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Aortitis

Por John W. Hallett, Jr., MD, Clinical Professor, Division of Vascular Surgery, Medical University of South Carolina

La aortitis es la inflamación de la aorta.

La aorta es la arteria más grande del cuerpo. Recibe sangre rica en oxígeno procedente del corazón y la distribuye al cuerpo a través de arterias más pequeñas que se ramifican a través de ellas. La inflamación causa a veces un aneurisma o bloqueo (oclusión) de la aorta.

La aortitis está causada por:

  • Trastornos del tejido conjuntivo, y trastornos relacionados con la vasculitis, como la arteritis de Takayasu, la arteritis de células gigantes, la espondilitis anquilosante o la policondritis recidivante

  • Infecciones, como la endocarditis bacteriana, la sífilis, fiebre maculosa de las Montañas Rocosas y las infecciones por hongos

  • El síndrome de Cogan (inflamación de la córnea, problemas de oído y de equilibrio e inflamación de la aorta)

La inflamación suele involucrar todas las capas de la aorta y puede conducir a la obstrucción de la aorta o de sus ramas o al debilitamiento de la pared arterial, lo que provoca aneurismas.

Los síntomas varían en función de la causa y el lugar de la aortitis y pueden variar desde dolor abdominal o de espalda con fiebre, hasta dificultad respiratoria grave e hinchazón de las piernas (insuficiencia cardíaca) si la aortitis afecta a la válvula aórtica del corazón. Algunas personas experimentan una disección o rotura aórtica, que puede ser mortal.

El diagnóstico se realiza mediante pruebas de diagnóstico por la imagen, como la angiografía por tomografía computarizada (TC), la angiografía por resonancia magnética o la ecografía, que muestran las zonas hinchadas y engrosadas de la aorta.

Los análisis de sangre que muestran un aumento de los niveles de inflamación en el organismo (niveles elevados de proteína C-reactiva, alta velocidad de sedimentación globular) pueden apoyar el diagnóstico de la aortitis.

El tratamiento varía dependiendo de la causa de la inflamación; por ejemplo, se administran antibióticos si la infección es la causa o fármacos antiinflamatorios o inmunosupresores si la causa son enfermedades del tejido conjuntivo o trastornos relacionados con la vasculitis. Si la aortitis ha causado un daño irreversible, puede ser necesaria la cirugía o la colocación de una prótesis intravascular cubierta.