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Cateterismo cardíaco y angiografía coronaria

Por Michael J. Shea, MD, University of Michigan Health Systems

El cateterismo cardíaco, en combinación con la angiografía coronaria, es el método más preciso para el diagnóstico de la arteriopatía coronaria. Utilizados conjuntamente, ambos procedimientos son el único medio para medir directamente la presión de la sangre en cada cámara del corazón y para obtener una imagen del interior de las arterias coronarias. El objetivo de estos procedimientos es determinar si la angioplastia o la cirugía de revascularización coronaria son técnicamente factibles. También se pueden llevar a cabo para confirmar el diagnóstico de otras dolencias cardíacas, determinar la gravedad de una determinada dolencia cardíaca o determinar la causa de un empeoramiento de los síntomas.

Cada año se practican más de un millón de cateterismos cardíacos y procedimientos angiográficos. Son relativamente seguros y las complicaciones son poco frecuentes. Con el cateterismo cardíaco y la angiografía, la posibilidad de una complicación grave (como, por ejemplo, un accidente cerebrovascular, un infarto de miocardio o la muerte) es de 1 por cada 1000. Menos del 0,01% de las personas sometidas a estos procedimientos mueren, y en la mayoría de estos casos la persona sufría ya una enfermedad grave del corazón u otro trastorno. El riesgo de complicaciones y de muerte es más elevado en las personas de edad avanzada.

Cateterismo cardíaco

El cateterismo cardíaco se utiliza ampliamente para el diagnóstico y el tratamiento de las dolencias cardíacas que no tienen su origen en una arteriopatía coronaria. El cateterismo cardíaco puede utilizarse para determinar la cantidad de sangre que bombea el corazón en un minuto (gasto cardíaco) y para detectar defectos congénitos del corazón y tumores, como el mixoma.

En el cateterismo cardíaco, se introduce un catéter delgado (un instrumento quirúrgico tubular flexible) en una arteria o vena por medio de una punción con una aguja o a través de una pequeñísima incisión. Se administra un anestésico local para insensibilizar el punto de inserción. A continuación se pasa el catéter por los principales vasos sanguíneos y se introduce en las cavidades del corazón. El procedimiento se realiza en un hospital y dura entre 40 y 60 minutos.

Se pueden colocar diferentes instrumentos en el extremo del catéter. Entre estos se incluyen instrumentos para medir la presión sanguínea en cada cámara del corazón y en los vasos sanguíneos conectados a este, instrumentos para visualizar el interior de los vasos sanguíneos o captar imágenes ecográficas de estos, instrumentos para tomar muestras de sangre de diferentes partes del corazón o instrumentos para obtener una muestra de tejido del corazón para su posterior examen al microscopio (biopsia).

El procedimiento en el que se utiliza un catéter para inyectar un medio de contraste que puede ser visualizado en radiografías se denomina angiografía. Cuando se utiliza un catéter para dilatar el orificio de abertura de una válvula del corazón que se ha estrechado, el procedimiento se denomina valvuloplastia. La utilización de un catéter con el fin de abrir una arteria estrechada u obstruida se denomina angioplastia (ver figura Qué es la intervención coronaria percutánea (ICP)).

Si se utiliza una arteria para la inserción del catéter, el punto donde se ha realizado la punción o la incisión debe mantenerse comprimido firmemente durante 10 a 20 minutos después de haber sido retirados todos los instrumentos. La compresión impide las hemorragias y la formación de hematomas. Sin embargo, a veces se produce una hemorragia en el punto de incisión y deja un gran hematoma que puede persistir durante semanas, pero que casi siempre desaparece por sí solo.

Como la introducción de un catéter en el corazón puede producir anomalías en el ritmo cardíaco, durante este procedimiento se lleva a cabo una monitorización cardíaca mediante electrocardiografía. Por lo general, los médicos pueden corregir estas anomalías colocando el catéter en otra posición. Si esta maniobra no da resultado, se retira el catéter. En muy raras ocasiones la inserción de un el catéter puede lesionar o perforar las paredes del corazón.

El cateterismo cardíaco puede practicarse tanto en el lado derecho del corazón como en el izquierdo.

El cateterismo del lado derecho del corazón se practica con el fin de obtener información acerca de las cavidades cardíacas derechas (aurícula derecha y ventrículo derecho) y de la válvula tricúspide (localizada entre estas dos cámaras). La aurícula derecha recibe sangre desprovista de oxígeno que proviene del organismo y el ventrículo derecho impulsa la sangre hacia los pulmones, donde toma oxígeno y libera dióxido de carbono. En este procedimiento, el catéter se introduce en una vena, generalmente por un brazo o por la ingle. El cateterismo de la arteria pulmonar (ver Otras pruebas para la valoración de trastornos cardiovasculares: : Cateterismo de la arteria pulmonar), en el cual el globo colocado en el extremo del catéter atraviesa la aurícula y el ventrículo derechos y se aloja en la arteria pulmonar, se practica a veces durante ciertas intervenciones quirúrgicas mayores y en las unidades de cuidados intensivos. El cateterismo del lado derecho se utiliza para detectar y cuantificar conexiones anómalas entre los lados derecho e izquierdo del corazón.

