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Bloqueo cardíaco (bloqueo auriculoventricular)

Por L. Brent Mitchell, MD, Professor of Medicine, Department of Cardiac Services, Libin Cardiovascular Institute of Alberta, University of Calgary

El bloqueo auriculoventricular representa un retraso en la conducción de los impulsos eléctricos a medida que se mueven a través del sistema de conducción auriculoventricular.

El bloqueo auriculoventricular se clasifica de la siguiente forma:

  • De primer grado: la conducción eléctrica hacia los ventrículos se retrasa.

  • De segundo grado: la conducción eléctrica se bloquea de forma intermitente.

  • De tercer grado (completo): la conducción eléctrica está completamente bloqueada.

La mayor parte de los tipos de bloqueo auriculoventricular son más frecuentes en personas de edad avanzada. Las causas más comunes son el desarrollo de tejido fibroso en el sistema de conducción del corazón y la arteriopatía coronaria. No obstante, algunos de los casos de bloqueo cardíaco son consecuencia de la administración de fármacos, sobre todo los que retrasan la conducción de los impulsos eléctricos por el nódulo auriculoventricular (como los betabloqueantes, el diltiazem, el verapamilo, la digoxina y la amiodarona), de la cardiopatía reumática o de la sarcoidosis que afecta al corazón.

Trayectoria de la corriente eléctrica del corazón

El nódulo (seno) sinoauricular (1) inicia un impulso eléctrico que fluye a través de las aurículas derecha e izquierda (2) y las contrae. Cuando el impulso eléctrico alcanza el nódulo auriculoventricular (3), este se retrasa ligeramente. El impulso desciende a través del haz de His (4), que se divide en el haz derecho para el ventrículo derecho (5) y el haz izquierdo para el ventrículo izquierdo (5). El impulso se propaga a continuación a través de los ventrículos y los contrae.

Bloqueo auriculoventricular de primer grado

En el bloqueo auriculoventricular de primer grado, todos los impulsos eléctricos de las aurículas llegan hasta los ventrículos, pero todos ellos sufren un retraso de una fracción de segundo al pasar por el nódulo auriculoventricular. Este tipo de bloqueo auriculoventricular es frecuente en los deportistas bien entrenados, en los adolescentes, en los adultos jóvenes y en personas con hiperactividad del nervio vago. Este trastorno rara vez causa síntomas.

ECG: Lectura de las ondas

En un electrocardiograma (ECG) se representa gráficamente la actividad de la corriente eléctrica que recorre el corazón en un latido cardíaco. La actividad de la corriente eléctrica se divide en diferentes partes y a cada una se le asigna una letra en el ECG.

Cada latido comienza con un impulso originado en el nódulo sinusal (nódulo sinoauricular). Este impulso activa las cavidades superiores del corazón (aurículas). La onda P representa la activación de las aurículas.

A continuación, la corriente eléctrica se propaga hacia abajo hasta las cavidades inferiores del corazón (ventrículos). El complejo QRS representa la activación de los ventrículos.

Posteriormente, la corriente eléctrica se propaga a través de los ventrículos pero en dirección opuesta. Esta actividad se denomina onda de recuperación, y está representada por la onda T.

En un ECG pueden observarse diferentes tipos de anomalías. Estas anomalías son: un infarto de miocardio previo, un ritmo cardíaco anómalo (arritmia), un aporte inadecuado de sangre y de oxígeno al corazón (isquemia) y un engrosamiento excesivo (hipertrofia) de las pareces del músculo cardíaco.

Ciertas anomalías detectadas en un ECG pueden también sugerir la presencia de bultos (aneurismas) que se desarrollan en zonas frágiles de las paredes del corazón. Los aneurismas pueden ser consecuencia de un infarto de miocardio. Si el ritmo es anómalo (demasiado rápido, demasiado lento o irregular), el ECG también indica en qué parte del corazón se inicia dicho ritmo anómalo. Esta información ayuda a los médicos a determinar su causa.

Bloqueo auriculoventricular de primer grado

En el bloqueo de primer grado, la conducción entre la aurícula (P) y el ventrículo (QRS) se ralentiza sin omitir latidos.

Bloqueo auriculoventricular de segundo grado

En el bloqueo auriculoventricular de segundo grado, solo algunos impulsos eléctricos llegan hasta los ventrículos. El corazón late de forma lenta, irregular o de las dos maneras. Algunas formas de bloqueo auriculoventricular de segundo grado dan lugar a un bloqueo auriculoventricular de tercer grado.

Bloqueo auriculoventricular de tercer grado

En el bloqueo auriculoventricular de tercer grado, los impulsos originados en las aurículas no llegan a los ventrículos, de modo que son el nódulo auriculoventricular, el haz de His o los propios ventrículos los que deben controlar el ritmo y la frecuencia ventricular. Estos sustitutos son más lentos que el nódulo sinusal (nódulo sinoauricular) y con frecuencia son irregulares y poco fiables. En consecuencia, los ventrículos se contraen muy despacio, a menos de 50 latidos por minuto y, a veces, con una lentitud de 30 latidos por minuto. El bloqueo auriculoventricular de tercer grado es una arritmia grave que puede afectar a la capacidad de bombeo del corazón. Es frecuente sentir fatiga, mareo y desmayos. Cuando los ventrículos se contraen a una frecuencia superior a 40 latidos por minuto, los síntomas son menos graves.

Bloqueo auriculoventricular de tercer grado.

En el bloqueo auriculoventricular de tercer grado, las aurículas (p) laten de forma independiente de los ventrículos (QRS).

Diagnóstico

  • Electrocardiografía

El bloqueo auriculoventricular se detecta mediante electrocardiografía (ECG). Cada grado de bloqueo presenta un patrón característico. El bloqueo auriculoventricular de primer grado solo puede detectarse mediante ECG, que muestra el retraso en la conducción.

Tratamiento

  • En ocasiones, implantación de un marcapasos artificial.

El bloqueo auriculoventricular de primer grado no suele requerir tratamiento.

En algunos casos de bloqueo auriculoventricular de segundo grado puede ser necesario implantar un marcapasos artificial. Por lo general, si existe bloqueo auriculoventricular de tercer grado, debe implantarse un marcapasos artificial.

En caso de urgencia, se utiliza un marcapasos temporal hasta la implantación de uno permanente. En la mayoría de los casos debe llevarse un marcapasos artificial (ver figura Mantener el ritmo: marcapasos artificiales) durante el resto de la vida, aunque el ritmo del corazón vuelva a la normalidad por haberse solucionado la causa del bloqueo auriculoventricular; por ejemplo, tras suspender la administración de un fármaco causante del bloqueo o al recuperarse de un infarto de miocardio.

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