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Síndrome de Wolff-Parkinson-White (WPW)

Por L. Brent Mitchell, MD, Professor of Medicine, Department of Cardiac Services, Libin Cardiovascular Institute of Alberta, University of Calgary

(Véase también Introducción a las arritmias.)

El síndrome de Wolff-Parkinson-White es un trastorno presente desde el nacimiento que consiste en una conexión eléctrica adicional entre las aurículas y los ventrículos. Puede dar lugar a episodios de ritmos cardíacos muy acelerados.

  • En la mayoría de los casos se sienten palpitaciones y, en ocasiones, provocan debilidad y dificultad para respirar.

  • El diagnóstico se basa en la electrocardiografía.

  • Por lo general, los episodios se detienen mediante maniobras que estimulan el nervio vago y que, de esta forma, ralentizan la frecuencia cardíaca.

El síndrome de Wolff-Parkinson-White es el más frecuente de los diversos trastornos en los que hay una vía de conducción eléctrica adicional (accesoria) entre las aurículas y los ventrículos (estos trastornos se denominan taquicardias supraventriculares reciprocantes auriculoventriculares). Esta vía adicional aumenta la posibilidad de que se produzcan taquiarritmias. Este síndrome está presente al nacer, pero las arritmias suelen presentarse durante la segunda década de la vida o a principios de la tercera, aunque también pueden producirse ya durante el primer año de vida o no hacerlo hasta pasados los 60 años.

Síntomas

El síndrome de Wolff-Parkinson-White es una causa frecuente de taquicardia supraventricular paroxística. En muy escasas ocasiones, este síndrome provoca una frecuencia cardíaca muy rápida, que pone en peligro la vida, durante una fibrilación auricular.

Cuando los bebés presentan arritmias debido a este síndrome, puede que tengan dificultad para respirar y letargo, que dejen de comer de forma adecuada o que se observen pulsaciones rápidas y visibles en el tórax, así como llegar a producirse insuficiencia cardíaca.

Cuando los adolescentes o las personas en los primeros años de la tercera década de vida padecen por primera vez una arritmia debida a este síndrome, se manifiesta de forma característica en un episodio de palpitaciones que comienza de forma repentina, a menudo durante el ejercicio. Puede durar apenas unos segundos o persistir durante varias horas. Por lo general, esta frecuencia cardíaca muy rápida resulta molesta y angustiante. Algunas pocas personas se desmayan.

En las personas mayores, los episodios de taquicardia supraventricular paroxística debida al síndrome de Wolff-Parkinson-White tienden a causar más síntomas, como desmayos, dificultad respiratoria y dolor torácico.

Fibrilación auricular y síndrome de Wolff-Parkinson-White

La fibrilación auricular puede ser especialmente peligrosa en presencia del síndrome de Wolff-Parkinson-White. La vía accesoria puede conducir los impulsos rápidos a los ventrículos a una velocidad mucho mayor que la vía de conducción normal (que atraviesa el nódulo auriculoventricular). El resultado es una frecuencia ventricular exageradamente rápida que puede ser mortal. El corazón no solamente se vuelve mucho menos eficaz cuando palpita de modo tan acelerado, sino que la frecuencia cardíaca extremadamente rápida también puede desembocar en una fibrilación ventricular, que es mortal si no se trata de forma inmediata.

Diagnóstico

  • Electrocardiografía

Puesto que el síndrome de Wolff-Parkinson-White modifica el patrón de activación eléctrica del corazón, puede diagnosticarse por medio de una electrocardiografía (ECG), que registra la actividad eléctrica cardíaca.

Tratamiento

  • Maniobras y medicamentos para convertir el ritmo cardíaco

  • En algunas ocasiones, ablación por radiofrecuencia

Los episodios de taquicardia supraventricular paroxística debidos al síndrome de Wolff-Parkinson-White se pueden detener a menudo mediante una de las diversas maniobras que estimulan el nervio vago y, de esta forma, ralentizan la frecuencia cardíaca. Estas maniobras son mucho más eficaces si se efectúan en cuanto comienza la arritmia. Cuando estas maniobras no surten el efecto deseado, se administran fármacos como el verapamilo o la adenosina por vía intravenosa para detener la arritmia. A continuación, pueden seguir administrándose fármacos antiarrítmicos de forma indefinida con el objeto de prevenir posibles episodios de aceleración de la frecuencia cardíaca (ver Algunos fármacos utilizados para tratar arritmias).

A los bebés y a los niños menores de 10 años se les administra digoxina para detener los episodios de taquicardia supraventricular paroxística debidos al síndrome de Wolff-Parkinson-White. Sin embargo, los adultos con este síndrome no deben tomar digoxina, ya que facilita la conducción eléctrica por la vía adicional y aumenta el riesgo de que la fibrilación auricular resulte en una fibrilación ventricular. Por esta razón, se suele interrumpir la administración de digoxina antes de que lleguen a la pubertad.

Ablación por radiofrecuencia

La destrucción de la vía adicional mediante ablación por radiofrecuencia (descarga de energía a una frecuencia específica a través de un catéter de electrodo que se introduce en el corazón) resulta eficaz en más del 95% de los casos. El riesgo de muerte durante la aplicación de esta técnica es inferior a 1 de 1000. La ablación por radiofrecuencia es particularmente útil en personas jóvenes que, de otro modo, tendrían que tomar fármacos antiarrítmicos toda la vida.