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Corazón

Por Michael J. Shea, MD, Professor of Internal Medicine, Michigan Medicine at the University of Michigan

El corazón es un órgano muscular hueco que está situado en el centro del tórax. Tanto en el lado derecho del corazón como en el izquierdo existe una cavidad superior (aurícula), que recoge la sangre y la bombea hacia una cavidad inferior (ventrículo), que la expulsa.

Para lograr que la sangre fluya en una sola dirección, cada ventrículo tiene una «entrada» (válvula de entrada) y una «salida» (válvula de salida). En el ventrículo izquierdo, la válvula de entrada es la válvula mitral y la de salida es la válvula aórtica. En el ventrículo derecho, la válvula de entrada es la válvula tricúspide y la de salida es la válvula pulmonar. Cada válvula consta de valvas (hojuelas o cúspides), que se abren y cierran como puertas batientes en un solo sentido. La válvula mitral tiene dos cúspides. Las demás válvulas (tricúspide, aórtica y pulmonar) tienen tres. Las principales válvulas de entrada (mitral y tricúspide) poseen amarres, constituidos por los músculos papilares y cuerdas de tejido, para evitar que las válvulas retrocedan hacia el interior de las aurículas. Si un músculo papilar sufre algún daño (por ejemplo por un infarto de miocardio), la válvula puede desplazarse hacia atrás, lo que produce una fuga de flujo sanguíneo. Si la abertura de una válvula se estrecha (a menudo por una anomalía congénita o a causa de una infección), se reduce el flujo sanguíneo a través de la válvula. Tanto las fugas como la reducción del flujo sanguíneo pueden tener lugar en la misma válvula.

Los latidos cardíacos son la constatación de que el corazón está bombeando. El primer sonido (el tum del tumta) es el sonido producido por el cierre de las válvulas mitral y tricúspide. El segundo sonido (el ta) es el sonido del cierre de las válvulas aórtica y pulmonar. Cada latido consta de dos partes: diástole y sístole. Durante la diástole, los ventrículos se relajan y se llenan de sangre. A continuación, las aurículas se contraen, impulsando más sangre hacia el interior de los ventrículos. Durante la sístole, los ventrículos se contraen y bombean sangre y las aurículas se relajan y comienzan de nuevo a llenarse de sangre.

Función del corazón

La única función del corazón es la de bombear sangre. El lado derecho del corazón bombea sangre hacia los pulmones, a la cual se agrega oxígeno y de la cual se elimina el dióxido de carbono. El lado izquierdo bombea la sangre hacia el resto del organismo, liberando a los tejidos el oxígeno y los nutrientes. Los residuos (como el dióxido de carbono) se transfieren a la sangre para que otros órganos (como los pulmones y los riñones) los eliminen.

El interior del corazón

Este corte transversal del corazón muestra la dirección normal del flujo sanguíneo.

La sangre recorre el circuito siguiente: la sangre procedente del organismo, pobre en oxígeno y rica en dióxido de carbono, llega a la aurícula derecha a través de las dos venas principales, la vena cava superior y la vena cava inferior, denominadas conjuntamente venas cavas. Cuando el ventrículo derecho se relaja, la sangre de la aurícula derecha se vierte al interior del ventrículo derecho a través de la válvula tricúspide. Cuando el ventrículo derecho está casi lleno, se contrae la aurícula derecha, de modo que propulsa sangre adicional hacia dicho ventrículo, que a continuación se contrae. Esta contracción cierra la válvula tricúspide e impulsa la sangre a través de la válvula pulmonar hacia las arterias pulmonares, que irrigan los pulmones. En los pulmones, la sangre fluye a través de los diminutos capilares que rodean los sacos de aire (alvéolos). En este punto, la sangre absorbe oxígeno y libera dióxido de carbono, que después es espirado.

La sangre que proviene de los pulmones, ahora rica en oxígeno, circula por las venas pulmonares hasta la aurícula izquierda. Cuando el ventrículo izquierdo se relaja, la sangre de la aurícula izquierda se vierte en él a través de la válvula mitral. Cuando el ventrículo izquierdo está casi lleno, la aurícula izquierda se contrae, propulsando sangre adicional hacia dicho ventrículo, que entonces se contrae. (En las personas de edad avanzada, el ventrículo izquierdo no se llena bien antes de que la aurícula izquierda se contraiga, lo que hace que esta contracción de la aurícula izquierda sea de especial importancia). La contracción del ventrículo izquierdo cierra la válvula mitral e impulsa la sangre hacia la aorta, la principal arteria del organismo, a través de la válvula aórtica. Esta sangre transporta oxígeno a todo el cuerpo excepto a los pulmones.

