante endoprótesis cubiertas intravasculares, que ahora se utiliza en más del 70% de los casos, es un enfoque más reciente y menos invasivo. Para ello, se administra anestesia local (epidural), que produce pérdida de la sensibilidad únicamente de la cintura para abajo (sin pérdida de la conciencia). A través de una aguja de punción especial, se introduce una guía larga y delgada de alambre, que se conduce por el interior de la arteria femoral hasta el aneurisma presente en la aorta. A lo largo de la guía se conduce un tubo (catéter) que contiene la endoprótesis vascular cubierta (similar a un tubo plegable en forma de malla), y se coloca dentro del aneurisma. A continuación, se abre la endoprótesis cubierta, con lo que se forma un conducto estable para el flujo sanguíneo. Este procedimiento dura de 2 a 5 horas y la estancia en el hospital suele ser de 1 a 2 días.

La elección de la técnica de reparación del aneurisma depende de muchos factores, incluyendo la edad de la persona y su estado de salud general, así como la anatomía de la aorta y del aneurisma. En general, la cirugía abierta puede utilizarse en personas más jóvenes y sanas, porque los resultados pueden durar más tiempo en personas que vivan por lo menos otros 10 años. El procedimiento de injerto de endoprótesis vascular cubierta se utiliza en personas mayores o en personas que se encuentran en mal estado de salud y que podrían no sobrevivir a un procedimiento quirúrgico abierto.

Tratamiento de una rotura de aneurisma aórtico abdominal

La rotura o la inminente rotura de un aneurisma aórtico abdominal requiere una intervención quirúrgica abierta de urgencia o la colocación de una endoprótesis vascular cubierta. El riesgo de muerte durante esta cirugía de urgencia es de alrededor del 50%, pero puede ser menor (del 20 al 30%) si se implanta una endoprótesis vascular cubierta. La rotura de un aneurisma puede afectar a los riñones por la interrupción del aporte de sangre o porque la pérdida de sangre desencadena en choque. Si se produce insuficiencia renal después de una reparación de rotura de aneurisma, las probabilidades de supervivencia son muy escasas.

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