El cateterismo del lado izquierdo se realiza para obtener información sobre las cavidades cardíacas del lado izquierdo (aurícula y ventrículo izquierdos), la válvula mitral (localizada entre la aurícula y el ventrículo izquierdos) y la válvula aórtica (localizada entre el ventrículo izquierdo y la aorta). La aurícula izquierda recibe sangre rica en oxígeno que proviene de los pulmones y el ventrículo izquierdo bombea la sangre hacia el resto del cuerpo. El cateterismo del lado izquierdo es más frecuente que el del derecho. Por ejemplo, el cateterismo del lado izquierdo se practica cuando se ha detectado una arteriopatía coronaria (para determinar su extensión) o cuando se sospecha su existencia (para confirmar el diagnóstico). Generalmente, este procedimiento se combina con la angiografía coronaria con el fin de obtener información acerca de las arterias coronarias.

Para el cateterismo del lado izquierdo del corazón se introduce el catéter en una arteria, generalmente de un brazo o de la ingle. Menos frecuentemente, se introduce el catéter en una vena de la ingle y se pasa por el lado derecho del corazón (como en el cateterismo del lado derecho). Luego, se inserta el catéter en el lado izquierdo punzando la pared (septo) que separa la aurícula derecha de la izquierda.

Angiografía coronaria ( ver Angiografía )

Este procedimiento proporciona información acerca de las arterias coronarias, que suministran al corazón sangre rica en oxígeno. La angiografía coronaria es similar al cateterismo del lado izquierdo del corazón y ambos procedimientos casi siempre se practican a la vez. Después de inyectar un anestésico local, el médico introduce un catéter delgado en una arteria a través de una incisión en un brazo o en la ingle. El catéter se dirige hacia el corazón y luego se introduce en las arterias coronarias. Durante la inserción del dispositivo, el médico utiliza la radioscopia (un procedimiento de exploración radiográfica continua) para observar el progreso del catéter mientras lo coloca en su lugar. Cuando el extremo del catéter se encuentra en la posición apropiada se inyecta por este un medio de contraste radiopaco en las arterias coronarias, lo que permite visualizar su contorno en una pantalla de vídeo y registrarlo en un soporte. Por lo general, se utilizan técnicas de animación que producen imágenes continuas. Este procedimiento se denomina por ese motivo cineangiografía. Proporciona imágenes claras de las cavidades cardíacas y de las arterias coronarias a medida que se mueven.

La angiografía coronaria rara vez es incómoda y normalmente tiene una duración de 30 a 50 minutos. A menos que la persona esté muy enferma, puede irse a casa poco tiempo después del procedimiento.

Cuando se inyecta el medio radiopaco en la aorta o en las cavidades del corazón, la persona tiene una sensación transitoria de calor en todo el cuerpo mientras el contraste se distribuye por el torrente sanguíneo. Es posible que aumente la frecuencia cardíaca y que haya una ligera disminución de la presión arterial. En raras ocasiones, el contraste provoca que el corazón se desacelere brevemente o incluso se detenga. Se puede pedir a la persona que tosa enérgicamente durante el procedimiento para corregir estos problemas, que casi nunca son graves. Pueden observarse, aunque en raras ocasiones, complicaciones leves como náuseas, vómitos y tos. Las complicaciones graves, como choque (ver Choque (shock)), convulsiones, problemas renales e interrupción repentina del bombeo del corazón (paro cardíaco) son muy poco frecuentes. Las reacciones alérgicas al contraste pueden ser desde erupciones hasta una afección potencialmente letal poco frecuente denominada anafilaxis (ver Reacciones anafilácticas). El equipo médico que lleva a cabo este procedimiento está preparado para tratar las complicaciones de la angiografía coronaria de forma inmediata.

El riesgo de complicaciones es más alto en las personas de edad avanzada, sin dejar de ser bajo. La angiografía coronaria es indispensable cuando se piensa practicar una angioplastia o una intervención quirúrgica de revascularización miocárdica (ver Introducción a la arteriopatía coronaria (coronariopatía) : Intervención coronaria percutánea (ICP)).

La ventriculografía es un tipo de angiografía en la que se realizan radiografías al afectado mientras se le inyecta un medio de contraste radiopaco en el ventrículo izquierdo o en el derecho a través de un catéter. Este procedimiento se practica durante el cateterismo cardíaco. Con este procedimiento, el médico puede visualizar el movimiento del ventrículo izquierdo o del derecho y así valorar la capacidad de bombeo del corazón. A partir de la capacidad de bombeo del corazón, es posible calcular la fracción de eyección (el porcentaje de sangre que expulsa el ventrículo izquierdo con cada latido). La valoración del bombeo ayuda a determinar el grado de lesión cardíaca.

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