El circuito a través del lado derecho del corazón, los pulmones y la aurícula izquierda se denomina circulación pulmonar. El circuito a través del lado izquierdo del corazón, la mayor parte del cuerpo y la aurícula derecha se denomina circulación sistémica.

Aporte de sangre al corazón

Al igual que los demás órganos, el corazón necesita un suministro constante de sangre rica en oxígeno. Un sistema de arterias y venas denominado circulación coronaria inyecta al músculo cardíaco (miocardio) sangre oxigenada y permite el retorno de la sangre venosa, pobre en oxígeno, hacia la aurícula derecha. La arteria coronaria derecha y la arteria coronaria izquierda nacen de la aorta (inmediatamente después de que esta sale del corazón) para suministrar al músculo cardíaco sangre rica en oxígeno. Estas dos arterias se ramifican en otras arterias, entre ellas la arteria circunfleja, que también aporta sangre al corazón. Las venas cardíacas recogen la sangre del músculo del corazón y la vacían en una gran vena situada en la superficie posterior del corazón denominada seno coronario, la cual devuelve la sangre a la aurícula derecha. Debido a la fuerte presión ejercida sobre el corazón cuando este se contrae, la mayor parte de la sangre fluye a través de la circulación coronaria solo mientras el corazón se relaja entre dos latidos (durante la diástole ventricular).

Aporte de sangre al corazón

Como ocurre con cualquier otro tejido del organismo, el músculo del corazón debe recibir sangre rica en oxígeno, y sus productos de desecho deben eliminarse también a través de esta. La arteria coronaria izquierda y la arteria coronaria derecha, que se ramifican de la aorta inmediatamente después de que esta sale del corazón, aportan al músculo cardíaco sangre rica en oxígeno. La arteria coronaria derecha se ramifica en la arteria marginal y en la arteria intraventricular posterior, situada en la superficie posterior del corazón. La arteria coronaria izquierda (que se denomina normalmente arteria coronaria principal izquierda) se ramifica en las arterias circunfleja y descendente anterior izquierda. Las venas cardíacas recogen la sangre que contiene productos de desecho del músculo cardíaco y la descargan en una gran vena localizada en la parte posterior del corazón, denominada seno coronario, que devuelve la sangre a la aurícula derecha.

Regulación cardíaca

La contracción de las fibras musculares del corazón se encuentra muy organizada y altamente controlada. Los impulsos eléctricos rítmicos (descargas) viajan a través del corazón de manera precisa a lo largo de distintos caminos y a una velocidad controlada. Los impulsos se originan en el nódulo sinusal (nódulo sinoauricular, una pequeña masa de tejido localizada en la pared de la aurícula derecha), el cual genera una minúscula corriente eléctrica .

Trazado de la trayectoria eléctrica del corazón

El nódulo sinoauricular (1) inicia un impulso eléctrico que fluye a través de las aurículas derecha e izquierda (2) y las contrae. Cuando el impulso eléctrico alcanza el nódulo auriculoventricular (3), este se retrasa ligeramente. El impulso desciende a través del haz de His (4), que se divide en el haz derecho para el ventrículo derecho (5) y el haz izquierdo para el ventrículo izquierdo (5). El impulso se propaga a continuación a través de los ventrículos y los contrae.

La velocidad a la que el nódulo sinusal envía sus impulsos (y así rige la frecuencia cardíaca) está determinada por dos sistemas opuestos: uno que acelera la frecuencia cardíaca (la división simpática del sistema nervioso) y otro que la reduce (la división parasimpática, ver Sistema nervioso autónomo). La división simpática funciona mediante una red de nervios denominada plexo simpático y mediante las hormonas epinefrina (adrenalina) y norepinefrina (noradrenalina), liberadas por las glándulas suprarrenales y las terminaciones nerviosas. El sistema parasimpático funciona a través de un solo nervio, el nervio vago, que libera el neurotransmisor acetilcolina.

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